¿Trofeo o remedio? Un enorme caimán negro conmociona a pueblo amazónico de Bolivia
Carlos A. Quiroga
 
Un gigantesco caimán negro, de casi cinco metros de largo y cerca de 400 kilos de peso, fue avistado el fin de semana pasado en un río amazónico de Bolivia y en cuestión de horas pasó a ser trofeo de caza prohibida y muestra de lo que puede provocar el miedo colectivo.
 
 
caiman negro Bolivia cazado  
El enorme reptil, ya muerto, fue paseado el lunes por las calles de Madgalena, pueblo ribereño del río Itonamas en el departamento de Beni, colgado en un tractor, desatando el festejo de lugareños y la protesta de autoridades, expertos y activistas ambientales que denunciaron el hecho como un "biocidio", que afectaba a una valiosa especie en peligro de extinción.
 
Pese a leyes y decretos que prohíben la caza de especies silvestres en todo el país, cazadores furtivos persiguen todavía a caimanes negros (Melanosuchus niger) y lagartos comunes por los incontables benianos, interesados tanto en su piel como en su grasa, de la cual se extrae un aceite ampliamente usado como remedio de enfermedades respiratorias, y ahora de covid-19.
 
La policía detuvo a dos presuntos cazadores del caimán negro pero el fiscal que se hizo cargo del caso los liberó de inmediato, arguyendo falta de pruebas y presionado por centenares de personas que salieron en defensa de sus vecinos en ruidosa manifestación, según mostraron imágenes divulgadas en las redes sociales.
 
En las mismas redes, se divulgaron escenas en las que varias personas desmembraban luego al reptil, para aprovechar su carne y extraer la grasa, antes de que las burocracia intente practicar una autopsia del animal, muerto a balazos según algunos testigos, o que ya estaba muerto cuando fue avistado en el río, según otros.
 
MIEDO COLECTIVO
 
"Fue una desgracia, porque el caimán negro no está catalogado como agresivo para las personas, pero parece que ver un animal de tamaño poco común provocó un miedo colectivo que desató el suceso", dijo a Sputnik el veterinario Marco Greminger, experto en conservación de fauna silvestre y docente de la Universidad Autónoma de Beni.
 
Indicó que el hecho ocurrió en una confluencia de corrientes de agua en las afueras de Magdalena, donde suelen concentrarse los pobladores en busca de descanso y para disfrutar de un balneario natural.
 
"Lamentablemente, el animal estaba de paso, lo que es frecuente estos días de inicio de la época seca, y por una cuestión que solo se puede explicar como un problema cultural o de falta de conocimiento la gente tuvo mucho miedo al ver semejante animal, y reaccionó agresivamente, en un acto de supuesta preservación de la propia vida, dando muerte al caimán", relató Greminger, quien citó testimonios de vecinos de Magdalena.
 
Las causas precisas de la muerte del caimán no han sido establecidas aún, aunque el experto dijo tener relatos de que fue primero atrapado con lazos, sujetado cerca de un pequeño embarcadero y allí ultimado con disparos de un arma de fuego.
 
"El problema ya se dio y queda como triste muestra de la falta de planes de educación ambiental. Tenemos muchas leyes de protección que no se cumplen y los gobiernos nacional y regionales deberían activar proyectos de protección de biodiversidad, con campañas agresiva de educación ambiental, para preservar nuestro gran tesoro de fauna silvestre", dijo Greminger.
 
Sostuvo que, idealmente, el caimán negro capturado por los vecinos debió ser entregado a las autoridades y llevado a una reserva en vez de terminar muerto.
 
"Hay que concienciar a la gente de las leyes de protección a los animales, que se entienda que es delito matar un animal protegido por riesgo de extinción", señaló.
 
¿COVID-19?
 
Greminger confirmó versiones de medios locales que señalaron que la caza furtiva de caimanes y lagartos no está motivada solo por el valor de las pieles y la carne de esos animales, de alto precio en mercados internacionales, sino por los beneficios curativos de su grasa, de la que se extrae un aceite.
 
Descartó sin embargo la posibilidad de que haya aumentado la caza de esos reptiles en el último año, tras haberse extendido el uso de su aceite como preventivo y curativo de covid-19.
 
"El uso de aceite de caimán o de lagarto contra enfermedades respiratorias es una de muchas recetas milenarias de las etnias del Beni; esto siempre se ha dado, antes de la actual pandemia", dijo, aunque apuntó que de los efectos del tratamiento se conocen más experiencias populares que reportes científicos.
 
Según Greminger, "en los pueblos amazónicos todos o casi todos han tomado alguna vez de niños el aceite de lagarto, al iniciarse el invierno, administrado en pequeña cantidad seguida de una porción abundante de jugo de limón con miel de abeja, y santo remedio".
 
El experto explicó que este tratamiento provoca un rápido aumento de la temperatura corporal, por lo que la persona que lo ingiere debe darse un baño a los pocos minutos, para volver a la normalidad.
 
"Si ese fuerte calor previene el resfrío, parece lógico pensar que también es suficiente para matar al nuevo coronavirus", añadió.
 
Otra especialista, la bióloga Ninón Ríos, confirmó al diario Página Siete que en la Amazonía boliviana "se cree que la grasa de la cola del caimán negro cura las dolencias de los pulmones y ahora creen que cura el covid-19".
 
Ríos dijo que en los últimos meses el precio de las grasas de caimán y lagarto se ha triplicado en los mercados informales de Beni, donde se los encuentra fácilmente a pesar de la veda oficial.
 
 
Con información de Sputnik