Sobre el Morro de Arica

Leí un articulo sobre mi columna "¿El último Cartucho? que escribi en el diario La Primera, en este portal. No está firmado, por lo tanto no sé quien es personaje que lo publicó.


Me reafirmo en mis conceptos. Debo decirle al señor que escribió el artículo*, que fui cadete de la Escuela de Oficiales de la Fuerza Aérea (FAP) y conozco mucho de la historia del Perú. Y para hablar de fútbol, mi estimado señor, tuve que estudiar Sicología y Sociología, además de historia porque son factores que determinan un partido. Posiblemente de eso no entienda nada.

Parece que usted desconoce que la novena división de paracaidistas del ejército alemán frenó durante dos días una división de tanques soviéticos durante la batalla de Berlín. Y que los defensores tuvieron que abandonar su ubicación porque realmente "quemaron el último cartucho".

Creo que en la Guerra con Chile hubo realmente batallas heroicas y en las que salimos victoriosos como Sangrar que no tuvieron la difusión de los historiadores peruanos. Y si usted es historiador, es responsable.

Con todo respeto, la batalla del Morro, es una vergüenza. Ya sea por escasa planificación de nuestros generales para defender una ubicación o por las muertes innecesarias que derramó. Usted mismo me dio la razón en muchos de los puntos que publiqué. Y lo invito, si así lo desea, de hablar de cultura general. Cualquier tema.

Ivlev Moscoso
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

* Ver artículo: Respeto a los héroes: Periodistas, infórmense.



Apreciado Ivlev Moscoso:

Desde el título de nuestra nota (“Respeto a los héroes: Periodistas, infórmense”), el enfoque estuvo dirigido al aspecto de la información. Por lo que se ve en las líneas que nos dirige, Ud. va más por el lado de la opinión y en eso hay poco que decir (¡en muchos casos, cada uno tiene opinión diferente sobre un tema!). Ud. se ratifica y dice que la batalla del Morro (suponemos el Morro de Arica) es “una vergüenza”, y lo que interpretamos por el contexto (“escasa planificación de nuestros generales”, etc.) es algo que nosotros y muchos peruanos entendemos de otra manera. Como Ud. alguna vez vistió el uniforme militar, sería bueno conocer si en opinión de los militares peruanos la batalla de Arica es “una vergüenza”. Quizá para algunos lo honorable hubiese sido entregar la ciudad sin combatir y huir o rendirse.. ¡Total, opiniones son opiniones!

En el corazón de la abrumadora mayoría de peruanos, la batalla de Arica y sus héroes —que enfrentaron el combate estando completamente rodeados— son un orgullo para el sentimiento patrio, por su significado como símbolo de entrega y sacrificio, como cristalización de las virtudes cívicas y del honor militar, perspectiva desde la cual no se considera que las muertes que sufrimos fueron “innecesarias”. Lo que sí es una vergüenza —y en eso estamos parcialmente de acuerdo con Ud.— es la situación de caos y desorden en que nos encontró la guerra, pese a que había advertencias de políticos y militares (como Miguel Grau) sobre la necesidad de armarnos ante una cercana o inminente invasión chilena. Unos percibieron a tiempo que Chile, como país delincuente, deseaba usurpar territorios del Perú y Bolivia; otros, por falta de perspicacia, por ineptitud o por colusión con el enemigo, no vieron o no quisieron ver el peligro que significaba Chile para el Perú. Esa ceguera o colaboración silenciosa con el enemigo, que dificultaba toda capacidad de lucha y limitaba la planificación militar, sí que es una vergüenza que nos ha costado caro. Por ahí tenemos alguna coincidencia.

Por último, Bolognesi es admirado no sólo en el Perú, sino en todo el mundo. Allí están los testimonios publicados en aquella época por los diferentes periódicos del mundo: El Zar Nicolás II de Rusia dijo: “Con Bolognesi de defensor de Puerto Arturo jamás se habría perdido”.

El Kaiser Guillermo de Alemania expreso: “Bolognesi es la expresión y alta gloria militar de los pueblos civilizados”.

“Le Temp” de París, publicó: “La resistencia de ese puñado de leones, vale más que la de Belfort o la de Stranburg”.