Blindaje de jueces delincuentes

Palacio de Justicia
por Herbert Mujica Rojas

En el Poder Judicial hay mucha inventiva. No lo dude. Ahora, cada vez que usted denuncie a un juez, a un vocal, en buen romance, queje a alguna autoridad por malos hechos, a usted le endilgarán el mote de "quejoso" con el propósito simple —y letal— de desacreditarlo. En Perú la justicia está patas arriba. Hay una genuina inversión de valores y los jueces han empezado a blindarse para que nadie cuestione sus zamarrerías.


Sin embargo, si busca los términos usuales del lenguaje correcto, encontrará que el denunciante, es denunciante, aquí o en la Cochinchina, pero los mañosos que hay en el Poder Judicial, no entienden razones y para ellos, los jueces, vocales, o secretarios, o quien sea quejado por algún denunciante, con argumentos, pruebas, circunstancias, es inocente ¡de antemano!

Por ejemplo en el Callao, Alí Gastón y sus 40 Ex procuradores reinan, dictaminan, se ríen, determinan quiénes son los quejosos y no hay OCMA ni ODICMA que pare sus desmanes a puerta cerrada, sin explicaciones —jamás entregan al denunciante razonamientos o descargos del denunciado- y porque para ellos la justicia ordinaria se ha convertido en un genuino pacto mafioso de omerta (silencio) en que unos tapan a los otros y viceversa.

Leamos: "Segundo: Que en el presente proceso disciplinario, el quejoso ha sido debidamente notificado con la resolución de fecha tal o cual, tal como se advierte en fojas..."; "declarar improcedente la queja interpuesta por Perico de los Palotes representada por su apoderada la India María", etc, etc. etc. ¿Entonces, para qué existen las OCMAS y ODICMAS? ¡Están, hoy por hoy, de adorno y cosmética para proteger a los delincuentes judiciales!

Si usted se queja ante la OCMA, digamos que de un juez en el Callao, esta oficina central OCMA, envía el expediente a la ODICMA del ......................¡Callao! ¿Y qué hacen las autoridades del Callao? Simplemente tildan de quejosos a los denunciantes, jamás investigan las inconductas y archivan las quejas, procuran limitar las derechos constitucionales de los denunciantes y ¡no pasó nada! El círculo vicioso es impresionante. Se entregan las quejas a los quejados para que ellos resuelvan según su leal saber y entender.

Los jueces, vocales, que saben de antemano que la OCMA no les va a hacer nada y que las ODICMAS, por este pacto mafioso de la omerta —silencio delincuencial de solidaridad— entonces sólo responden a lo que las coimas que pagan las grandes empresas determinan. Verbi gracia: ¿cuántas quejas de los denunciantes han tenido un buen efecto? ¡Ninguno! Por el contrario, el denunciante se convierte en objeto de ojeriza y el pacto omerta se pasa por Radio Bemba –más efectivo que Internet- y los jueces ya saben cómo "castigar" a quienes se atrevan a cuestionar sus malos comportamientos.

¿Quiénes son los que pagan estas inconductas? Los grandes estudios que tienen a sus embajadores hasta en la Corte Suprema, en las cortes de todo el país y que son las que manejan las "tasas" de las coimas y el "escalafón" a que pertenece cada juez. Hay jueces de primera, que reciben, además, la visita de los tagarotes de alta monta, ex diputados, ex senadores, ex miembros del Tribunal Constitucional como cierto cajamarquino a quien llaman Lechuzón (¿será Alva Orlandini?) y que por cada "bajada a bases" reciben el equivalente de US$ 5 mil dólares? ¿Esa justicia, es justicia o corrupción a todo nivel?

¿Cómo corregir? ¡Instalando una oficina de control de la magistratura, absolutamente independiente del Poder Judicial! Si todos están en la misma mermelada, es obvio que el empacho va a ser muy dulzón e inequívoco: y los quejados siempre serán "inocentes" y los denunciantes se convertirán en "quejosos", objeto de ojeriza, "punto" de antipatía y los jueces actuarán de consuno y en connivencia para darles malos resultados en cualesquiera juicio que estén litigando. Aunque tengan la razón. En Perú la razón no basta porque la ley es ineficiente y sumamente corrupta porque siempre beneficia a los poderosos, a sus estudios y el resto ¡que se vaya a la porra! por no decir otra cosa.

¿Cómo se llama a todas estas ficciones burocráticas creadas para cansar a los denunciantes, aburrirlos, y, encima, ponerlos como objetivo puntual de las cóleras de los jueces, vocales o secretarios delincuentes?: ¡corrupción judicial!

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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