Mientras causan indignación informes sobre lo mal que están cuidadas las fronteras donde ingresan ilegales, por ejemplo Ecuador,  por donde además medios como Hildebrandt en sus trece denuncian la invasión ecuatoriana para destruir la naturaleza, talar árboles y realizar minería ilegal, sin que el ministerio de Defensa cumpla con su obligación de defender nuestras fronteras, ahora se entiende en qué anda distraído el ministro, lejos de sus deberes.

 

Jose Luis Gavidia Arrascue

 

El programa “Punto Final” reveló que el ministro de Defensa, José Luis Gavidia, organizó un viaje oficial a la Huánuco y aprovechó para trasladar a sus hijas en un avión militar, propiedad del Estado, un Fokker de placa AE-565,  de la Marina de Guerra. Todo el grupo familiar permaneció varios días en ese lugar, es decir, se configuraría unas verdaderas vacaciones durante tres días y dos noches.

Según “Punto final”, Gavidia habría convertido un viaje oficial en un paseo familiar costeado por el Estado. El programa periodístico tuvo acceso a la lista de pasajeros de vuelos oficiales en comisión de servicios de los ministros de Estado y el del titular del Ministerio de Defensa llamó la atención, al haber llevado a sus tres hijas, quienes no cumplen un rol oficial.

Dos de sus hijas son adolescentes y la mayor, Verónica Gavidia Rodríguez, tiene 31 años. Las tres fueron llevadas en dicha aeronave el 13 de marzo de este año.

La familia permaneció en Huánuco por los días señalados, pese a que oficialmente se consignaba la razón del viaje por una ceremonia oficial de unas horas. No contento con el viaje de ida, el ministro utilizó la aeronave para trasladar a sus hijas también de regreso.

El ministro entonces habría incurrido en el delito de peculado de uso, materia que debe ser corroborada por la Contraloría General de la República.

Insulsas explicaciones de Gavidia

Para explicar el escándalo, Gavidia escribió en las redes sociales que la agenda de trabajo fue encargo del presidente de la República y que se vio oblicado a llevar a sus hijas por coincidir las fechas con un régimen de visitas, supuestamente judicial.

¿Por qué acepta el cargo más alto de las FF. AA. si no es capaz de contratar una persona que atienda a sus hijas, que además no son bebés, sino adolescentes y una de ellas mayor de edad? Además, en instituciones de más de 100 trabajadores sí se puede llevar a los hijos a una guardería de la entidad, siempre y cuando éstos sean muy pequeños. ¿Dos adolescentes y una adulta necesitan de guardería?

También dice que prolongó el viaje por razones de mal tiempo, lo cual es raro por varios días, pues en la selva basta estar atentos para observar una ventana de condiciones climáticas favorables para el despegue de las naves. Gavidia habría mentido por esto.

Finalmente, trata de disculparse diciendo que los viáticos corrieron a cargo de él, pero lo que no dice es que un ministro de Estado goza no solo de movilidad en vehículos estatales, sino de chofer y personal de seguridad, lo cual habría puesto al servicio de sus hijas.

Esto respondió Gavidia por las redes sociales:

 

Ante un reportaje emitido por el dominical “Punto Final”, rechazo categóricamente haber realizado un paseo familiar a Huánuco; ya que se trató de viaje de trabajo para atender una importante agenda de trabajo encargada por el presidente de la República.

“Al realizar dicho viaje me vi en la obligación de llevar a mis hijas, debido a que en la fecha mencionada tuve a mi cargo su cuidado y a la vez tenía que cumplir mi labor como autoridad. No podía eludir mi responsabilidad de padre, de acuerdo a un régimen de visitas acordado”, escribió en la red social.

El viaje se inició el domingo 13 en la tarde, ya que las actividades en Huánuco se iniciaban el lunes 14 muy temprano, y el retorno estuvo programado para ese día al término del trabajo. Sin embargo, recién pudimos retornar a Lima el martes 15 a primera hora por mal tiempo.

Los viáticos y otros gastos generados por mis hijas fueron asumidos enteramente por mí. Como miles de hombres y mujeres que deben llevar a sus hijos a sus lugares de trabajo, hice la solicitud para llevarlas a fin de cuidarlas y salvaguardar su integridad.

Finalmente, en aras de la transparencia, me pongo a disposición de cualquier autoridad que requiera mayor información del tema. Mis roles como padre de familia y como funcionario al servicio de la patria son indesligables.