El agente Rospigliosi

fernando_rospigliosi_4.jpgPor César Lévano

Fernando Rospigliosi es uno de esos izquierdistas radicaloides que se pasan al enemigo. Alguien me dijo que Rospigliosi es el Eudocio Ravines de la nueva ola. Me parece errado: Rospigliosi no tiene la talla intelectual ni la intensa vida de Ravines, el secretario general del PCP que se convirtió en agente del imperialismo.

La semejanza sería en todo caso de escena final: ambos terminan vistiendo la librea que el amo les impuso.

Rospigliosi nunca fue comunista. Perteneció a Vanguardia Revolucionaria, una organización de la llamada nueva izquierda que rivalizó más bien con los comunistas. Las expresiones políticas del joven Rospigliosi se exhibieron en el periódico Amauta, un intento de actualizar a Mariátegui deformándolo.

En los años 70 del siglo pasado, Vanguardia Revolucionaria combatió el régimen del general Juan Velasco, en particular respecto de la reforma agraria.

Rospigliosi fue ya entonces un político activo y resuelto, que no comulgaba con algunos criterios de sus compañeros de la nueva izquierda. Fue crítico temprano del régimen de Fidel Castro.

Hay que reconocer que en los días del fujimorato, Rospigliosi fue un opositor franco y persistente.

Al mismo tiempo fue derivando hacia una actitud antiizquierdista. En los últimos años, su cercanía a la embajada de Estados Unidos marcó una ruptura definitiva con sus camaradas de otrora. Era un secreto a voces que trabajaba en estrecha colaboración con la agencia estadounidense de lucha contra el narcotráfico —y también contra la izquierda—.

El documento de WikiLeaks publicado inicialmente en El País de Madrid y reproducido este domingo por varios cotidianos limeños, incluido el nuestro, obligó a Rospigliosi a sacar la cara, y reconocer que fueron él, ex ministro del Interior de Alejandro Toledo, y Rubén Vargas, ex director de Defensa Nacional, quienes en noviembre de 2005 pidieron a funcionarios de la embajada norteamericana “que el gobierno de Estados Unidos revise sus opciones, y propusieron que la embajada ampliara el papel de sus contratos de comunicaciones NEXUM para monitorear la cobertura de Humala y promover noticias anti-Humala en las regiones de coca”. (Subrayado maestro).

La frase subrayada habla de “promover noticias”. Es ésta una técnica de propaganda negra. Se trata de inventar noticias y difundirlas a través de periódicos, radios y televisoras pagados para eso. Lo curioso es que, según el informe del embajador James Curtis Struble revelado por WikiLeaks, la Embajada respondió a los peruanos afanosos que no tenía intenciones de involucrarse en la campaña solicitada.

Rospigliosi no quería, dice, que el Perú se convirtiera en sucursal de Chávez. Él prefería que siguiera siendo una “democracia” manejada por Estados Unidos. La Primera, 22.02.2011.