aula claseLa irrupción de la COVID-19 en marzo pasado y el confinamiento con el que acabó el primer semestre académico, generó una serie de cuestiones y de problemáticas de cara a este ciclo escolar, el cual será el primero dentro de la nueva normalidad, que bien puede que se alargue unos cuantos años más. En todo caso, ahora se plantean una serie de retos educativos que se alinean con las casuísticas que presenta la pandemia, pero que también van más allá de este curso y son reflexiones para instaurar un aprendizaje del siglo XXI que contemple una competencia digital y al mismo tiempo ayuden a una educación plena, inclusiva y que no genere desigualdades sociales. Docentes de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) analizan los principales retos educativos para el curso escolar de la nueva normalidad.
 
Preparémonos para la presencialidad intermitente 
La pregunta que más resuena desde junio es si el segundo semestre académico y el del próximo año será presencial o virtual, una dualidad que convivirá porque deberá adaptarse a la situación y evolución de la pandemia. Tal como comenta Albert Sangrà, experto en e-learning y profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, director de la Cátedra UNESCO en Educación y Tecnología para el Cambio Social e investigador del grupo Edul@b, «la escuela abrirá y no cerrará. Esto nos dará una sensación de fingida normalidad. Pero cada vez que haya dos alumnos que den positivo en un grupo estable, ese grupo se confinará en casa. Un estudio de la Universidad de Granada nos cuenta cómo un grupo de 20 niños puede llegar a tener contacto con 800 personas en dos días. Esto significa que el confinamiento de grupos estables no será un caso aislado. Nos conviene empezar a diseñar modelos de presencialidad discontinua que nos permitan cambiar de contextos (presencial-virtual) de manera fluida tantas veces como sea necesario»
 
«Un diseño del aprendizaje basado en actividades o proyectos, con actividades que puedan ser reversibles cuando cambiamos de contexto, y un conjunto amplio de mecanismos de evaluación continua, que nos permitan disponer de la información respecto de los estudiantes desde muchas fuentes, presenciales y virtuales, son los elementos clave que deben conformar estos nuevos modelos de presencialidad discontinua, que son una evolución de los tradicionales modelos blended o mixtos» afirma Sangrà.
 
 
 
Escuelas que vuelvan a ser una escuela para todos 
Para Llorenç Andreu, director del máster en Dificultades del Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje de la UOC e investigador del grupo GRECIL, se debe recuperar la inclusión de todo el alumnado en la escuela: «La situación de pandemia sobrevenida obligó a hacer muchos cambios a docentes, familias y niños. Se virtualizaron algunas clases, se trabajaron tareas en casa con la ayuda de los familiares y se pudo terminar el semestre. Ahora bien, los niños con dificultades y trastornos de aprendizaje quedaron mayoritariamente sin el apoyo específico que recibían en la escuela con normalidad. Esto, junto con la situación de confinamiento, generó que estos niños no pudieran avanzar en sus aprendizajes y el desarrollo como habrían podido». Es fundamental, pues, que la escuela recupere el talante inclusivo y que, sea cual sea la situación de aprendizaje, el alumnado con dificultades no quede atrás.
 
 
Nuevos aprendizajes por implementar 
La situación vivida con la irrupción de la COVID-19 y sobre todo a partir del confinamiento ha generado muchos más aprendizajes: vinculados al uso de la tecnología, la gestión de las emociones, a las relaciones familiares, etc. que ahora hay que saber aprovechar. Para Anna Espasa, directora del máster en Psicopedagogía de la UOC e investigadora del grupo Feed2Learn, en este curso «el reto educativo más importante que se plantea desde la psicopedagogía y la orientación es el de asesorar a la comunidad educativa en implementar los aprendizajes que se han extraído de los primeros meses de pandemia y sobre todo después pasar por un confinamiento largo. Después de esta experiencia, no sería lógico volver a las escuelas y hacer lo mismo que se hacía antes (pero ahora con tapabocas y grupos estables). El reto para los profesionales de la psicopedagogía y la orientación es identificar estos aprendizajes y acompañar y asesorar a toda la comunidad educativa (sobre todo al profesorado en general, pero también a alumnado y por supuesto las familias) para ser capaces de implementar estos aprendizajes traduciéndolos en mejoras y haciendo avanzar, así, el mundo de la educación.»
 
 
Una escuela que haga frente a la desigualdad social 
En la continuidad escolar durante la situación de confinamiento, se habló mucho de cuestiones tales como la brecha digital, las diferencias de recursos o las situaciones familiares y personales de las que partía el alumnado y cómo estas marcaban el aprendizaje a distancia que se hizo. Para Jordi Solé Blanch, director del grado en Educación Social de la UOC e investigador del grupo LES, el reto que debe plantearse es «preguntarse por el sentido de la escuela y qué es lo que hace que esta institución exista y valga la pena defenderla si queremos combatir la desigualdad social. Se trata de ver cómo hacemos frente a la desigualdad de condiciones que experimentan las familias, el alumnado y los centros educativos para iniciar un curso incierto que amenaza con confinamientos selectivos y con interrupciones permanentes de la actividad escolar». Tener presentes estos aspectos son básicos para que culminar el curso 2020 e iniciar el 2021 no ensanche las desigualdades educativas y sociales.
 
 
Liderazgo desde los centros educativos 
Es evidente que el papel de los centros educativos es fundamental en este primer curso de la «nueva normalidad», y conforma además uno de los principales retos educativos, en tanto, habrá que ir adaptándose a las variaciones que la pandemia vaya presentando. En esta línea, Josep Maria Duart, director del postgrado en Liderazgo de la UOC y Dirección de Centros Educativos, menciona dos aspectos clave: «en cuanto a los directores de centros educativos, hay que hacer un correcto plan de contingencia y, mucho más importante, tener un muy buen sistema de comunicación con la comunidad educativa para poder interactuar con rapidez en caso de que se produzcan problemas, y sin generar alarmas innecesarias.»
 
 
Gestión del espacio de aprendizaje con medidas de higiene y distanciamiento físico 
Finalmente, una de las dudas que más generan en este regreso de curso es cómo gestionar las medidas de higiene y distanciamiento físico con los espacios de aprendizaje y metodologías activas. Para Guillermo Bautista, director del máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas de la UOC, y director del proyecto Smart Classroom, hay que repensar los espacios de aprendizaje del siglo XXI en clave pedagógica: «el bienestar del alumnado es un factor clave para el aprendizaje. La situación actual parece que nos hace sólo pensar en unos espacios direccionados hacia los docentes y los tableros y esta no es la mejor forma de aprender, esto nos lo dice la ciencia. La personalización, la colaboración, la flexibilidad, los grupos estables, etcétera, requieren repensar muy seriamente el espacio educativo y la arquitectura escolar. Hace mucho tiempo que hace falta esa mirada y reflexión, el virus no debe ser la excusa, pero este debe ser el momento.»