bashar assad 5Traducción castellana por Tamer Sarkis Fernández

El Presidente de la República Árabe Siria habla en torno a la amenaza de invasión estadounidense, en torno a su relación con Putin y sobre el destino común que enfrentan los pueblos ruso y sirio. Todo ello en entrevista exclusiva con Izvestia. 

Entrevistador. Señor Presidente: la cuestión más acuciante hoy es la situación que sufre Siria. ¿Qué partes del país permanecen bajo control de los rebeldes?

Presidente al-Assad. Desde nuestra perspectiva, no es cuestión de ir etiquetando áreas como “controladas por terroristas” o “controladas por el Gobierno”; no nos enfrentamos a una ocupación convencional, que hiciera lícito contextualizar y “clasificar” de ese modo (como si los terroristas se hicieran con el poder o con el dominio de áreas y de porciones geográficas). Vamos a ver: los terroristas se infiltran en regiones concretas, municipios o áreas de la periferia urbana, y nosotros los combatimos. Causan estragos, perpetran vandalismo, destruyen infraestructuras y asesinan a población civil inocente por el solo hecho de ser denunciados. El ejército actúa en dichas áreas de la mano de las fuerzas de seguridad y de los organismos de la legalidad, a fin de erradicar a los terroristas, y aquellos que sobreviven vuelven a infiltrarse y aparecen en otras áreas para pasar a castigarlas. Así, pues, la esencia de nuestra actuación consiste en golpear a los terroristas allá donde estos emerjan, y no en una supuesta e irreal “disputa de territorio”, tendenciosamente presentada en esos términos.

El antagonismo al que nos enfrentamos —y que está prolongando en el tiempo la situación sufrida— es la violación de Siria por parte de un flujo de terroristas que, en grandes cantidades, van llegando constantemente desde países terceros, y que se estima, por lo menos, en varias decenas de miles. Mientras continúen entrando y recibiendo ayuda financiera y militar, nosotros seguiremos golpeándolos. Puedo confirmar que no ha habido caso alguno donde el Ejército Árabe Sirio haya planificado su entrada a una ubicación de terroristas y no haya al mismo tiempo tenido éxito eliminándolos.

La mayoría de quienes estamos combatiendo son takfiríes, quienes profesan la “doctrina” de al-Qaida, además de un reducido número de lumpen-delincuentes, así que, tal y como ya he afirmado, aquí la cosa no va por el lado de quién controla más áreas o terreno ni nada por el estilo. Allá donde el terrorismo ataca, contraatacamos.      

Y, a pesar de ello, los principales medios occidentales declaran que los terroristas controlan entre el 40% y el 70% del territorio sirio. ¿Es eso real?

Presidente al-Assad. No hay país alguno en que el ejército pueda estar presente en cada rincón. Los terroristas aprovechan esta evidencia y violan aquellas áreas donde el ejército no tiene presencia. Transitan de un área a otra, mientras nosotros seguimos erradicándolos con gran éxito. Así que, reitero, la cuestión no es el tamaño de los territorios donde ellos se implantan y que ellos asedian, sino el voluminoso flujo de terroristas entrante desde el exterior.

El criterio evaluativo de mayor significatividad en lo que respecta al éxito alcanzado es: ¿Ha sido el Ejército Árabe Sirio capaz de entrar en cualquier área infiltrada por terroristas y derrotarles? En la mayoría de casos, ciertamente la respuesta es “sí”; el ejército ha tenido éxito en ello y lo continúa teniendo. De todos modos, esto lleva su tiempo en la medida en que este tipo de guerras no acaban de repente. Se prolongan a lo largo de periodos amplios y conllevan un pesado precio. Incluso cuando hayamos al fin erradicado el terrorismo, habremos pagado un precio ciclópeo. 

Señor Presidente: ha hablado usted de combatientes extremistas islamistas takfiríes, quienes han entrado en Siria. ¿Se trata de grupos fragmentarios que operan esporádicamente? ¿O, por el contrario, pertenecen a una fuerza sistémica “coherente”, que los engloba y encuadra, persiguiendo destruir la seguridad y estabilidad en Siria y, más ampliamente, en todo el Oriente Árabe? 

Presidente al-Assad. La propia fuerza subyacente1 contiene en sí ambos rasgos: unas y otras caras superficiales de esa fuerza se aúnan en el hecho de compartir una misma doctrina, de seguir las prédicas de los mismos (por ejemplo, de Zawahiri, líder de al-Qaida), de tener a los mismos sponsors financieros y de recibir su armamento de las mismas fuentes militares.

Difieren sobre el terreno, por el hecho de ser grupos operativamente desarticulados entre sí, quienes se adhieren respectivamente a distintos “líderes” que compiten entre sí y que les pautan agendas de acción distintas. Por supuesto, y esto es bien conocido, ciertos Estados los dirigen hacia la consecución de sus intereses particulares de Estado, tal y como Arabia Saudita, quien maneja hilos.

En el plano ideológico, estos países los movilizan haciendo de ellos herramientas extremistas de fuerza a su servicio, a través de medios directos e indirectos. Si, en efecto, ellos declaran que “los musulmanes tienen el deber de practicar la yihad en Siria”, miles de personas se dejan regir por el llamamiento y obedecen.

En el plano financiero, los que financian y arman a dichos grupos también los instruyen para la comisión de actos de terrorismo y la propagación de la catástrofe prediseñada. La influencia que se ejerce sobre ellos se sinergiza cuando un país como Arabia Saudita los dirige con la ideología wahabí en una mano y los petrodólares en la otra.

El Gobierno sirio denuncia la existencia de un enlace directo entre Israel y los terroristas. ¿Cómo explicarlo? La percepción común es que los extremistas islamistas odian a Israel y la sola mención del nombre les pone histéricos.

Presidente al-Assad. Si así fuera, ¿por qué entonces ocurre una y otra vez que, cuando estamos golpeando con éxito a los terroristas en nuestra frontera con Israel, Israel ataca a nuestras fuerzas a fin de oxigenarles y aliviarles la presión? ¿Por qué cuando los bloqueamos, inmovilizándolos, en un área concreta, Israel cubre su salida “de retaguardia” para que así puedan desplazarse, reagruparse y atacar desde otro punto? ¿Por qué Israel ha realizado repetidos ataques directos contra el ejército sirio en estos últimos meses? La percepción a la que alude es falsa. Pero es que es Israel mismo quien públicamente ha declarado que coopera con estos terroristas y los trata en hospitales israelíes.

Si estos grupos terroristas fueran de verdad hostiles a Israel, e incluso histéricos a la sola mención de su nombre, ¿por qué han combatido contra la URSS, contra Egipto y contra Siria, mientras jamás han realizado un solo ataque contra Israel? ¿Quién creó a estos grupos? Fueron creados a comienzos de los ochenta por los Estados Unidos y “Occidente”, con presupuesto saudita, a fin de combatir a la URSS en Afganistán. ¡A esta luz se comprende que, lógicamente, grupos manufacturados por los Estados Unidos y “Occidente” jamás atacarán a Israel! 

Señor presidente: esta entrevista será traducida a varios idiomas internacionales, así como leída por líderes mundiales, algunos de ellos actuando contra usted. ¿Qué le gustaría decirles? 

Presidente al-Assad. Hay hoy gran cantidad de políticos “occidentales”, pero muy escasos hombres de Estado. Algunos de esos políticos no leen Historia o tan siquiera aprenden de ella, mientras los más ni siquiera llegan a recordar hechos recientes. ¿Han aprendido esos políticos alguna lección de los últimos cincuenta años? ¿No se han dado cuenta de que, desde Vietnam, todas las guerras emprendidas por sus predecesores han culminado en fracaso? ¿No han aprendido que nada han sacado de esas guerras salvo la destrucción de los países por ellos agredidos, hecho que ha comportado un efecto desestabilizador del Oriente Árabe y de otras partes del Mundo? ¿No han comprendido que esas campañas no han hecho que los pueblos de la región los aprecien o crean en sus políticas?

Por su parte, esos políticos deberían saber que el terrorismo no es un comodín que tú puedas jugar mientras te funciona y guardártelo en el bolsillo en cuanto no. El terrorismo es como un escorpión: en cualquier momento y sin que te lo esperes puede picarte. Así que no puedes apoyar al terrorismo en Siria mientras lo combates en Mali, ni puedes apoyarlo en Chechenia para al mismo tiempo combatirlo en Afganistán.

Para ser preciso, no estoy refiriéndome a todos los líderes mundiales, sino a “Occidente”. Si estos líderes desean defender sus propios intereses, deberían escuchar a sus propios electores y a sus pueblos en lugar de tratar de instalar títeres con la expectativa de que estos ejecuten los objetivos “occidentales”. Con ese cambio, la política “occidental” en la región devendría más realista.

Nuestro mensaje al mundo es inequívoco y transparente: Siria jamás va a convertirse en un Estado títere de “Occidente”. Somos un país independiente, que continuará combatiendo al terrorismo y construyendo soberanamente sus relaciones con países según sea aquello que mejor sirva a los intereses del pueblo sirio.

El pasado miércoles, los rebeldes acusaron al Gobierno de Siria de haber usado armas químicas, y algunos líderes “occidentales” se apresuraron a hacer suyas estas acusaciones. ¿Qué respuesta le merece? ¿Permitirá a los Inspectores de Naciones Unidas el acceso a la zona a fin de que investiguen la cuestión?

Presidente al-Assad. Los pronunciamientos hechos por la Administración estadounidense, por “Occidente” y por otros Estados fueron formulados con desdén y descarado irrespeto por su propia opinión pública. No hay entidad en el mundo, salvo una superpotencia, que se permita primero emitir una sentencia y solamente después ir a la “recolecta” de “pruebas”. El gobierno de los EE. UU.2 acusó a Siria el miércoles pero es dos días después cuando anunció que empezaría a recopilar “la evidencia”; ¡¿qué evidencia es ésa que va a recolectar, pero que, por lo visto y lo que de sus palabras se desprende, ya “tiene” antes de proceder a “recolección” alguna?!

Los Estados Unidos afirman que esa zona está bajo control de los rebeldes y que el ejército sirio empleó armas químicas. Pero, de hecho, ese área es contigua a las posiciones del ejército sirio, así que, ¿cómo es posible que algún país del mundo empleara armas químicas, o armas de destrucción masiva cualesquiera, en un área de ubicación de sus propias fuerzas? ¡Es un sinsentido! Las acusaciones de las que Siria está siendo objeto son acusaciones que reflejan una política concreta contra Siria, y provienen de un intento de responder a los avances que el ejército sirio está haciendo contra los terroristas.

En lo que respecta a la Comisión de Naciones Unidas, nosotros hemos sido los primeros en solicitar una investigación de Naciones Unidas, y ello ya cuando los terroristas lanzaron cohetes con gas tóxico en las inmediaciones de Alepo*3. Meses antes del ataque, las potencias estadounidense y “occidentales” estuvieron ya preparando a la opinión pública respecto del “potencial de uso gubernamental sirio de armas químicas”. Esta “coincidencia” alerta nuestras sospechas de que “Occidente” estaba al tanto de las intenciones de los terroristas en relación a usar este armamento con el objeto de culpar al Gobierno sirio. Nosotros hablamos con Rusia y decidimos solicitar una comisión de la ONU para investigar la autoría. Mientras nosotros solicitamos una investigación fundamentada en los hechos sobre el terreno, y no en rumores ni en especulaciones, los EE. UU., el Reino Unido y Francia se han decidido por explotar el incidente “investigando” a partir de una narrativa particular4 en lugar de investigar acontecimientos.

Durante estas pasadas semanas, hemos estado trabajando con la Comisión de Naciones Unidas y concretando las líneas maestras de cooperación. En primer lugar, nuestra soberanía es una línea roja; y por ello, la Comisión estará directamente en contacto con nosotros durante el proceso. En segundo lugar, la cuestión no es solamente cómo va a desarrollarse la investigación, sino también cómo se interpretarán los resultados de la misma. Estamos en alerta respecto de que esos datos sean interpretados, en lugar de objetivamente, de acuerdo a los requisitos y a las agendas de ciertas potencias en particular. En efecto, esperamos que Rusia denuncie en la ONU esas interpretaciones precocinadas y proyectadas al servicio de las políticas estadounidenses y “occidentales”. Lo más importante es poder diferenciar entre las acusaciones “occidentales” basadas en especulaciones y “diretes” y nuestra solicitud a la ONU de una investigación basándose en los hechos concretos.

Declaraciones recientes hechas por parte de la Administración estadounidense y de gobiernos “occidentales” han señalado que los Estados Unidos no descartan una intervención militar en Siria. Oído esto, ¿se hace más probable una actuación estadounidense “al estilo de Irak”, o, en otras palabras, ir a la búsqueda de un pretexto para dicha intervención militar? 

Presidente al-Assad. No es la primera vez que la posibilidad de intervenir militarmente ha sido anunciada. Desde el principio, los EE. UU., junto con Francia e Inglaterra, han trabajado para la realizar una intervención militar contra Siria. Desgraciadamente para ellos, los hechos tomaron un curso distinto, teniendo en cuenta la correlación de fuerzas adversa a ellos en el seno del Consejo de Seguridad, y ello a pesar de sus numerosas tentativas de atraer tanto a Rusia como a China, quienes no han avalado los planteamientos de "Occidente". Los resultados que han obtenido en Libia y en Egipto tampoco juegan a su favor. Todo ello ha hecho imposible convencer a sus electores y al mundo de que estuvieran implementando políticas exitosas. La situación en Libia difiere, así mismo, de la egipcia y de la tunecina; y Siria es, como he dicho, distinta respecto de todos estos casos. Cada país contiene su propia realidad concreta, de modo que aplicar el mismo escenario transterritorialmente no es una opción plausible. No hay duda de que ellos pueden desatar guerras, pero son incapaces de predecir hacia dónde van a extenderse éstas o cómo van a acabar. Todo ello les ha llevado a darse cuenta de que todos y cada uno de sus escenarios argüidos están ahora fuera de su control.

Aflora ahora claro como el agua a ojos de todo el mundo que lo ocurrido en Siria no es una revolución popular pugnando por un cambio político, sino terrorismo dirigido hacia la destrucción de Siria y de su Estado. ¿Qué van a decirle a su pueblo cuando intenten una intervención militar? “¿¡Estamos interviniendo en Siria para dar pulmón al terrorismo contra un país!?”

¿Qué tendría que enfrentar los EE. UU. si llevara a cabo una intervención militar o guerra contra Siria? 

Presidente al-Assad. Lo que ha tenido que enfrentar en cada una de sus guerras desde Vietnam: el fracaso. Los Estados Unidos han cometido gran número de guerras, pero en ninguna han podido alcanzar sus objetivos políticos. Eso les hace incapaces de convencer a su población respecto de los beneficios de esta guerra, tanto como incapaces de convencer a los pueblos de esta región respecto de sus políticas y planes. Los poderes globales pueden emprender guerras, pero, ¿acaso pueden ganarlas?

Señor Presidente: ¿cómo es su relación con el Presidente Vladimir Putin? ¿Hablan ustedes por teléfono? Y, si así es, ¿de qué hablan?

Presidente al-Assad. Tenemos una sólida relación, que se remonta a muchos años atrás, ya antes de la “crisis”. Contactamos de vez en cuando, aunque la complejidad de los acontecimientos que Siria sufre no puedan discutirse por teléfono. Nuestra relación se ve facilitada por el intercambio de visitas de personal oficial tanto ruso como sirio, aunque la mayoría de estos encuentros se vean excluidos de aparecer en los medios. 

Señor Presidente, ¿está usted planeando visitar Rusia o invitar al Presidente Putin a visitar Siria? 

Presidente al-Assad. Por supuesto esto es posible. Aunque las prioridades actuales son trabajar por vencer a la violencia en Siria, que causa víctimas a diario. Cuando mejoren las circunstancias, se hará necesaria una visita. Por ahora, el personal oficial está materializando con acierto esta relación. 

Rusia está oponiéndose a las políticas de los Estados Unidos y de la UE, especialmente en lo referente a Siria. ¿Qué ocurriría si estas potencias llegaran a un entendimiento con Rusia? ¿Es posible tal escenario?

Presidente al-Assad. Las relaciones ruso-americanas no deberían verse únicamente a través del prisma contextual relativo a la actual “crisis” siria. Deberían verse, por el contrario, desde un contexto englobante. Los Estados Unidos tuvieron la presunción de que, tras el colapso de la URSS, Rusia quedaba ya destruida a perpetuidad. A partir de la asunción gubernamental por el Presidente Putin, a fines de los noventa, Rusia empezó lentamente su recuperación así como a recobrar su posición internacional. En este punto, se reinicia la Guerra Fría, aunque de un modo distinto y sutil.

Los Estados Unidos persistieron a través de varias vías: tratando de bloquear los intereses rusos en el mundo, tratando de influenciar la mentalidad de los rusos, cercana a “Occidente” en lo que a mentalidad y aspiraciones se refiere. Los Estados Unidos fueron trabajando con diligencia en la dirección de eliminar el vital y potente papel de Rusia en relación a muchos frentes, Siria uno de ellos.

Puede estar usted preguntándose por qué, tanto como la mayor parte de la población rusa, [el gobierno de] Rusia continúa firme junto a Siria. Es importante explicar esto a la ciudadanía en general: Rusia no está defendiendo a Bashar al-Assad o al Gobierno sirio, pues es el pueblo sirio quien debe decidir quién es su Presidente y cuál es su sistema político, de modo que no es ésta la cuestión. Rusia está defendiendo los principios fundamentales que ha abrazado desde hace más de cien años, el primero de los cuales es la independencia nacional y el principio de no injerencia en los asuntos internos, pues Rusia misma ha sufrido y sigue sufriendo a causa de esa injerencia. Por añadidura, Rusia está defendiendo sus legítimos intereses en la región, que se ven reducidos, por algunos analistas superficiales, al puerto de Tartús. Pero, en realidad, los intereses de Rusia son mucho más significativos. Atendiendo al plano político, hay que tener en cuenta que cuando el terrorismo asola a Siria, un país clave en la región, ello tiene un impacto directo en la estabilidad del Oriente Árabe, y eso, a su vez, suele impactar contra Rusia. A diferencia de muchos países “occidentales”, Rusia sí comprende a plenitud dicha realidad. Y, atendiendo al plano social y cultural, no debemos olvidar la existencia de las decenas de miles de familias ruso-sirias, que crearon un puente social, cultural y humano entre los dos países.

Si Rusia fuera a perseguir un acuerdo, tal y como usted ha estipulado, ello hubiera tenido lugar ya hace uno o dos años, cuando “el cuadro” era aún borroso, incluso para algunos oficiales rusos. Hoy, “el cuadro” es claro como el agua. Y Rusia, que no estableció “un compromiso” con “Occidente” en aquel entonces, no va a hacerlo ahora.

¿Están teniendo lugar negociaciones con Rusia a fin de concretar suministro de combustible o de material militar a Siria? ¿Qué hay en relación al contrato del sistema defensivo S-300?, ¿lo ha recibido Siria?

Presidente al-Assad. Es obvio que ningún país declararía públicamente qué armamento y arsenal posee, ni los contratos que firma al respecto. Se trata de información clasificada concerniente a las Fuerzas Armadas. Será suficiente con afirmar que todos los contratos firmados con Rusia están siendo cumplidos y ni la crisis, ni las presiones recibidas por parte de los Estados Unidos, países europeos o del Golfo han afectado a su implementación. Rusia continúa suministrando a Siria aquello que el país necesita para defenderse a sí mismo y a su pueblo.

¿Qué tipo de ayuda solicita hoy Siria por parte de Rusia? ¿Se trata de ayuda financiera o quizá equipamiento militar? Por ejemplo, ¿pediría Siria un préstamo a Rusia?

Presidente al-Assad. Dada la ausencia de seguridad sobre el terreno, es imposible una economía eficiente y estable. Así que, en primer lugar, el apoyo que Rusia está brindando a través de los contratos militares acordados para ayudar a los sirios en su autodefensa conducirá a mejorar la seguridad, mejora que, a su vez, obrará por facilitar una recuperación de la economía. En segundo lugar, el apoyo político ruso a nuestro derecho a la independencia y a la soberanía ha jugado también un papel significativo. Muchos otros países se han puesto políticamente en contra de nosotros, y han concretado esa política cortando los lazos económicos y cerrando sus mercados. Rusia ha hecho justamente lo contrario y continúa manteniendo buenas relaciones comerciales con nosotros, y eso nos ha ayudado a mantener en funcionamiento nuestra economía. Por tanto, y en respuesta a su pregunta planteada, la perseverancia rusa en el apoyo político y su compromiso en el cumplimiento de los contratos militares acordados sin doblegarse ante las presiones estadounidenses han supuesto una ayuda substancial a nuestra economía, a pesar de las incidencias negativas que el embargo económico —impuesto por otros— ha comportado en la vida del pueblo sirio.

Desde una perspectiva puramente económica, varios son los acuerdos entre Rusia y Siria en lo que se refiere a bienes y materiales. En lo que respecta a un préstamo de Rusia, debería ser visto en tanto que algo beneficioso para ambas partes: es una oportunidad para Rusia en relación a la expansión de su industria nacional y de sus compañías, mientras para Siria reportaría fondos necesarios a la reconstrucción infraestructural y al estímulo de nuestra economía. Reitero que la solidaridad y el apoyo político ruso han sido medios decisivos en la restauración de la seguridad así como a la hora de cubrir las necesidades básicas del pueblo sirio.

¿Son esos contratos relativos a combustible y a necesidades de alimentos básicos?

Presidente al-Assad. Los ciudadanos sirios vienen siendo objeto de sabotaje y ataque terrorista en lo que se refiere a los alimentos básicos, así como a sus necesidades sanitarias y de combustible. El Gobierno sirio está trabajando a fin de asegurar que estos recursos básicos estén disponibles para todos los sirios, y ello a través de nuestros acuerdos comerciales con Rusia y otros países amigos.

Volviendo a la situación en Siria y a la crisis actual: estamos al corriente de que usted ha dado amnistías repetidas veces. ¿Han incluido a “rebeldes” estas amnistías?, y ¿se han dado casos de cambios entre los “rebeldes”, que hayan pasado a luchar junto con el Ejército Árabe Sirio?

Presidente al-Assad. Sí: así ha sido. Recientemente, ha tenido lugar un marcado desplazamiento, especialmente desde que el “cuadro” de qué está pasando realmente en Siria se ha tornado más claro para muchos, quienes comprenden que lo que está aconteciendo es crudo terrorismo. Muchos han vuelto al curso de la vida civil, entregando sus armas y beneficiándose de las amnistías, que les ayudan a volver a sus vidas. Más ilustrativamente, hay que decir que existen grupos concretos que han pasado de combatir al ejército, a luchar junto a él. Estas personas habían sido embaucadas por cuanto se propagó desde los medios o bien fueron inicialmente forzados a encuadrarse militarmente bajo amenaza por parte de los terroristas. Es justamente por esta razón que, desde el inicio mismo de la “crisis”, el Gobierno sirio ha adoptado una política de puertas abiertas para todas aquellas personas que han resuelto desentenderse de la ruta inicial que tomaron contra su propio país. Y, aunque mucha gente en Siria se opuso a esta política, ella ha demostrado ser efectiva tanto como ha ayudado a solventar parte de la tensión inherente a “la crisis”.

Las relaciones que Siria mantiene con varios Estados han ido colapsándose consecutivamente, caso de Qatar, Arabia Saudí y Turquía. ¿Quiénes son los aliados de Siria y quiénes sus enemigos?      

Presidente al-Assad. De todos son bien conocidos los países que nos apoyan. Internacionalmente, Rusia y China. Regionalmente, Irán. De todos modos, estamos empezando a asistir a una basculación positiva para Siria en la arena internacional. Ciertos países antes intensamente contrarios a Siria han empezado a cambiar sus posiciones, mientras otros reemprenden sus relaciones con nosotros. Por supuesto, estos cambios de posición no constituyen apoyo directo.

En cambio, hay países que han movilizado directamente y dado sostén al terrorismo en Siria. Durante los primeros dos años, estos países han sido fundamentalmente Qatar y Turquía. Mientras Qatar financiaba, Turquía proveía soporte logístico, entrenamiento de los terroristas y los introducía en territorio sirio. Recientemente, Arabia Saudita ha reemplazado a Qatar en lo que a financiación se refiere. Para ser claros: Arabia Saudita carece de todo, salvo de finanza. Quienes solamente tienen dinero, ni pueden construir civilización, ni pueden nutrirla. Así que Arabia Saudí implementa su Agenda en función de cuánto dinero llega a manejar.

Turquía encarna un caso diferente: es penoso que un gran país como es Turquía, que ocupa una ubicación estratégica y se caracteriza por una sociedad liberal, esté siendo manipulada por un grueso fajo de dólares expedidos a través de un Estado del Golfo que ostenta una mentalidad regresiva. Es, por supuesto, el Primer Ministro turco quien carga con la responsabilidad por esta situación, y no el pueblo turco, con quien compartimos un gran vínculo de herencia y tradiciones.

¿Qué es lo que hace tan fuertes las relaciones entre Rusia y Siria? ¿Se trata de intereses geopolíticos?, ¿o que ambos países comparten una lucha contra el terrorismo?.

Presidente al-Assad. Existe más de un factor que forja tal fortaleza de relaciones. El mayor de todos es que Rusia sufrió la ocupación nazifascista durante la segunda guerra mundial mientras Siria ha sido ocupada más de una vez. En segundo lugar: desde el inicio de la época soviética, Rusia ha estado sujeta a numerosas y continuas tentativas de intervención extranjera sobre sus asuntos internos, y ése es precisamente el caso mismo de Siria.

El tercer factor, aunque no de menor importancia, es el terrorismo. En Siria comprendemos bien qué significa y qué comporta el asesinato de civiles inocentes por extremistas chechenos; qué significa mantener bajo secuestro y amenaza a alumnos y profesores en Beslan, o mantener secuestradas personas inocentes en el Teatro de Moscú. Igualmente, el pueblo ruso comprende cuando en Siria hablamos de actos de terrorismo idénticos a esos que ellos han sufrido. A esta razón se debe que el pueblo ruso rechace el discurso “occidental” de “los terroristas buenos y los terroristas malos”.

Añadiéndose a dichos factores, hallamos los nexos familiares sirio-rusos a los que me refería anteriormente, y que no habrían llegado jamás a desarrollarse sin la existencia de características comunes tanto culturales y sociales como intelectuales. Súmese a ello los intereses geopolíticos de que hemos hablado ya. Rusia, a diferencia de los europeos y de “Occidente”, está bien concienciada respecto de las consecuencias de desestabilizar Siria y la región, tanto como respecto del efecto que esto tendría para la extensión del terrorismo, proceso inextricable al primero.

Es el conjunto de estos factores lo que perfila la solidaridad política con Siria de un gran país como Rusia. Su posición no se funda sobre uno o dos elementos, sino que se funda en su perspectiva de comprehensividad histórica, cultural e intelectual.

Señor Presidente: ¿qué va a ocurrir en Ginebra II?; ¿qué expectativas tiene usted en relación a esta Conferencia?

Presidente al-Assad. El objetivo de la Conferencia de Ginebra es apoyar el proceso político y facilitar una solución política a la “crisis”. De todos modos, esto no puede alcanzarse antes de haber detenido el apoyo extranjero al terrorismo. Esperamos que la Conferencia de Ginebra se iniciará ejerciendo presión sobre aquellos países que apoyan al terrorismo contra Siria, a fin de detener su pertrechado armamentístico y el alud de terroristas extranjeros hacia el interior del país. Si esto se alcanza, se pueden recorrer fácilmente los pasos políticos, siendo, entre ellos, el primordial, iniciar un diálogo entre sirios para discutir el futuro sistema político, la Constitución, legislaciones varias y otras cuestiones.

 —Gracias por su sinceridad y por hacer una exposición tan transparente durante esta entrevista. 

___________

1 El bloque declinante anglo-euro-sionista más sus peones árabes regionales. [Nota del traductor.

2 Leer  EE. UU. oculta que terroristas sirios perpetraron ataque con gas que les dio Arabia Saudita. [Nota de Con nuestro Perú.]

Fue en el mes de marzo, en la localidad de Khan al-Asal, y hubo 16 muertos y 86 heridos. Occidente bloqueó la investigación. Leer En Siria mercenarios terroristas usan armas químicas y no se investiga[Nota de Con nuestro Perú.]

4 Que coincide con la sostenida por el llamado “Ejército Libre de Siria”. [Nota del traductor.]

Izvestia, 26-08-2013


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