El Padre Otorongo. El Paititi y el Presidente

Por Carlos Pongo Huamán Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Hace algunos meses leí en la red de internet un relato hecho por un sacerdote sobre el saqueo a la Ciudad Perdida de los Incas, más conocida como el Paititi.

No solo habían robado los tesoros enterrados por los Incas, sino que habían destruido toda la herencia histórica dejada por nuestros antepasados.


El responsabilizaba a un Presidente del Peru, a la Primera dama y a una mafia gubernamental, como los autores de este crimen contra un Patrimonio, no solo del Peru sino de la Humanidad. Al principio pensé que todo este relato era parte de una campaña electoral presidencial, en la que candidatos buscan enlodar la imagen de sus opositores.

Pero en mi mente quedaban las últimas frases del relato del Padre, que me parecían que salían de lo más hondo de un ser humano:

"Tengo conciencia de la gravedad feroz de lo que estoy haciendo público bajo mi total y única responsabilidad y consecuencias. Anunciando, no denunciando, cosa que no me compete a mí. Son las cosas tristes y horribles sucedidas como consecuencia de la publicación de mi investigación en el libro Paititi, Padre Otorongo. Pero lo hago con todo gusto y cariño por un Peru que me aceptó en su seno. Lo presento como un aporte de mi sacerdocio realizado en él y como un Gracias, por todo lo que del Peru he recibido.

Ahora podré retirarme gozoso a la soledad para dedicarme exclusivamente a la oración, meditación y preparación de mi encuentro con el Señor"

¿Existía ese Padre que hacía estas declaraciones y que decía llamarse Juan Carlos Polentini Wester? Hice esta pregunta a un Padre amigo de la familia, quien me dijo, que sí y que le conocía y que vivía en el Asilo de las Hermanitas Desamparadas en la cuadra 4 de la Avda. Brasil en el distrito de Breña en Lima y me facilitó el teléfono donde localizarlo.

Llamé y el Padre Polentini me concedió una entrevista que se realizó el 20 de marzo de 2011.

Iba lleno de preguntas: ¿qué es su relación con el Paititi?, ¿qué pruebas tiene para anunciar que un Presidente de la República pueda haber hecho este delito?, ¿pertenece a alguna agrupación política?, ¿tiene alguna motivación política en particular?

BIOGRAFIA DEL PADRE JUAN CARLOS POLENTINI WESTER

Nací en Argentina, el 14 de Junio de 1927 en un pueblo muy pequeño, San Jerónimo Sur, de la Provincia de Santa Fe. Somos tres en mi familia. En la actualidad todos ya han fallecido, yo soy el único sobreviviente.

 


Al cumplir los 10 años, mis padres me matricularon en el internado del Colegio San Jose, en Rosario. Era un colegio Salesiano. Allí nace y se desarrolla mi vocación para ser sacerdote. Me trasladaron al Aspirantado para Sacerdotes, donde acabé mi primaria, secundaria y la normal para ser maestro.

Yo era muy activo, durante los períodos en que no había clases, me gustaba el trabajo manual, ayudaba en los talleres de la mecánica y carpintería del Salesiano y también en la agricultura, arando los campos con las mulas, como se acostumbraba en aquella época.

Como hobby me dediqué mucho a la mecánica, la electricidad y la electrónica. Me especialicé, bastante en motores y tornería. Estos conocimientos me ayudarían mucho en mi vida futura.

Vista aérea, zona del Paititi

Me ordené de sacerdote el 26 de noviembre de 1961. Yo era amigo del Provincial Salesiano para Latinoamérica, que era argentino y estaba destacado en Perú.

Él asistió a mi ordenación y me preguntó si me gustaría ir a Bolivia, donde había una estación agrícola de la Congregación Salesiana en Muyorina, en Santa Cruz de la Sierra, auspiciada por la NNUU .Necesitaban un sacerdote que supiera mecánica. Ese era yo. Trabajé un año en Bolivia.

Al finalizar el año nuevamente el Provincial me preguntó si me gustaría venir a Lima para atender el taller de mecánica y tornería del Colegio Salesiano en el distrito de Breña. Acepté. Llegué a Perú el año de 1963.

Estuve cinco años al frente del taller que tenía cerca de cien alumnos. Al fin del año 1968 vino un sacerdote salesiano italiano a hacerse cargo del taller.

Debía yo retornar a Argentina, pero antes de volver pedí permiso a mis superiores para ir a Cuzco, donde había una escuela en la Estación Agrícola de Yucay, en el Valle Sagrado de los Incas. No había luz eléctrica, pero tenían máquinas, tractores, generadores propios. Yo atendía todo eso. Me quedé seis meses.



Machiguengas

Un día hice un viaje al valle de Lares, en la Provincia de Calca. Y allí los pobladores me dijeron: "Padre ¿por qué no se viene acá?, no tenemos Párroco, estamos abandonados por la Iglesia". De vuelta al Cuzco, le dije al Obispo que me gustaría trabajar en esa zona y me nombro Párroco en 1969. Era un lugar apartado. En la Quebrada Honda puse la casa Parroquial. En esa zona me quedé de Párroco por veinte años.

Era una Parroquia inmensa y empecé a visitarla. Es una zona con una historia muy rica. Por allí pasaron los caminos incaicos y allí empecé a escuchar la palabra Paititi por primera vez. Me decían que era un lugar donde había mucho oro. Al comienzo pensé que todo eran fantasías, pero al contactarme con tanta gente y todas me relataban cosas similares, empecé a pensar que había algo muy serio en lo que me decían. Me propuse estudiar y a prestar más atención a la historia oral de la población. Hice viajes por la zona, conseguí mapas, fotografías aéreas y consulté con personas e investigadores serios. Descubrí que había una historia perdida, no conocida, sobre el fin del Imperio Incaico.

HISTORIA DEL PAITITI

La penetración de los incas en la región amazónica a la que llamaban Antisuyo, se remonta al Inca Pachacutec (1438-1471).

 


Manto del dios sol

La primera expedición inca que se internó por la selva de Madre de Dios, regresó con la noticia de haber encontrado una zona de cuyas entrañas se podía extraer fácilmente el oro, plata y piedras preciosas.

El Inca envió gente especializada que se instaló en el lugar formando un campamento y comenzó a la explotación de este fabuloso yacimiento aurífero. Era el Paititi.

Por la selva, desde el Paititi se construyó un camino ancho y empedrado hasta la ciudad del Cuzco, que permitió la circulación desde entonces de ingentes cargamentos de oro.

Se construyó otro camino que unió Paititi con la ciudadela de MachuPicchu y otro desde el Paititi hasta Cajamarca-Quito.


Con el oro extraído del Paititi, se hicieron la gran cantidad de adornos auríferos con que decoraron el Koricancha, las estatuas de los Incas en porte natural y en oro macizo, representando a los Emperadores que tuvo el imperio y tantas obras más.

Los años transcurrieron y el campamento creció, contrayéndose mas edificaciones para los trabajadores y sus familias, haciendo derroche del amarillo metal en el decoro de sus construcciones y templos.

Cuando llegaron los españoles, Paititi era bien habitado, tenían allí los incas su factoría del oro. La gran fama de riqueza de que gozaba este Imperio provenía del Paititi.

LLEGADA DE LOS CONQUISTADORES

Los conquistadores asesinaron a Atahualpa en 1532 a pesar que por la libertad del Inca se les había llenado tres cuartos de oro y plata.

Los Incas se dieron cuenta que lo que buscaban los españoles era el oro.

La nobleza inca ordenó que el oro existente en el Imperio se traslade y se entierre en las entrañas de la selva, justamente de donde procedía, el Paititi, al que consideraban un lugar inaccesible y seguro. Lentamente fueron llevando allí las grandes riquezas del Tahuantinsuyo.

Manco Inca, empezó la resistencia y sublevación armada contra los conquistadores desde 1536. Después de varios reveses militares, Manco Inca, se refugió en Vilcabamba.

En el año de 1544, la tropa española acantonada en Cuzco salió en persecución del Inca guerrero hasta darle muerte. Esta salida de los españoles del Cuzco duró tres meses. Cuando los españoles retornan a la Ciudad Imperial se encuentran con una ciudad casi deshabitada.

¿Qué había pasado?

Lo que quedaba de la nobleza real Inca al verse vencidos e impotentes para continuar gobernando el Tahuantinsuyo, resolvieron trasladarse a otro lugar, a la selva, y organizar un nuevo gran Imperio con las costumbres, religión y gobierno Inca. El Paititi, fue el refugio por el que optaron, porque estaba bien metida y oculta en la selva.

El tiempo que tomaron los españoles para la persecución de Manco Inca fue aprovechado por la realeza Inca para su éxodo al Paititi.

EL ÉXODO AL PAITITI

Los grupos principales de fugitivos partieron desde Ollantaytambo y Valle Sagrado. Marcharon por las cercanías de Huachahuasi y llegaron a Choquechanca, donde se detuvieron algunos meses.

Allí se le fueron uniendo otras poblaciones incas, que venían desde otros puntos del Imperio.

Otro grupo acampó unos kilómetros mas abajo, en el Mantto, en la confluencia de los ríos Lares y Amparaes, donde se forma una pampa muy apta para descansar.

Como recuerdo de su estadía y como señal para los siguientes grupos de seguidores del Inca, dejaron pintadas en las rocas una serie de llamitas que indicaban la dirección que debían seguir para no extraviarse. Entre las figuras se ve a dos Incas adorando al Sol y escenas de guerra. Es un hermoso mural con la historia de los últimos acontecimientos del Imperio.

Es en el Mantto donde deciden ocultar gran parte del oro que pudieron salvar de la rapiña del conquistador.

FIN DEL IMPERIO INCAICO

El Paititi se encuentra entre las cabeceras del rio Piñipiñi y Pantiacolla

El Paititi se convirtió en la residencia del Inca Emperador, después del éxodo del Cuzco. Allí vivió con su familia, allegados, guardias y gente de confianza. Desde allí gobernaba su Imperio. Estaba prohibido el ingreso. Hasta el día de hoy los nativos guardan ese mandato. Solo se permitía el ingreso a todos aquellos que portaban riquezas para asegurarlas de la codicia del conquistador.

Allí sobrevivieron por tres siglos la cultura y el imperio del Inca. Fue su refugio final, hasta que fueron aniquilados por la peste del cólera del año 1780. Allí agonizó lentamente el grandioso Imperio Inca del Sol.

 


Los nativos de Madre de Dios, los machiguengas y los huapacores, son descendientes directos de los Incas exiliados y cuya misión sagrada consiste en defender ferozmente el acceso a Paititi.

Los españoles llamaron a esta ciudad perdida de los Incas con el sugestivo nombre de El Dorado. Lo buscaron por toda AMÉRICA del sur, pero no la hallaron.

EL LIBRO EL PAITITI-EL PADRE OTORONGO

Varias veces estuve por esos lugares, pues era parte de mi jurisdicción Parroquial.

Recorrí los caminos que recorrieron los incas fugitivos de la dominación española.

Hice varias expediciones, financiadas por exploradores que querían encontrar el Paititi, pero veía en ellos su codicia por el oro y los desviaba por otros rumbos.

Me hice mala fama de cura buscador de oro, cura ratero y tantas cosas más. Todo lo que yo sabía lo tenía que escribir .Este libro es el fruto de una investigacion larga, solitaria, cansadora, llena de contratiempos, de encuentros con la avaricia y codicia de gente que no pretenden otra cosa más que el oro.


A través de mi investigación sobre El Paititi, encontré burlas, críticas, insultos, calumnias, juicios, codicia, intereses personales, engaños, deseos de riqueza fácil y otras peores.

Nunca encontré apoyo ni comprensión en los organismos y personas pertinentes al tema. Publiqué el libro y he puesto punto final a mi investigación.

En el mes de Junio de 1999 y gracias al apoyo de la Sra. Maria del Carmen Rodríguez del Solar, pude publicar el libro EL Paititi-El Padre Otorongo .Solo 180 ejemplares. Pensé que al menos con eso no se perdería la investigación realizada. Allí daba las coordenadas de la ciudad. Alguno de esos pocos libros cayó en manos seguramente del famoso SIN y su jefe.

EL PRESIDENTE

He meditado mucho, he pensado profundamente, he dudado cobardemente si convenía hacer público lo que ahora con toda extrañeza Uds. van a leer.

He juzgado que la verdad debe estar por encima de mis meditaciones, pensares y dudas, aunque me acarree problemas por lo abominable que ella pueda ser.

Mi criterio personal era que algo tan serio, rico y con tanta historia desconocida, debía salir a la luz desde la Presidencia del Peru. Traté de hacer gestiones en varios gobiernos, pero siempre el "NO" y el papel de ridículo.

Al presidente Fujimori, al menos en cuatro ocasiones le hice llegar documentación que sí recibió. En una de ellas, entregué en sus propias manos en Calca en el Valle Sagrado de los incas.

Con el hablé personalmente para hacer una expedición oficial. Me dijo: "Sí, Padre, vamos a hacer la expedición". Yo quedé contento.


ATANDO CABOS

En 1991 concluí mis servicios en la Parroquia de Lares. Me quedé cinco años más en Cuzco, en casa de un amigo, hasta el año 1996 en que vengo a Lima.

En el mes de julio o agosto del año 2000 leí en un periódico de Lima que la entonces señorita Primera Dama del Peru había comprado una finca en la zona de sierra de Ica, para sembrar cultivos de exportación y donde solo se tenía acceso en helicóptero. Me llamó la atención la noticia, que me pareció ridícula, y no le di importancia.

Por esas mismas fechas se perdió un helicóptero del Ejército, que se dijo había caído patrullando la frontera con Ecuador, lo cual fue desmentido por la guarnición militar del norte .Los medios no hablaron más del tema.

Hacia mediados del año 2001 me llegaron comentarios de la Comunidad de San Antonio del Valle de Lacco, que durante muchos meses del año 2000 habían estado pasando a gran altura todos los días helicópteros de ida y vuelta, dos o tres por día. Ese valle de Lacco era parte de mi Parroquia de Lares.

En el año del 2002 un piloto de helicóptero, no puedo dar más datos, hablando con él, me decía que en los círculos de pilotos se comentaba que en el año 2000 Fujimori con cinco helicópteros se había robado el oro del Paititi, llevándolo al Japón. Y que uno de los helicópteros se había caído.

En otra ocasión otra persona me comentó que ese operativo duró nueve meses y que ese oro había salido por Ica.

En el año 2003 acompañé a dos turistas rusos que sabían de mi libro y querían conocer el Mantto. Al llegar arriba casi me desmayo por lo que vi.

Me acordé lo que me dijo el piloto: " Fujimori con cinco helicópteros se robó el oro del Paititi." Aquí frente a mis ojos estaba la prueba.

Había sido técnicamente bien saqueado, bien huaqueado. Y con explosivos. Una roca de unos dos metros y medio de alto por uno y medio de diámetro ya no existía, había sido dinamitada.

Lo peor fue que borraron el precioso mural histórico dejado por los Incas en el cual graficaban su éxodo al Paititi. Había escenas de guerra, bailes, una cadena, los cuatro cuadrados del Tahuantinsuyo... lo borraron todo, para no dejar huellas. Soy testigo real de cómo era el Mantto, antes de ese infame operativo y como quedó después. Y que ciertamente eso mismo, o peor, ha sucedido en el mismo Paititi que queda a ochenta o cien kilómetros del Mantto.

Respecto del helicóptero caído, el último informe que recibí de fuente muy confiable y dado desde la Comandancia del Ejército es que había caído en Mameria, que sí está en la ruta y en línea recta al territorio del Paititi.

Ese informe decía que ese helicóptero, caído a poco de haber levantado vuelo, iba desde no se qué mina de oro, llevando el oro hacia Lima.

Sí, llevaba oro, pero no de una mina, sino del Paititi, pasando en línea recta por Ica, hacia un barco. Ha sido el robo no del siglo, ni del milenio. Es el robo de la creación de la Humanidad.

¿Cuántas toneladas de oro, aparte del valor histórico cultural infinitos que se han perdido?

El Perú es un pobre que está sentado sobre un banco de miles o millones de toneladas de oro. El Paititi es una mina que ha enriquecido a todo el mundo menos al Perú.

¿Se podrá recuperar esa riqueza incaica? ¿Ya la habrán fundido? Y los japoneses buenos, ¿querrán cargar en el tiempo esta infamia? ¿Por que nombraron a Fujimori Hijo Predilecto del Japón?

MIS PRUEBAS

El que ha ido a saquear el Paititi es la familia Fujimori, han robado espantosamente y yo lo he anunciado públicamente en mi libro.

Fue poco antes de la tercera reelección del 2000 que él ha estado haciendo la huaqueada.

¿Sabe cuál es la prueba principal de que yo no miento? Que hasta ahora no me hayan denunciado ni me hayan puesto en la cárcel por calumnia. Quiere decir que es cierto. Ya me deben haber metido en la cárcel.

En el robo por Fujimori del oro del Paititi está comprometida toda la comandancia militar de esa época, los generales de alto rango, los pilotos de helicóptero, todos ellos están guardando el secreto. No pueden decir nada porque si no, los matan o qué sé yo.

También han robado en el Mantto y eso sí lo he comprobado personalmente. Yo tenía fotos antiguas que demuestran lo que había antes, pero ahora todo está borrado.

Con los datos que yo le di a Fujimori para hacer la expedición, hicieron un estudio con Montesinos y en complicidad con el Gobierno japonés hizo todo el barrido del Paititi. Yo he calculado dos mil toneladas de oro, no kilos, toneladas, por lo menos con cinco helicópteros por nueve meses. El saqueo ha durado varios meses. La caída del helicóptero terminó el operativo.

¿POR QUÉ NO ES CONOCIDO SU LIBRO?

La primera edición del libro fue en 1999 y de solo 180 ejemplares. La segunda edición es de mayo 2009 y de mil ejemplares.

Es con esta última edición que yo hago conocimiento de este saqueo, porque lo considero un deber de conciencia hacer público todo esto. Que se sepa la realidad de lo que ha sucedido. Fue una obligación para mí y me sentía hasta un poco culpable por no haber hecho mejor las cosas.

No es animación politica, ni deseos de acusación, ni condenación. Pienso debo hacerlo público por el bien del Perú y por mi propia reputación después de mi muerte.

A través de la internet se ha estado publicando el capitulo donde hago conocer la forma en que se llevó a cabo el saqueo, pero me doy cuenta que con respecto al Paititi, en sí, a nadie le interesa.

No han venido a entrevistarme ningún periodista, ni la TV. Tienen miedo. Todas las radios y televisoras están dirigidas desde arriba. Los periodistas no pueden decir estas cosas, porque les caen encima. Todos están programados, no pueden decir nada.

Es por la internet que se está conociendo. Yo se que este libro anda dando vueltas por allí y los autores de este saqueo a la Humanidad andan todos asustados por lo que ha puesto el cura Polentini en el libro. Pero, yo no estoy asustado, yo sé que es cierto.

Para mí sí son pruebas porque yo he vivido y conozco toda esa zona por veinte años.

COMO PASA SUS DĺAS.

Desde el año 1996 que dejé el Cuzco, vivo en Lima. Las Hermanitas de la Congregación de los Ancianos Desamparados, me dieron amparo y asilo en su Hogar de Ancianos de la avenida Brasil, donde continúo mi vejez. Tengo 84 años de edad y continúo mi vida sacerdotal de una manera tranquila y serena.

Hace cinco años tuve un coágulo en mi pierna izquierda y me tuvieron que amputar la pierna, pero aun así tengo una vida activa.

A las 6.30 de la mañana rezo la misa en la Capilla de las Hermanitas.

Atiendo confesiones en el Convento y en el Asilo de Ancianos. También del Hospital del Niño, que queda a una cuadra del Asilo me llaman a menudo para atender a los niños moribundos.

Mi vida ha sido y es la vida de un sacerdote, vida de Iglesia. Mis recuerdos son espirituales.

REFLEXION FINAL

Para hacer este reportaje he leído el libro del Padre Polentini, con el cual aprendí una historia sobre el fin del Imperio Incaico que jamás había sabido. Se puede conseguir este libro en la recepción del Asilo en la Avenida Brasil. Cuesta sesenta soles.

Otro libro que me ayudó mucho fue el del antropólogo cuzqueño Ruben Iwaki Ordoñez, quien en 1975 escribió el libro Operación Paititi. Él había nacido en una hacienda cuzqueña colindante con el Paititi y se propuso desde muy joven llegar a la Ciudad Perdida de los Incas para lo cual entrevistó a cuantas personas él sabía que habían llegado al Paititi. Él finalmente llegó a conocer la ciudad misma. Actualmente vive en el Cuzco.

Este testimonio del Padre Polentini es desgarrador y merece una investigacion seria nacional e internacional. Se trata de un Patrimonio de la Humanidad.

Ojalà que este reportaje llegue a oídos receptivos que pueden hacer posible esta investigación.

 

 

 

Artículo relacionado

Kenya y Keiko Fujimori y el robo del oro del Paititi