Estado, empresas mineras y el "óbolo"
Alan Garcia


Por Humberto Campodónico.


Esta semana, La República ha publicado dos informes sobre el óbolo minero y su lento avance en la inversión. El tema es clave pues se relaciona con las extraordinarias ganancias de las empresas mineras debido a los excepcionalmente altos precios de los minerales. Y, claro, con la recaudación adicional para financiar infraestructura, educación, salud y financiar la época de las "vacas flacas".


Recordemos que tanto García como Humala prometieron un impuesto a las sobreganancias mineras. Sin embargo, después de la segunda vuelta, el gobierno dejó de lado el masivo respaldo popular a esta propuesta (lo que le daba fuerza y poder negociador) y decidió no convocar a las empresas mineras a sentarse a la mesa, algo que sí hizo, y consiguió, con el consorcio Camisea.

Pero los inversionistas extranjeros sí se dan cuenta de que obtienen extraordinarias ganancias y deben pagar montos adicionales al Estado. A manera de ejemplo, veamos lo que dicen las "minutas" de los Estados Financieros Trimestrales de Teck Cominco, empresa canadiense propietaria del 22.5% de las acciones de Antamina:

"Antamina está sacando ventajas de los altos precios de los minerales y nuestras utilidades operativas en este II Trimestre del 2006 fueron 211 millones de dólares (canadienses), lo que se compara favorablemente con los CAN$ 77 millones del II Trimestre del 2005. (Don Lindsay, Presidente de Teck Cominco, presentación de los resultados del II Trimestre 2006, 25/07/06, www.teckcominco.com).

Y añade: "Es cierto que en una coyuntura de precios altos, las otras partes –llámese gobiernos, sindicatos y otros– siempre van a querer una mayor participación y en un sentido esto es comprensible. En Perú, la ley sobre regalías ya ha sido aprobada, pero está pendiente saber si es constitucional o no. Para decirlo sumariamente: tenemos un contrato de estabilidad tributaria y creemos que está vigente" (25/7/06).

El Sr. Lindsay se refiere a la ley de regalías mineras, que estaba todavía en el Tribunal Constitucional, señalando que no le corresponde pagarlo por tener un contrato de estabilidad tributaria. Pero le parece comprensible que las otras partes reclamen una mayor participación en las ganancias debido a los precios altos.

Por eso, en la misma conferencia, Peter Rozee dice: "Con respecto a la regalía, la provisionaremos cuando la situación esté más clara, si tenemos que hacerlo. Pero en este momento hay mucha incertidumbre como para saber si estamos en el lado ganador o perdedor" (25/7/06). En otras palabras, si perdieran, asumirían la regalía como un costo (o pérdida) en sus Estados Financieros. Ni se les pasa por la cabeza amenazar al Perú o cosas por el estilo. Lo peor es que el Tribunal Constitucional dijo que todas las empresas, tengan o no estabilidad tributaria, debían pagarla porque era una contribución y no un nuevo impuesto, pero el Ministerio de Energía y Minas dijo que no. Y así fue.

En octubre del 2006, cuando ya se discutía el óbolo, el vicepresidente de Teck Cominco Peter Kukielski dijo: "No creemos que una regalía fija pueda aplicarse a Antamina, debido a nuestro convenio de estabilidad tributaria. Sin embargo, sí anticipamos que habrá un pago especial en los próximos años, debido a la muy, muy alta rentabilidad de la empresa" (Estados Financieros del III Trimestre, 31/10/06, www.teckcominco.com).

Si es un pago, se hace al Estado. Sin embargo, el Estado abdicó de su responsabilidad de recibir el "pago especial" y ahora son las empresas las que gestionan las inversiones del óbolo. Como ha dicho La República (30/4/08) citando el informe del Ministerio de Energía y Minas, en el 2007 el óbolo fue S/. 518 millones. Pero las Utilidades Netas de la gran minería, en el 2006 y 2007 superaron los S/. 14,000 millones. Si el Impuesto a las Sobreganancias fuera 50%, se habrían recaudado S/. 3,120 millones en el 2006 y una cantidad similar en el 2007 (www.cristaldemira.com, 5/4/08), 6 veces más que el óbolo.

Para terminar, la recuperación de la renta extraordinaria de los recursos naturales, que son de la Nación, sigue pendiente. Hemos visto, además, que las empresas mineras dicen que "es comprensible que se reclame una mayor participación por los precios altos". Pero aquí solo tenemos un óbolo que, además de no llegar a las arcas del Estado, se gasta a cuentagotas. Es una gran oportunidad perdida.

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