Sobre la presentación del ministro de Salud en el Congreso

Por Herberth Cuba

Se ha presentado el ministro de Salud ante la Comisión de Salud del Congreso de la República, el día 7 de marzo del 2018, para informar sobre el estado situacional y los objetivos del sector salud. Ha llamado la atención el uso del lenguaje; es decir, el giro lingüístico hacia los conceptos ya abandonados del humalismo y la cuestionada “reforma en salud”. A tal punto fue la sincronización con el lenguaje humalista, que el congresista Segundo Tapia afirmó, “que al escucharlo no pudo evitar recordar a la ex ministra Midori de Habich.”

La exposición adoleció de lineamientos de política y se explayó en los detalles administrativos sin precisar metas. Criticó la gestión ineficiente de los servicios de salud, expresada en colas, ciudadanos insatisfechos, el gasto y la debilidad del primer nivel de atención (postas y centros de salud). Ha recordado los malos indicadores sanitarios publicados por ENDES 2016, y algunos por el propio Minsa. Frente a ese diagnóstico, planteó una serie de objetivos, sin metas. Esta metas se construirían, según dijo, en “modo consensuado”, a través del Pacto por la Salud, que como ya es conocido tiene tres ejes: salud de las personas, recursos humanos y sistemas de salud.

Sin embargo, reiteró el “cambio de paradigma” en el enfoque que él promueve, que significa pasar de financiar la oferta a financiar la demanda; es decir, al usuario. El mismo enfoque que sostuvo la llamada reforma de salud del humalismo. Esa propuesta es muy cuestionada, sobre todo a partir de la experiencia nefasta del Instituto de Gestión de Servicios de Salud (IGSS) y la cuantiosa deuda que mantuvo el SIS con los establecimientos de salud a nivel nacional. Bajo este “revivido” enfoque se hizo evidente la ausencia de los lineamientos del Sector con relación al Seguro Integral de Salud. Ese enfoque es un retroceso porque el principal problema de nuestro país es la insuficiente oferta de atenciones médicas y de salud.

Por el lenguaje, los conceptos esbozados y la reposición del enfoque central de la llamada reforma humalista, podemos deducir que los lineamientos de política son similares a los que tuvieron los ministros del lustro pasado. Solo así se entiende la falta de metas y compromisos para fortalecer el rol rector del Minsa, el fortalecimiento de los servicios de emergencias y la falta de claridad frente a los desastres, a las atenciones médicas, las estrategias sanitarias y otros. La demostración de la ineficiencia e ineficacia de la reforma de salud humalista se ha traducido en un mayor gasto y en los malos indicadores sanitarios y el mercantilismo que heredamos. ¡Parece increíble!

El contexto de la presentación debe ser complementado con las últimas designaciones de los jefes del Seguro Integral de Salud y de Essalud. También por la expresión casi anecdótica del ministro Salinas en el sentido que Essalud debe avanzar hacia la separación de las funciones de prestación de las del financiamiento. Es decir, la experiencia de la Sanidad Policial de nada habría servido; la corrupción detectada en el Seguro Integral de Salud, tampoco. Parece que los quince meses de gestión de los dos primeros ministros del gobierno de PPK, los conflictos y los esfuerzos que se han hecho para cancelar la deuda del SIS, las leyes trabajadas en el Congreso de la República, la desactivación del Instituto de Gestión de Salud (IGSS) y de las Direcciones de Salud (Disas) de las redes y microrredes son solo un “recodo” en la implementación del “modelo de salud humalista”.

El ministro ha reiterado la importancia del primer nivel de atención de salud y el concepto de redes integradas. Es un buen punto. Sin embargo, al mirar el contexto preocupa. El modelo del lustro pasado confundía el primer nivel de atención con la estrategia de atención primaria de salud (APS). Pretendía crear un directorio con representantes del Minsa, Essalud, sanidades, municipalidades y otros, bajo la gestión pública y privada. Se acuñó el concepto de cogestión con el sector privado.

Ese modelo se llamó RIAPS, y mereció serios cuestionamientos de expertos, de consultores y de los sectores laborales, por su inaplicabilidad. El Modelo RIAPS ha sido abandonado por el presente Gobierno, y se creó del modelo de las Direcciones de Redes Integradas de Salud (Diris) cuya implementación está paralizada. Motivo por el cual en el primer nivel de atención (puestos y centros de salud) y en las relaciones con los hospitales reina la burocracia, el caos, la improvisación y la falta de transparencia.

La situación política nacional y la crisis de gobernabilidad han obligado a los congresistas a una posición mesurada. Sin embargo, el debate aguarda. Las ligeras críticas solo son el atisbo del futuro.