El presidente de la república Martín Vizcarra disolvió el Congreso más indigno de la historia, que contó incluso con delincuentes entre sus miembros, los cuales fueron protegidos sistemáticamente por la mayoría aprofujimorista.

 

Martin Vizcarra 30 set

 

El mandataro firmó una orden suprema para la disolución del Congreso, después que los legisladores no dieran prioridad a la cuestión de confianza presentada por el Ejecutivo sobre el proceso de elección de magistrados para el Tribunal Constitucional (TC).

Olaechea eligió a su “primito” para el TC

El congresista oficialista Clemente Flores aseguró, citado por La República, que tras la elección de Gonzalo Ortíz de Zeballos Olaechea, como el primer miembro del TC, el jefe de Estado se reunió con su equipo jurídico para evaluar el cierre del Poder Legislativo. Ortíz de Zeballos Olaechea es primo hermano del que fue, hasta esta tarde, presidente del Congreso Pedro Olaechea.

Ante esta barbaridad ética, Olaechea negó haber tenido injerencia en su elección, lo cual es poco creíble.


Más temprano en una accidentada aparición, el presidente del Consejo de Ministros, Salvador del Solar, presentó la cuestión de confianza ante el pleno del Congreso oar modificar la Ley Orgánica del TC.

Para que Del Solar y su gabinete no puedan presentarse, cerraron las puertas del hemiciclo en forma matonesca, situación que fue superada después del escándalo.

Pese a que una cuestión de confianza debe ser prioritaria, el presidente del Congreso, Pedro Olaechea, se burló de ello y ordenó que no se le diera prioridad pasó a comenzar la elección de los magistrados para el TC.

Ayer el mandatario había adelantado que si el Congreso insiste en realizar la votación para elección de los magistrados del TC antes que la cuestión de confianza, interpretaría que esta fue rechazada y, por ende, disolvería el Legislativo.

“Yo sí declararía disuelto el Congreso en caso nieguen la cuestión de confianza. Tengo el apoyo político, social y técnico”, dijo a Cuarto Poder.