Entre 4,5 y 5 toneladas de peces muertos, según el último recuento oficial del Gobierno regional de Murcia, es el balance hasta el momento del desastre ambiental que sufre desde el pasado 16 de agosto el Mar Menor, una extensa laguna natural de agua salada de 15.000 hectáreas, la mayor de Europa, situada en el sureste español.
 
 

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"Es un auténtico drama natural (...) Esto no es cosa de un día, ni ha ocurrido en un fin de semana", reconoció este martes la portavoz del Gobierno español, Isabel Rodríguez, más de una semana después de que se comenzasen a sacar peces muertos de la laguna, coincidiendo con el periodo vacacional de la mayoría de los políticos españoles.
 
Lo ocurrido estos días supera el anterior desastre ambiental ocurrido en la zona hace dos años, cuando ya se recogieron tres toneladas de peces muertos.
 
Fue en septiembre de 2019, la zona sufrió entonces lo que se conoce como una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos), una especie de gota fría, que provocó lluvias torrenciales en la región e hizo que las ramblas (cauces de ríos secos) que dan al mar Menor vertieran ingentes cantidades de agua, mezcladas con fertilizantes de los campos agrícolas.
 
La cantidad de agua llegada a la laguna fue tal que su nivel llegó a ascender en algunos momentos 70 centímetros, según reconocieron en aquellos días las autoridades regionales.
 
COMBINACIÓN EXPLOSIVA
 
El mar Menor es una laguna natural de agua salada, situada al norte de Cabo de Palos, que se comunica con el Mediterráneo por dos canales artificiales y un paso de agua natural. Desde la comarca del Campo de Cartagena, donde está situada, le llegan las aguas de una serie de arroyos y ramblas procedentes en su mayoría de la agricultura, además de las aguas subterráneas que se filtran con las lluvias.
 
En esta zona se calcula que hay unas 60.000 hectáreas de terreno dedicadas a la agricultura intensiva. No en vano, Murcia, la región a la que pertenece este territorio es conocida por la calidad de sus productos hortofrutícolas y hay una pujante industria agrícola en torno a este fenómeno.
 
Isabel Rodríguez cifraba este martes en 8.000 las hectáreas de regadío ilegal, al abordar la cuestión tras la reunión del Consejo de Ministros, al tiempo que acusaba al Gobierno regional de no multar a estos agricultores.
 
Y es que los compuestos de la gran cantidad de fertilizantes que se utilizan en la zona se acaban filtrando a la laguna, pero este es solo uno de los problemas estructurales de la zona.
 
Alrededor de la laguna, el modelo desarrollista español de finales del franquismo hizo que se construyeran apartamentos turísticos sin control a finales de los 70, una tendencia que siguió con distinta intensidad en las décadas posteriores.
 
"Hay una presión urbanística enorme y un sistema de alcantarillado muy deficiente que cuando hay lluvias torrenciales también colapsa y termina haciendo llegar al mar Menor, no solo desde los municipios de la orilla, sino desde el Campo de Cartagena, grandes cantidades de aguas residuales", explica a Sputnik Pedro García, de la organización ANSE (Asociación de Naturalistas del Sureste).
 
CALOR Y LUZ
 
En esta ocasión los nitratos y el fósforo que contienen los abonos agrícolas que llegan de una u otra manera al mar Menor -4.000 kg/día, según reconocía la portavoz del Gobierno este mismo martes- hicieron que, con la mayor cantidad de luz solar y el aumento de las temperaturas de las pasadas semanas, se incrementara espectacularmente el fitoplacton en la laguna.
 
Este fenómeno llevó a una mortalidad masiva de la vegetación marina. Una alteración del ecosistema del mar Menor que redujo drásticamente las cantidades de oxígeno en el agua y provocó también la emisión de determinados gases tóxicos para la fauna marina. La consecuencia: casi cinco toneladas de peces muertos recogidas en una semana.
 
Ante este panorama, desde la organización ANSE solicitarán este miércoles a la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, en su visita a la zona "el establecimiento de filtros verdes para evitar que el agua, al menos la superficial, siga llegando al mar Menor", como explica Pedro García, además de otras medidas encaminadas al drenaje de aguas en la zona.
 
El Gobierno regional, del conservador Partido Popular y fuertemente enfrentado al Gabinete del socialista Pedro Sánchez, reclamó para sí el pasado viernes las competencias tanto en materia de Costas, como fluviales en la zona.
 
Los ecologistas, por su parte, consideran que para recuperar la zona serán necesarios trabajos a largo plazo y un por un período de una década.
 
Mientras tanto, la crisis medioambiental que llevaba años larvándose y de la que se llevaba advirtiendo también desde hace mucho tiempo, explotó en toda su intensidad, causando como reconocían este martes desde el propio Gobierno, un "problema que afecta a nuestra reputación", como afirmó la portavoz Isabel Rodríguez.
 
Una reputación dañada por las imágenes con toneladas de peces muertos en las playas que estos días aparecen en los medios de numerosos países, en un momento en que España lucha por superar la crisis económica derivada del covid-19, en la que la revitalización del turismo, juega un papel fundamental. 
 
 
Con información de Sputnik