¿Estado, culpable por omisión?francisco soberon aprodeh
por Herbert Mujica Rojas


Afirmó Francisco Soberón de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh) "si bien no se ha determinado judicialmente quiénes asesinaron al ex dirigente minero Saúl Cantoral y a la activista Consuelo García, recordó que el Estado es responsable no sólo por acción sino por omisión..... que el crimen no se haya esclarecido es también responsabilidad del Estado, quien debe asumir eso, así las violaciones a los derechos humanos hayan ocurrido en otro gobierno" Andina, 4-11-2007)

Mesa Redonda, buen lugar para la fotoCastañeda debe asumir responsabilidad en caso Santa Anita

Tras el terrible incendio en Mesa Redonda, un vez más hemos visto que los locales afectados no respetaban las normas de seguridad que recomienda Indeci y debe vigilar la municipalidad de Lima. Castañeda Lossio ha salido a decir que denunciará a los comerciantes por incumplir las órdenes de cierre, pero si fue hace siete meses, ¿por qué no inspeccionaron el acatamiento en forma posterior?

El perro del hortelano y la educaciónAlan García, principal lobbista chileno

Para finalizar nuestro paseo por el pensamiento Alan García, echemos una mirada a su mención a la educación en su artículo “El Síndrome de perro del hortelano”, donde señaló:

Como punto final podría añadir que tampoco se pone en valor el cerebro de nuestros alumnos e hijos. La educación se hace en la mayoría de casos para ser aprobada con 11, en lugar de impulsar la excelencia y el esfuerzo del 18. Un grupo de malos profesores y malos funcionarios exigen no ser evaluados para esconder su mediocridad y así el sistema sigue produciendo resultados sin valor. Y los de siempre dicen: "Que me den más sin que yo cambie y sin que haga ningún esfuerzo". Así pues, son aliados del minero informal, del maderero clandestino, de la miseria campesina, del empleo nformal y de la falta de mérito y esfuerzo.

El perro del hortelano y el trabajo

Alan García quiere endeudar al Perú para favorecer a LNG y ChileSiguiendo con “El Síndrome del perro del hortelano”, llegamos a la cuestión laboral, de la que dice García: “…el propio trabajo humano no está puesto en valor para el que trabaja.”

García entró en la moda de emplear la huachafa frase de “puesta en valor”. El trabajo tiene valor por sí mismo. Otra cosa es mejorar las condiciones del trabajo. El trabajo de una persona no vale menos porque no tenga beneficios sociales, hasta podría ser más valioso, por lo sacrificado y las dificultades. Continúa García con lo siguiente:

¡Cuasi solos, pero más fuertes que nunca!
por Herbert Mujica Rojas

amanecer
Tuve, días atrás, la peregrina como insólita idea de plantear un esfuerzo de asociación de voluntades, ideas, cuanto que de recursos tangibles e intangibles, con el revolucionario y valiente elan de estudiar, diseccionar y denunciar a una mafia de embusteros multidisciplinarios que se alaban entre sí, se enriquecen con la pobreza y que ha establecido una dictadura monopolizadora de ciertos temas que dan muchos y abundantes dólares. A nadie escapa la certeza que una tarea hercúlea como aquella, demanda enorme inversión de tiempo e investigación. Y tampoco, que son muy pocos los que se han atrevido a romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz.

El perro del hortelano y las minasAlan García quiere endeudar al Perú para favorecer a LNG y Chile

Volviendo al artículo El síndrome del perro del hortelano, de Alan García, abordemos esta vez la cuestión minera y la preocupante estrecha visión del Presidente, quien dijo:

Cuando uno ve una playa muy bella, alguien ya la denunció hace muchos años y no ha puesto un centavo de inversión para hacer en ella un balneario y pasará decenios más sin valor. Así están todos los cerros que rodean lima [sic], donde la inversión podría hacer milagros. Así están todas la canteras y calizas de cemento denunciadas pero no trabajadas.

Alan García insulta a Benedicto XVI
Alan García y Arzobispo perpetran sacrilegio en Fiestas Patrias
 Cargando en la procesión...

García, burla, pecado y religión

 
García insiste en vender la selva con título de propiedad, es uno de los asuntos más serios de su extenso y aburrido artículo "El Síndrome del perro del hortelano", publicado este domingo en El Comercio, diario engreído del Presidente.

De los textos de Figari a la Pedofilia no hay más que un pequeño pasoazote
Por José Maúrtua, filósofo

Nota de redacción.- Vista la mayoría católica en nuestro país, y para evitar confusión en la lectura del presente artículo, se advierte que el autor no es creyente y cuestiona al cristianismo, no obstante, resulta útil para creyentes y no creyentes. (*)

Ayer citábamos algunos párrafos del insano libro del fundador de la secta de lavado cerebral "Sodalitium Christianae Vitæ: Luis Fernando Figari :"Pedagogía de la Alegría y el dolor" de Luis Fernando Figari, (Ediciones Vida y Espiritualidad, 2005). Sostenemos que los elementos destructivos de sentimientos existentes en el individuo pedofilo pescado in fraganti Munguia Ward, miembro del S.C.V. son los mismos promovidos en los textos del fundador. Para mencionar algunos: anulación y destrucción del Yo, jerarquización de la visión del otro como el que dirige y anula al Yo, anulación de la libertad, mezcla e identificación sadomasoquista de sentimientos tales como el dolor y alegria, mezcla de las mismas con lo llamado "religioso", entre otras.

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
23-11-2005


hemicircoNuestros legisladores
por Manuel González Prada


I

Durante la legislatura de 1906, un senador tuvo la sencillez o la malicia de afirmar en plena cámara: "Hace algunos años, el Poder Parlamentario del Perú es nominal. Es inútil oponerse a ningún plan o proyecto que venga del Ejecutivo, puesto que es seguro que todo proyecto del Ejecutivo ha de aprobarse, cualesquiera que sean sus consecuencias".

 

jorge del castillo

Rudo y cavernario llamado de atención recibieron del ministro Jorge Del Castillo autoridades piuranas cuando participaban en la instalación de la mesa de diálogo sobre la actividad minera en esa zona del país este 29 de octubre. Al escuchar ciertos ruidos, el ministro espetó enfadado y en todo muy duro y arrogante: “ni aplausos, ni gritos, ni silbidos”, tras lo cual nadie atinó a reclamar ante el maltrato del ministro y pedirle que se dirija de buenas maneras a los presentes.