Doig: chivo expiatorio del Sodaliciologo_sodalicio.jpg

por Herbert Mujica Rojas


Como si haberlo puesto en camino de beatificación y tras diez años de su muerte prematura, hoy la secta Sodalicio de Vida Cristiana, “repudia” y “condena” a su ex líder amado e idolatrado Germán Doig Klinge. El detonante ha sido el conocimiento de casos de abuso de menores aparentemente perpetrados por aquél y en forma exclusiva. Y excluyente. De tal manera que una persona que ya no puede hablar ni defenderse por la simple razón que ya no existe, se lleva las palmas a la infamia de ser un corruptor. ¿Y el resto, incluido cierto oscuro personaje, sobre el cual hay sospechas de la misma desviación?

El comunicado de la secta apela a un lenguaje mañoso que no hesita en disimular las muy terrenales atrocidades de Germán Doig Klinge para encubrirlas en apelaciones a la Virgen María, el supuesto amor al Señor y demás monsergas que no son suficientes para barnizar con oléos santos lo que han sido vulgares pecados, repudiables hechos, asqueantes abusos de menores o temas similares. La pregunta adviene, directa y sin ambages: ¿Doig el único pervertido en la secta?, ¿o es el chivo expiatorio del Sodalicio?
 
José Enrique Escardó ha vuelto a publicar las crónicas, descarnadas y puntuales, de su paso por la secta. Ha dicho que él mismo comprobó cómo Doig no se andaba con medias tintas para con los educandos y mostraba el lado oscuro de su otra faz. Es un testimonio valiente y directo que merece el reconocimiento de todos los librepensadores y de la sociedad en general. Las amenazas de que es objeto sólo advierten que los sectarios están aterrados ante lo que puede ser una catarata de denuncias que no sólo incluye abusos sexuales, sino enajenamientos de patrimonio, secuestro de niños, un racimo nutrido de inconductas, envueltas en lenguaje misterioso y sólo para esconder la genuina mala entraña de un grupo de degenerados a los que hay combatir implacablemente.
 Pedro Salinas en su libro Mateo Diez hizo con galana pluma y puntilloso detalle un relato de su tránsito por la secta y generó no pocas rabietas, soponcios y condenas cuanto que amenazas. Ignoro, eso sí, cuántas carcajadas le provocaron al colega, dichos cacareos provenientes de individuos a quien él conoció bastante bien.
 El Sodalitium en crisis, escrito el 14-2-2002, http://www.voltairenet.org/article120598.html
afirmó:
 
“Hay sectas cuyo accionar provoca un profundo daño en la sociedad, lo cual aún no ha sido materia del estudio imprescindible de quienes se jactan de “analistas” y “exégetas” de la realidad social. Por el flagrante desconocimiento del problema sectario en el Perú tenemos la obligación de promover el abordaje de esta problemática entre los periodistas, sociólogos, antropólogos, médicos, psiquiatras, psicólogos, abogados y demás profesionales involucrados y comprometidos con el desarrollo democrático del país y dispuestos a condenar cualquier acto que viole los derechos humanos de toda persona y, en especial, su derecho a la libertad de consciencia.
 
El Sodalitium comparte un tenebroso origen fascista con otra secta de ultraderecha: Tradición, Familia y Propiedad (TFP). La sucursal peruana de la TFP, de origen brasileño, fue fundada por Francisco Tudela y Luis Fernando Figari. Los miembros de la TFP se confiesan católicos pero lo cierto es que la Iglesia Católica los ha condenado más de una vez. En Venezuela la cancillería y el ministerio de Justicia ordenaron su disolución y prohibieron a sus líderes abandonar el país porque se comprobaron numerosas denuncias por "atentar contra la vida familiar y lavarles el cerebro a sus miembros"; el presbítero Amador Merino Gómez señaló que TFP "incurre en desviaciones y manipulaciones de la doctrina de la iglesia y el culto". En otros países, además, mantiene contacto con partidos y facciones de extrema derecha neonazi europeas, entre ellas, la peligrosa "Fundación Familia Española". Eso es decir, por lo menos, que TFP es una secta de cuño fascista.”
 
Y sobre el tema Doig, con pionera puntualidad, relaté:
 
La muerte del delfín: un cataclismo
 
Ante este sombrío panorama, un hecho totalmente fortuito impactó brutalmente en la estructura de la fortaleza sodálite. Ese hecho no fue un evento programado, estudiado, ni planificado en respuesta a las agresiones sociales de este grupo destructivo. El 13 de febrero de 2001 el súbito fallecimiento de Germán Doig Klinge tuvo el efecto de una catástrofe difícil de comprender y de asimilar para unas mentes que están programadas -los comportamientos de las sectas son eventos totalmente predecibles-.
 
Doig tenía la misión de suceder a Luis Fernando Figari. Era su mano derecha, era el delfín, era el príncipe de la secta, era el Vicario General del Sodalitium. El era quien ofrecía el pecho, sacaba la cara y le prestaba la careta académica e intelectual a la secta mientras el fundador Luis Fernando Figari escribía solitario y en las sombras sus enrevesados opúsculos y retorcidos discursos (que siempre atacan a la razón y ensalzan la irracionalidad) y se ocultaba indiferente en su fortaleza o búnker de Granja Azul para no escuchar los reclamos sociales.
 
Con toda seguridad muchas familias peruanas no recibieron con tristeza la noticia de la muerte de Doig. Fue casi como sentir la mano de Dios ante tanta injusticia y tanta impotencia. Más que un “tránsito” al más allá esto pudo llamarse un “despeñadero”. De nada valieron las pomposas misas fúnebres cada tres horas durante el velatorio. Ese ceremonial solamente hacía recordar a los miembros de la secta de los israelitas de Ezequiel Ataucusi cuando esperaban absurdamente la resurrección de su líder que yacía muerto en una urna de cristal.
 
Para el grupo sectario la muerte de Doig fue un evento cataclísmico. Esta muerte parece haber afectado internamente la estructura sodálite casi tanto como el impacto de los aviones suicidas en las torres del World Trade Center de New York City. Los impactos no fueron ni en los cimientos ni en la cúspide de los edificios pero los efectos deletéreos fueron matemáticamente efectivos y demoledores. Lo mismo sucedió en la estructura del Sodalitium. No desapareció el verdadero y venerado líder -Figari- (que hubiese sido santificado) ni tampoco la masa de obnubilados seguidores. Sin embargo, la estampida consecuente a este evento específico era de esperar. Los efectos de una muerte como la de Doig no pudieron haberse calculado, planificado ni dirigido mejor si hubiese intervenido una inteligencia externa.” 
 
Con hipocresía nada cristiana, con cinismo a ultranza, descaro a prueba de cañonazos, los sectarios del Sodalicio hoy abjuran y blasfeman de Doig su ex adorado candidato a santo y le echan la culpa de desviaciones de toda índole. ¿Hay que creer en semejante adefesio o hay que dudar de cuanto digan quienes han probado ante la sociedad su capacidad para mentir, engañar, traficar con la fe y abusar de los ciudadanos creyentes? ¡Bah, miserables!
 
Lea www.voltairenet.org/es
hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica
http://www.voltairenet.org/article168362.html




Luces sobre el escándalo en el Sodalicio
Febrero 1st, 2011

Tomado del blog El quinto pie del gato, de José Enrique Escardó.- Hace poco más de diez años escribí seis artículos que recogían algunas de mis experiencias mientras viví en las comunidades del Sodalicio de Vida Cristiana o Sodalitium Christianae Vitae (SCV). Lo que vino después fue una andanada de amenazas, mentiras, insultos y todos los ataques que uno podría imaginar. Fue tanta la presión que, después de seis semanas, tuve que dejar de escribir.

Un año después, el programa “Entre Líneas”, de Cecilia Valenzuela, que se emitía por Canal N, difundió un valiente reportaje en el que hablaron padres de miembros del SCV y personas que nos habíamos ido del SCV. Luego del informe, ‘Chichi’ me entrevistó y resumí, en lo que me permitió el tiempo, algunos de los pasajes más sombríos de mis artículos.
El periodista Pedro Salinas publicó, ese mismo año, su novela “Mateo Diez”, que remeció nuevamente las bases de lo que se ha convertido en menos de cuarenta años en uno de los grupos más poderosos de la Iglesia Católica.

Muchos de los que pertenecimos al SCV salimos asqueados por lo que vimos, pero casi nadie se atrevió a contarlo, obviamente, por temor a las represalias. A mí me tomó trece años hacerlo y no me fue posible completar mi relato.

Hoy, Diario16 ha publicado lo que sería el verdadero motivo detrás de la renuncia del fundador del SCV, Luis Fernando Figari. Una historia que recién empieza y en la que se habla de algunos casos de abuso sexual a menores de edad por parte de Germán Doig Klinge, quien fuera Vicario General del SCV y falleció hace unos años.

Yo conocí muy de cerca a Doig, ya que fue nada menos que mi “director espiritual” en mi primera etapa de sodálite. Una de las cosas que nunca llegué a escribir fue sobre aquella única ocasión en la que, en su oficina del Centro Pastoral de San Borja, pretendió ir más allá de lo que permite el normal contacto entre dos hombres heterosexuales.

Germán era muy “físico”, tocaba mucho a la gente, pero de una manera en que nadie sospecharía que se trataba de un afecto más allá del aceptado por la caridad bíblica. Y creo que esa era su estrategia, ya que la línea que separaba ese afecto “paternal” de la posibilidad de un acercamiento sexual era delgadísima, en especial para chicos que, como yo, no pasábamos de los 17 años y no sabíamos mucho de la vida.
Hoy, diez años después, y a la luz de las revelaciones de Diario16, volveré a publicar en este blog mis artículos, uno por uno, en una versión menos irreverente y juvenil que los originales, pero que, definitivamente, servirán de instrumento para que los lectores entiendan mejor de qué se está hablando hoy.

NOTA: Al buscar enlaces para enriquecer este post, noté que el SCV parece haber borrado todas sus noticias relacionadas con Germán Doig, incluido el sitio web oficial que abrieron para promover su causa en el Vaticano: http://www.germandoig.org


El Sodalicio de verdad (parte I)
http://elquintopie.blogspot.com/2011/02/el-sodalicio-de-verdad-parte-i.html


Ayer publiqué un post que ha dado mucho que hablar. Y mentiría si dijera que eso no es lo que quería. Claro que quiero eso. Pero no por las razones que mis atacantes han esgrimido en sus comentarios y tweets, sino porque miles de adolescentes y sus padres deben saber que el Sodalicio de Vida Cristiana o SCV no es una cofradía de santos vivientes intocables y que Germán Doig y el pedófilo Daniel Murguía no son paja en medio del trigo puro y cristalino de estos autoproclamados "soldados de Cristo".

Germán Doig estaba destinado a ser el delfín de Luis Fernando Figari, el fundador, inspirador, ideólogo y conductor del SCV. Era quien estaba siendo entrenado personalmente por Figari para que lo reemplazara ante cualquier eventualidad. El desastre sobrevino cuando la eventualidad se volteó hace diez años y Doig murió antes que Figari. ¿La solución para que el SCV no se quedara en la oscuridad de la desesperanza? Intentar que Germán fuera canonizado. Sin embargo, en el proceso previo, la beatificación, se dieron con la sorpresa de que Doig no era ningún santo y que los testimonios de los afectados por sus conductas impropias eran fehacientes, incuestionables e insobornables. Y, ante la posibilidad de que esto se conociera por otras vías y destruyera las entrañas del Sodalicio, decidieron ellos mismos hacer pública la decisión de detener el culto a Germán y de arrojar a su otrora "Apóstol de la Nueva Evangelización" a la hoguera de la condena social, una hoguera que no debía tocarlos. Y menos a Luis Fernando, el maestro y guía de Germán, el único que les garantizará en el futuro tener un santo para darle la solidez que todo grupo de esta naturaleza busca para perpetuarse y ganar poder dentro y fuera de la Iglesia Católica.

Si creen que tengo un interés distinto al de advertir a padres, maestros, jóvenes, autoridades y a la sociedad en general sobre lo que verdaderamente pasa dentro de las paredes del Sodalicio, entonces créanlo. Yo sé lo que quiero conseguir en esta batalla y eso me basta. Ya me he enfrentado a ellos y a sus mastines hace años y esta vez lo vuelvo a hacer porque creo en esta lucha, creo en lo que vi estando dentro y creo que ellos mienten descaradamente cuando lo silencian, minimizan o lo niegan.

Un tema adicional: Las "amenazas" publicadas ayer por anónimos en mi blog son solo anécdotas para mí. No sé si serán ellos ni me interesa, eso lo definirán las investigaciones policiales que ya se iniciaron esta mañana. Eso es secundario. Y si me querellan por lo que escribo acá o por lo que declaro a los medios, que me querellen. Lo más importante es que quienes lean lo que escribo sepan que Germán Doig no es la manzana podrida con la que nos quieren atragantar para que no veamos a las serpientes que desenvainan la espada flamígera que eligieron como símbolo.

El volver a difundir lo que publiqué hace diez años tiene una sola meta: que mis lectores sepan lo que vi, lo que escuché y lo que me obligaron a hacer no algunos "humanos pecadores como todos" sino la cúpula organizada de una institución creada para manipular mentes jóvenes y usarlas para oscuros fines disfrazados de santidad.

Germán Doig está muerto y hoy sus seguidores del SCV no han dudado en matarlo por segunda vez, usando su cadáver como escudo para esconder sus propias asquerosidades, sus aires de superioridad y sus ansias de poder.

Lo que publiqué hace años y vuelvo a publicar hoy es para que TÚ sepas que tus hijos, hermanos o amigos, que seguramente se han acercado al SCV con el sincero deseo de ser santos o simplemente mejores, están en serio peligro. El problema no fue Germán Doig, el problema ES la cúpula del Sodalicio, que se aprovecha de la confianza que en ellos han puesto miles de jóvenes que, como yo lo hice hace más de veinte años, creen en su enmascarada sinceridad.

Agradezco los cientos de mensajes de respaldo que he recibido desde que publiqué mi primer post. Sin temor, porque sé que digo la verdad, seguiré publicando lo que sé.

Los dejo con mi segundo artículo. Recuerden que fueron publicados en una revista semanal, por ello el manejo del tiempo. En este blog los estoy publicando día tras día. Esperen el tercero mañana.