Carta del Contralmirante Brousset a La Ventana Indiscreta

 
 

Lima, 25 de mayo del 2007

 
 
 

Señora

 
 
Cecilia Valenzuela
 
Directora del Programa La Ventana Indiscreta
 
Presente.-
 
 
 

Estimada Señora

 
 
 
 
 

Con sorpresa he visto su reportaje del día jueves 24 del presente, sobre el comportamiento político que a juicio de su programa, habría tenido el Ex Canciller Embajador Manuel Rodríguez Cuadros. Lo que llama la atención es que se haya pretendido satanizar la decisión de plantear a Chile, una vez más, la revisión del “modus vivendi”, establecido por una absurda interpretación de acuerdos internacionales, en defensa de las 200 millas, durante una etapa de evolución universal de los espacios marítimos.

 
 

La interesada interpretación chilena sobre la delimitación marítima entre ambos países, siguiendo la dirección del paralelo geográfico del Hito Nº 1 de la frontera terrestre, es una situación totalmente absurda, inequitativa e injusta para el Perú. Como decía el ilustre Embajador Alfonso Arias Schreiber, solo habría que preguntarse ¿cuál es la razón por la cual Chile frente Arica pretendería disfrutar de 200 millas, dejando a Tacna casi sin mar, así como, a Moquegua y Arequipa disminuidos en esta universal extensión marítima frente a sus costas?

 
 
 
 
 
 

Censurar la decisión de plantear a nuestro vecino la revisión del justo reclamo sobre las fronteras marítimas, teniendo en cuenta la debilidad política del gobierno de turno, no es lo que más conviene a los intereses del país. Tal como lo expresó la Dra. Lourdes Flores ese día en su programa, este tema requiere de unión de criterios de todos los peruanos y una decidida convicción nacional para enfrentar, en el marco del derecho internacional y los canales de solución pacífica, la definitiva solución de nuestros límites marítimos.


Como estudioso de este tema, por más de 20 años, y habiendo planteado el asunto en diversas oportunidades e instancias, deseo dejar constancia que la decisión de la Cancillería peruana de enviar la nota del 19 de julio de 2004, fue acertada y debidamente meditada con mucha antelación. Gracias a esta acción, el Perú logró definir que el tema de los límites marítimos entre Perú y Chile es una cuestión que configura una divergencia jurídica internacional y oficialmente ha quedado formalmente establecido, una vez más, nuestro cuestionamiento al pretendido límite marítimo chileno. Además, por primera vez, se marca el camino con absoluta legitimidad, de diversas alternativas jurídicas que no solo involucran a la Corte Internacional de Justicia, las cuales por razones de lógica reserva me imposibilitan enumerar.

 
 
 

No es correcto afirmar, tan categóricamente, como se ha hecho en su programa, que por el silencio peruano durante más de 50 años y la “tácita” aceptación del actual “modus vivendi”, el caso esté perdido. Su categórica afirmación no toma en cuenta lo que ya ha sido manifestado, en el sentido de que la determinación de resolver la controversia en una instancia de solución pacífica, nos conduce a solucionar a nuestro favor las dos terceras partes del problema que se sintetiza en dos asuntos:

 

- La correcta definición del punto donde la frontera terrestre llega al mar “punto concordia” establecido en el Tratado de 1929. Punto a partir del cual se debe medir el límite marítimo. Actualmente Chile pretende modificar este punto y apropiarse de 36,000 m2 aprox de territorio terrestre peruano.

 
 

- Area de 28,000 km2 aprox que Chile pretende que el Perú deje en Alta Mar, la cual se ubica más allá de las 200 millas frente a Chile y se encuentran dentro de las 200 millas frente a las costas del Perú. Actualmente, con el cumplimiento del artículo 5to de la ley de líneas de base se está explícitamente integrando al territorio nacional esta zona marítima legalmente peruana, la cual Chile pretende desconocer.

 
 

Por lo tanto, gracias a la patriótica decisión del gobierno peruano, al presentar la nota del 19 de julio de 2004, ha sido posible avanzar inteligentemente ante la absurda y desleal actitud chilena frente a este problema que debería reducirse a un solo punto de controversia: área de 38,000 km2 aprox que se superpone frente a las costas de los dos países.

 
 
 

Este último tema, tiene diversas situaciones que a la luz del derecho internacional pueden alcanzar una justa y definitiva decisión, principalmente teniendo en cuenta que el “modus vivendi” que el Perú respeta dentro de su objetivo de evitar incidentes pesqueros, ha sido establecido durante una etapa de evolución de los espacios marítimos hasta las 200 millas, universalmente reconocidos recién a partir de noviembre de 1994, teniendo en cuenta que por esta razón existen en el mundo, más de un 50% de fronteras marítimas pendientes por adecuarse a estos cambios universales. Además las normas del derecho internacional recogen la posibilidad que se alcancen soluciones prácticas de carácter provisional pero que no deberán prejuzgar la delimitación definitiva, este es el caso de los acuerdos de 1952 y 1954, los cuales además fueron dados en un marco multilateral.

 
 
 
 

En aras a la libertad de expresión, y el sin ánimo de entrar a discutir las razones que la han llevado a difundir este ataque personal contra el Embajador Manuel Rodríguez Cuadros, mucho agradeceré a usted, difundir en su programa, las ideas expresadas sobre la cuestión de los límites marítimos con nuestro vecino del sur y las posibilidades que se han abierto a raíz de la nota del 19 de julio de 2004 y que están siendo llevadas a cabo, por lo actuado, con prudencia y ponderación por la cancillería peruana como política de Estado.

 
 


Sin otro particular aprovecho la oportunidad para expresarle los sentimientos de mi mayor consideración y respeto

 
 

 

Atentamente

 

Contralmirante ®

 

Jorge Brousset Barrios