David auris 3Por. David Auris Villegas. Escritor y pedagogo

Como pedagogo, obsesionado analizar problemas sociales en los debates académicos que contribuya al desarrollado sostenido, enfilo mis racionales miradas al continente más desigual del planeta, la convulsionada Sudamérica, infestado por un populismo político bajo la sombra de una corrupción afinada desde la colonia e infestado de mezquinos empresarios, financiando a políticos corruptos y, países muy dependientes con ingresos basados en políticas extractivistas sin ninguna visión de desarrollo sostenido.

 

En este contexto desigual, irrumpe un país camino al primer mundo, Chile, hoy en pie de lucha por una vida decente y equidad de oportunidad para sus habitantes, debido a una educación crítica inspirada por Peter McLaren, Claudio Naranjo, Humberto Maturana, Henry Giroux y una masa de educadores comprometidos, mientras, el resto de Latinoamérica quebrada, libran ciegas batallas coloniales por la democracia contra la corrupción, encabezados por líderes convenidos quienes aprovechan el desconcierto social para marketearse con fines personales, debido a una educación acrítica anclado en la meritocracia y el consumismo lejos de la innovación.

A pesar que el 1% de la población chilena posee el 30% de la riqueza nacional y siendo uno de los países más desiguales del mundo según la OCDE, las protestas contra la desigualdad para erradicar la brecha entre ricos y pobres que aspiran una vida decente con oportunidad para todos, redistribuyendo la riqueza y el poder, son reclamos de un país desarrollado como los chalecos amarillos de Francia y los indignados de España, sostiene Opennheimer.

Chile demuestra que es el país que más ha erradicado la pobreza, tiene la mejor universidad sudamericana según todos los rankings especializados, publica más papers per cápita en la región y la Unesco la considera líder en educación y lo más meritorio; ha logrado movilizar más de un millón doscientos mil personas sin líderes visibles con millares de jóvenes conscientes, exigiendo un nuevo pacto social a partir de una nueva constitución que lance definitivamente al primer mundo, invitándonos hipotetizar que este reclamo es el fruto de una educación crítica, humanista, comprometida e innovadora.

Perú, enarbola una educación meritocrática y repetitiva anclada en el sótano social de la región, con líderes ávidos de poder, libran batallas históricas contra políticos, liderados por los últimos cinco ex presidentes, dos presos y el resto acusados de corrupción, teniendo como corolario el suicidio del tristemente expresidente García cuando iban a apresarlo y reclaman contra poderosos empresarios, quienes intencionadamente donan dinero en campañas políticas como a la señora Keiko Fujimori, acusada de corrupción quien, acaba salir de prisión.

La educación dependiente e ideologizada, muestra a un Ecuador quebrado, que vive una agitación social violenta, reclamando contra el gobierno por quitarles una vieja costumbre colonial, como son los subsidios, en este caso a los combustibles; asimismo Bolivia abocado a formar profesionales “humanísticos”, es otro país que realmente no vive la “primavera Latinoamérica”, sino que, marchan contra un tirano Evo Morales quien pretendió perpetuarse en el poder y lo paradójico es que, no logró industrializar a su país a través de una educación científica en sus catorce años de gobierno, a pesar de poseer el 40 % de reservas de litio del planeta y otros ingentes recursos.

Venezuela, la joyita saqueada y desbarrancada de la región ha caído en manos de pillos, quienes impulsan una educación acrítica, ideologizada, politizada, y adoctrinada; domestican a su sociedad hacia la vida fácil con subsidios que hoy lo están pagando carísimo, donde una masa reclama contra el rancio Maduro y sus secuaces, otro bolsón mayor ha optado por la complicidad gubernamental y otros por las de Villadiego, generando misericordia a lo largo y ancho del Suramérica.

Brasil, México y Argentina, los tres elefantes blancos, vapuleados por la corrupción y el analfabetismo, viven su propia viacrucis con una sociedad adormecida incapaz de reclamar, debido a una educación meritocrática, acrítica y lejos de investigación esperan la mano salvadora de Dios, junto a Colombia que afronta otra gran marcha contra la incapacidad y cinismo del presidente Duque, traducido en el despilfarro de más de doce mil millones de dólares generando nuevos ricos desde la ramplona burocracia.

Como demostramos palmariamente, una mayoría social sudamericana educada bajo un formato acartonado meritocrático de mirada cortoplacistas, reclaman contra los mismos problemas desde la colonia, la corrupción de sus presidentes, su clase política, los empresarios usureros, quienes jamás apostaron por el desarrollo de sus países; mientras la sociedad chilena despierta, gracias a una educación crítica a largo plazo, reclaman una vida decente con el objetivo de convertirse en un país desarrollado.

Concordando con los pedagogos más preclaros de la actualidad, ineludiblemente eduquemos a los latinoamericanos desde el inconformismo, la crítica comprometida, la educación científica creativa y la constante interrogante innovadora en las aulas de todos los niveles, liderados por los operadores de la educación más allá de los grados académicos vegetativos, con el objetivo de elevar su voz crítica de protesta contra viejas costumbres coloniales, si pretendemos construir una región competitiva y viable en el tiempo donde todos asuman el liderazgo.

https://orcid.org/0000-0002-8478-6738