educacion secundaria peruPor: David Auris Villegas

¿Estamos dispuestos a ser solidarios y equitativos con los demás? Aunque no poseamos la bolita mágica de los adivinos, podemos configurar una mejor sociedad. Superada esta pandemia, iniciaremos nuestro histórico desafío, hacer de la educación, una herramienta más equitativa, con el objetivo de construir una sociedad, homo sapiens solidarius, para plantar cara, contra agresiones en impronosticables escenarios del mañana, alertado por Zygmunt Bauman.

 

Para suerte de la raza humana, esta calamidad, ha derribado la ceguera de los líderes mundiales, imputándonos nuestra triste inequidad humana, como fruto de un absurdo sistema, socorriendo a pocos y estrangulando a millones. Ante este cataclismo social, es propicio edificar una cultura solidaria, de lo contrario pereceremos como los dinosaurios.

Como homo sapiens, sobre nuestros hombros recae, la responsabilidad de liderar políticas educativas. Emprendiendo a reformular, los Derechos Humanos y las constituciones de cada país, consolidándonos educar a las personas, capaces de constituir una sociedad con oportunidades para todos y lograr, Los Objetivos del Desarrollos Sostenido al 2030.

En esta línea, los expertos coinciden, concertar un nuevo pacto social por la educación. Quién hará esta tarea se preguntaría Bauman. Suponemos los gobiernos quienes nos representan, y muchos peguntamos. ¿Habrá gobiernos inteligentes, capaces de tomar decisiones, para inspirar una educación que genere un real bienestar ciudadano?

Probablemente es época de reconocer la voz de la comunidad científica. Expatriemos esta educación consumista e indiferente en nombre de una trasnochada competencia, sembrada por las transnacionales y; eduquemos a la sociedad, empoderándolos con conocimientos para crear y producir en un marco ético y solidario, como la nueva sabiduría que nos impedirá desaparecer en palabras de Álvaro González.

Para forjar un real desarrollo equitativo, clausuremos las escuelas privadas. Concordando con Manuel Bello, apostemos por una educación básica gratuita a cargo del gobierno como lo hacen con éxito: Canadá, China y tantos países más equitativos. Esta escuela donde todos convivirán sin ninguna distinción, comprometerá velar la calidad educativa a toda la sociedad, desde el más sencillo trabajador hasta el empresario más poderoso.

Esta educación no es un gasto como suelen aseverar numerosos altos funcionarios. Es la mejor inversión para salvar vidas. Asignemos un 13% del PBI, para lograr la alfabetización lectora, digital y solidaria sin segregar a nadie. Construyendo instituciones educativas pedagógicas, dotando de altos sueldos al magisterio como única milicia cultural, para lograr una equidad social como paradigma.

En esta nueva cultura pedagógica, desburocraticemos el ecosistema educativo. Persiguiendo a la experiencia finlandesa, cesemos asfixiar a la comunidad educadora, exigiéndoles documentos, evidencias y evaluaciones con el objetivo de justificar un puesto oficinesco. Vivimos para educar y aprender. No estamos para elaborar legajos administrativos.

En este tránsito, nuestro Currículo ha de focalizarse en el proceso de aprendizaje de educandos y educadores, sin olvidar enseñar. Para ello, adoptemos sin recelos una educación híbrida, virtual y presencial, abocados a reflexionar nuestra labor pedagógica como terapeuta del espíritu, sin postergar el aprendizaje de las herramientas Tics.

Consolidemos la propuesta de los expertos y la de Fernando Savater, haciendo de nuestra formación, un aprendizaje solidario, científico y agradecido a la vida. El acceso gratuito a una educación de calidad a cargo de los gobiernos, es un derecho global de la humanidad. De no alcanzar una educación sostenida, dudo que nuestros hijos e hijas, logren salir airosos de las garras de futuras pandemias.

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Fuentes:

© David Auris Villegas. Escritor y pedagogo peruano.

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