Blindados al ataque

tanque markava-1
Merkavá Mk 1. Fuente:F. Def. Israel
 

Escenario de la primera guerra del Líbano

Cuando se hace una comparación de las fuerzas armadas de Chile con las del Perú, salta a la vista que en tierra, mar y aire están con más y mejor armamentos que nosotros. En el caso de las fuerzas de tierra es clara la diferencia a favor de Chile, puesto que en vehículos blindados posee tanques más modernos que el Perú.

 
Al considerar los antecedentes y la conducta actual de Chile, país delincuente que ha robado territorios a Argentina, el Perú y Bolivia, y que además pretende consolidar y ampliar sus usurpaciones territoriales, es evidente que el armamentismo chileno es una amenaza para sus vecinos. La historia militar de lo ocurrido en otros lugares puede servir para conocer cuáles son nuestras opciones frente a la criminal amenaza de los rateros chilenos.

Referencias de la historia

Quienes se interesan en conocer el desarrollo y la historia de las guerras modernas en que han intervenido fuerzas blindadas toman en cuenta dos hechos principales: 1) la batalla de Kursk, de 1943, de la Segunda Guerra Mundial, que ha constituido el más grande combate de blindados de la historia, en el cual participaron 3600 tanques por parte de los rusos frente a 2700 de los alemanes; 2) la guerra del Yom Kippur, de 1973, en la que destacan los intensos combates de cientos de tanques entre egipcios e israelíes en la península del Sinaí y las orillas del canal de Suez. En el primer caso ganaron los rusos; y en el segundo, los israelíes (pero estas victorias de los rusos e israelíes no fueron aplastantes).

Primera guerra del Líbano

A diferencia de lo que ocurre cuando se busca información sobre la batalla de Kursk y la Guerra del Yom Kippur, los datos sobre la primera guerra de Líbano (6 a 25 de junio de 1982) no son muy esclarecedores, aunque algo se puede inferir observando los resultados finales de este conflicto.

guerralibano

Para efectos de esta exposición, debemos señalar que el Líbano es un país árabe situado a orillas del Mar Mediterráneo, que limita por el sur con Israel, por el este y el norte con Siria y por el oeste con el mencionado mar. Parte de los palestinos expulsados por Israel entre 1948 y 1967 encontraron refugio en el Líbano y vivieron en campamentos, sin integrarse con la sociedad libanesa, puesto que consideraban posible retornar a la tierra de donde habían sido echados. Pasaron los años y los hijos de estos refugiados vivientes en el Líbano se radicalizaron y alinearon con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), de manera que desde el final de la guerra árabe-israelí de 1967 (Guerra de los Seis Días) fueron constituyendo una fuerza guerrillera que esporádicamente atacaba a Israel.

Los ataques de estos miembros de la OLP, asentados en la frontera sur del país que los acogía, fueron creciendo desde 1975 hasta 1982 (año de la Primera Guerra del Líbano). Eran tiroteos aislados o lanzamiento de cohetes Katyusha, que finalmente provocaron una intervención en gran escala de la fuerza armada israelí.

Acción militar

Realizadas las deliberaciones entre los gobernantes y jefes militares de Israel, se decidió atacar el Líbano con la finalidad de expulsar de una vez por todas a los elementos armados de la OLP. Con este propósito, el 6 de junio de 1982 las fuerzas blindadas israelíes iniciaron la operación denominada “Paz en Galilea” cruzando la línea de frontera con el Líbano (movimiento de sur a norte) y procedieron a combatir a los palestinos. Como estos combatientes palestinos no habían formado una guerrilla atrincherada, se retiraron hacia el norte combatiendo, pero poco pudieron hacer frente al ataque israelí que se daba por aire, mar y tierra. Los guerrilleros de la OLP —que no tenían tanques, sólo ametralladoras, bazucas y morteros— destruyeron algunos tanques de Israel y mataron militares judíos, pero finalmente tuvieron que replegarse en Beirut, capital del Líbano, ciudad que fue rodeada y bombardeada por los israelíes, que exigían la rendición de los palestinos.
 
Hasta aquí había un claro correlato entre los aspectos políticos y militares de Israel: su fuerza armada estaba actuando de acuerdo a lo previsto, esto es, avanzar hacia el norte para destruir la capacidad militar de los palestinos y expulsarlos del Líbano. Sin embargo —y esto explica la poca claridad de las fuentes documentales—, la situación cambió cuando los jefes militares israelíes decidieron que, además de combatir a los palestinos, se podía atacar a las fuerzas militares sirias que permanecían en el Líbano luego de haber ayudado en la pacificación del país que entre 1975 y 1976 había sufrido una grave guerra civil.
 
Consecuentemente, los israelíes dirigieron unos mil tanques en dirección noreste, con la finalidad de flanquear a las fuerzas blindadas sirias (unos 300 tanques), cortar su conexión con el territorio sirio y, luego de rodearlas completamente, destruirlas. El ataque de los tanques judíos, iniciado el 8 de junio, se produjo en el valle Bekaa, con el acompañamiento de intensos ataques aéreos. Estas acciones produjeron sorpresa y desconcierto en la opinión pública israelí, que apoyaba el desalojo de los combatientes palestinos del Líbano pero veía como algo peligroso enfrentar además a los sirios, que hasta ese momento no habían disparado un tiro contra los judíos1.
 
Cuando las unidades blindadas atacantes entablaron combate con los sirios, encontraron inesperada resistencia de fuerzas bien preparadas para la defensa, lo cual preocupó a los jefes militares y a los políticos israelíes, que ante la falta de respaldo de su población entendieron que debían obtener una rápida y contundente victoria.

Respuesta de los atacados

Aun cuando los sirios tenían la amarga experiencia de haber sido derrotados por Israel en la Guerra del Yom Kippur y sabían que la fuerza aérea de sus adversarios era superior, no descuidaron la preparación. La diferencia a favor de Israel en número y calidad de tanques2 se compensaba un tanto por los siguientes factores: 1) la batalla se libraba en lugares escogidos por los sirios, conocedores del terreno y que habían tenido tiempo para reforzarse; 2) los sirios habían adquirido suficiente número de helicópteros de ataque franceses Gazelle, que probaron ser muy buenos en su función antitanque; 3) la participación de equipos de soldados (entre cuatro y seis hombres por cada grupo) bien armados y adiestrados en la lucha contra blindados.
 
Los combates entre blindados fueron muy intensos y feroces, pero con cierta ventaja para Israel, si se mide los resultados por los tanques enemigos destruidos. Sin embargo, los sirios contuvieron la arremetida del enemigo y triunfaron, por ejemplo, en el encuentro de Sultan Yacoub, el 11 de junio, donde Israel perdió entre 20 y 25 tanques y Siria entre 15 y 20. A lo largo del conflicto, brigadas completas de tanques de ambos bandos estuvieron en peligro de ser rodeadas y destruidas. Al final de la guerra, tanto Israel como Siria podían proclamar victoria, porque habían destruido y tomado como trofeo tanques del adversario; pero en general, Israel destruyó o capturó más material militar (aviones y tanques) que los sirios, y por ese lado podría decirse que ganó la guerra.
 
Saltan a la vista, sin embargo, aspectos contradictorios. Las versiones occidentales del conflicto afirman que esa guerra fue una clara victoria israelí porque su fuerza aérea de F-15 y F-16 destruyó —dicen— unos 80 aviones sirios (MiG-21, MiG-23 y Su-22) sin sufrir ninguna pérdida. Hay algo que no encaja en todo esto. Se conoce la superioridad aérea de Israel y se puede aceptar que en eso ganó, y que son falsos los alegatos sirios de haber derribado más aviones de los que perdieron. Pero los hechos al final del conflicto señalan lo siguiente:

1) A Israel le fue imposible sacar a los sirios del Líbano; sus fuerzas armadas no llegaron a cortar la carretera Damasco-Beirut ni pudieron rodear a las fuerzas sirias.

2) No siempre gana la guerra una fuerza armada cuyos blindados toman la iniciativa (batalla de Kursk y Primera Guerra del Líbano).
 
3) Los helicópteros Gazelle y los bombarderos Sukhoi Su-22 sirios atacaron a los tanques israelíes sin sufrir grandes apuros y fueron un elemento decisivo3 en la contención del alud de tanques judíos. Siendo esto así, ¿cómo se puede afirmar que Israel tuvo una plena superioridad aérea?, ¿quiere decir que de 1500 metros para arriba reinaban los aviones israelíes pero a menor altura los helicópteros y aviones sirios hacían lo que les venía en gana?
 
4) Si fuese cierto que Israel tuvo plena superioridad aérea, considerando además que ya había entrado en el conflicto y podía hacer prácticamente lo que quería (incluyendo desairar al presidente de los EE. UU., que pedía moderación), ¿qué le costaba terminar de destruir a la fuerza aérea siria en sus mismas bases o aeródromos?, ¿acaso su aviación no había atacado a Irak exitosamente en 1975 sobrevolando Jordania?

5) A poco más de un año del conflicto, el 15 de setiembre de 1983, dimitió el primer ministro israelí Menachem Begin, en medio de un panorama político complicado4, algo que se agravó porque los resultados militares no habían sido del todo satisfactorios (se pudo expulsar a los palestinos pero no a los sirios, y hubo 600 bajas israelíes).

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1 Pero sí apoyaban con armas a los luchadores de la OLP.

2 Contra los T-72, T-62 y T-55 de los sirios, Israel puso en combate sus Merkavá Mk 1 de blindaje reactivo (placas metálicas especiales que estallando al recibir el impacto de un proyectil antitanque disipan su fuerza destructiva).
 
3 Sí, decisivo pero no el único. Los soldados sirios organizados en grupos de combate antitanque fueron en todo momento una seria amenaza para los atacantes y destruyeron buen número de tanques (por supuesto, pagando un precio muy alto: sólo el 15% de estos combatientes sobrevivió la lucha).
4 Entre otros sinsabores, Begin tuvo que soportar el amplio rechazo popular de sus compatriotas por la masacre de 1500 refugiados palestinos de los campamentos de Sabra y Chatila, cometido por cristianos libaneses amigos y aliados de los israelíes.