Por Daniel Thame

Son las 7 en punto en Remedios, histórica ciudad en el interior de Cuba, en una mañana excepcionalmente lluviosa en el verano tardío del Caribe, que generalmente llega a temperaturas superiores a los 32 grados. En el hospital municipal, el Dr. Egley Turín Camilo Camacho y el doctor Gallo Íldez están listos para iniciar otra jornada laboral. La gente empieza a llegar sin prisa, porque saben que los atenderán. La mayoría de los médicos realiza sólo procedimientos rutinarios, dado que el monitoreo se hace diariamente, a través del Programa Médico de Familia que se extiende por todas partes de Cuba, desde las remotas zonas rurales hasta la capital, La Habana.

La salud pública en Cuba es, literalmente, una cuestión de estado. El servicio es totalmente gratuito en todos los niveles, desde la atención primaria hasta operaciones de alta complejidad1; y la filosofía que prevalece es el cuidado preventivo de la salud, en lugar de tratar la enfermedad2. Todos los doctores tienen formación generalista, con una visión humanista de la profesión.

La formación de doctores, cubanos o extranjeros, es gratuita, pese a todas las dificultades económicas del país; y la calidad es una necesidad, no sólo para cuidar la salud de millones de cubanos, sino también para exportar médicos. En Cuba existen cerca de 12 unidades del Programa de Salud Familiar, para servir a una población de 11 millones de habitantes. El promedio en el país es un médico por cada 183 habitantes.

Es un error imaginar que la principal fuente de ingresos es el turismo en Cuba. O la azúcar. El tabaco, el ron y los productos tradicionales pesan poco en el PIB cubano. En lo alto de la economía de la isla está la exportación de médicos, ingenieros y profesores3. La exportación de médicos trae a Cuba 5 mil millones de dólares al año, lo que representa el 7% del PIB de la isla. Y es el doble de lo que Cuba obtiene de todas sus exportaciones.

Los médicos cubanos trabajan mediante acuerdos, como el que se hizo con Brasil, en más de 60 países: los desarrollados Canadá, Francia, Italia y Alemania; las naciones muy pobres de África y Asia; además todos los países de América Latina. El Dr. Egley, quien ahora trabaja en Remedios, laboró tres años en Somalia, África del norte, después de graduarse en la Universidad de la Habana.

“La medicina no es sólo una profesión que tenemos para ganar dinero. Estamos comprometidos a cuidar a la gente, ya sea en Cuba o en zonas marginadas de otros países que no tienen médicos”, dijo el Dr. Egley, ante la mirada del Dr. Camilo, quien trabajó tres años en Bolivia.

Una visión de la medicina

Humanista en medio del bullicio de la Habana vieja, el corazón de la capital cubana, tomada por los turistas, la Dra. Blanca Rodríguez, especialista en pacientes diabéticos y vasculares, atiende en una de las docenas de clínicas que hay en toda la ciudad. Es ella quien, con la ayuda de una enfermera, evalúa y masajea los pies de un paciente con diabetes en una etapa temprana. “Trabajamos estrechamente con prevención, evitando que la enfermedad empeore. Es un placer cuidar la salud de las personas”, dice la Dra. Blanca, quien ha trabajado en Ecuador y Venezuela.

Un ejemplo de la preocupación del gobierno de Cuba por la capacitación de profesionales de la salud es el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK). El IPK ha preparado aproximadamente 45 000 médicos cubanos y 5000 extranjeros de 87 países, se especializa en enfermedades infecciosas y tropicales, y también en servicios de salud e investigaciones epidemiológicas.

El Instituto tiene seis unidades en la Universidad de la Habana, Las Villas, Camagüey y Santiago de Cuba. Además de los cursos, el IPK ofrece maestrías y doctorados, mediante acuerdos con la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la salud. Según la Dra. Nereyda Cantelar, Subdirectora Encargada de enseñanza, “el IPK está autorizado para otorgar certificación reconocida por la UNESCO, porque es un centro considerado referente internacional en Medicina”.

“Los médicos cubanos que fueron enviados a trabajar en Brasil aún son entrenados en las enfermedades que afectan a la población de las zonas más pobres, como el dengue y enfermedades causadas por malas condiciones de vida y la falta de prevención en salud”, enfatiza la Dra. Nereyda.

Una médica brasileña en la Habana

Cuba no sólo exporta médicos a diversas partes del planeta, sino también recibe estudiantes de casi 50 países para sus estudios en la carrera de Medicina. Este es el caso de la brasileña Geisianne Oliveira de Almeida, de Bahía de Feira de Santana. Hija de un pequeño empresario y un ama de casa, acaba de recibir su título de Medicina en la Universidad de Camagüey.

“Me tomó seis años de Universidad y desde el comienzo de los estudios tuve contacto con los pacientes. A partir del tercer año, tuvimos tiempo para integrarnos en las actividades en hospitales y clínicas”, dijo Geisianne. Dos años de la carrera transcurren con equipos experimentados en el Programa de Salud Familiar. “Los profesores están deseosos de transmitir todo el conocimiento, con clases extra en los planes de estudios complementarios como la Geriatría, Oncología, Nutrición, Cirugía y otras áreas, al mismo tiempo que nos formamos como médicos generales,” dice la doctora. Los estudiantes reciben gratis toda la enseñanza, materiales e instrumental médico.

“Mi plan es llegar a Brasil y empezar a trabajar en las zonas deprimidas, que necesitan médicos; y salir de Cuba como un profesional capacitado y como una persona con una visión humanista de la profesión”.

Geisianne Oliveira de Almeida pone interés en mostrarnos su recién ganado diploma. Más que un pedazo de papel, es el registro de una cita. “La práctica de la medicina no es negocio, es principalmente velar por la salud de las personas”.

Con el tiempo, los cubanos se han desentendido de la forma hostil e incluso grosera en que los medios de comunicación y las instituciones médicas del Brasil4 trataron a los médicos cubanos del programa Más Médicos5. Los cubanos creían que eran recibidos con los brazos abiertos6 por su misión de trabajar en áreas de extrema pobreza. Es mejor pensar así.

Traducción por Con nuestro Perú de

Pravda.ru, 10-10-2013

http://english.pravda.ru/world/americas/10-10-2013/125855-cuba_preventive_medicine-0/

____________

1 En Cuba la salud es el primero de los derechos humanos. En el Perú de mendigos y menesterosos, la salud no es un derecho sino algo que los gobernantes corruptos dan como migajas llamadas “inclusión”. [Nota de Con nuestro Perú.]

2 En comparación con esto, el estado peruano desea que la gente muera y por eso tiene en completo abandono a más de la mitad de la población del Perú, millones de pobres e indigentes, que enfrentan sufrimiento, enfermedad y muerte. Leer Tuberculizar a la población, negarle calidad de servicio en salud y educación conduce al éxito: Perú se ubica en quinto lugar en desarrollo humano y Hospitales de EsSalud, galerías del terror [Nota de Con nuestro Perú.]

3 Esto es posible porque la educación en Cuba es la mejor de América Latina, mil veces superior a la calamitosa “educación” —una farsa completa, desde educación inicial hasta la universidad— que ofrece el fracasado, corrupto y nefasto modelo económico neoliberal del Perú. [Nota de Con nuestro Perú.]

4 Según datos de la OMS, Brasil tiene 1,8 médicos por cada mil habitantes, mientras en Cuba la proporción es de 6,7 médicos por cada mil habitantes. [Nota de Con nuestro Perú.]  

5 Con humildad y entereza, la presidenta Dilma Rousseff reconoció en los hechos que ni el Estado ni el gremio médico brasileño están en condiciones de satisfacer la demanda de servicios de salud, por lo que firmó un convenio para que Cuba envíe médicos. Los medios de comunicación de derecha y los médicos corruptos llegaron a movilizar al Ministerio Público para oponerse a la presencia de los médicos cubanos. [Nota de Con nuestro Perú.]

6 El pueblo brasileño los ha recibido con los brazos abiertos, pero los corruptos miran con inquietud y rabia que los pobres tengan acceso a la salud. Años atrás los cubanos y venezolanos de Operación Milagro operaron a miles de peruanos y los casos graves se atendieron en Venezuela. Eso desató la ira del gobierno de Alan García que para despachar a los cubanos dio a entender que el Perú podía atender a su gente, lo cual era y es falso e imposible, por los tremendos robos e ineficiencia que hay. Ahora, sin la Operación Milagro, muchas personas pobres se suicidan al ver que los hospitales del estado no los atienden. [Nota de Con nuestro Perú.]

 

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