Marco Macroeconómico: desvestir a un santo para vestir a otro

Por Humberto Campodónico

En medio de la gran cantidad de anuncios económicos de los últimos días hay algunos que han pasado inadvertidos. Entre ellos, la estimación de los ingresos tributarios en el último Marco Macroeconómico Multianual 2009-2011. Dice el MMM que en el 2007 la presión tributaria fue 15.4% del PBI. Se supone que debería aumentar de aquí al 2011. Pero no; en el 2008 y 2009 baja a 14.9% del PBI, para aumentar a 15.2% en el 2010 y llegar al 15.6% del PBI en el 2011. O sea que nos quedamos en el mismo sitio.

Algunos indicadores macroeconómicos 2005-2011 (en % del PBI)
  2005 2007 2011
PBI 6.6 9.0 7.2
Presión Tributaria 13.8 15.4 15.6
Aranceles 1.2 1.6 0.5
Impuestos a los ingresos 4.2 6.7 6.5
Inversión Pública 2.9 3.1 6.6
Gasto Corriente 13.0 12.4 10.8

Fuente; MEF, MMM 2007-2009, MMM 2009-2011.


Recordemos que la presión tributaria en el Perú es una de las más bajas de la Región. Por ello, el Acuerdo Nacional planteó elevarla progresivamente hasta el 18% del PBI, lo que no se hizo durante Toledo. La causa de su estancamiento tiene varios motivos. Uno es la rebaja de los impuestos a la importación (aranceles) que en el 2005 eran el 1.2% del PBI. En el 2007 fueron el 0.6% y en el 2011, según el MMM serán el 0.5% del PBI.

La otra causa es que no se ha realizado una reforma tributaria integral que, sobre todo, elimine las exoneraciones tributarias al sector financiero (entre ellos a las ganancias de capital en la Bolsa de Valores y a los bonos), lo que fue una promesa electoral del actual gobierno.

Así, el impuesto a los ingresos (que proviene sobre todo del impuesto a la renta a las empresas) fue de 4.2% del PBI en el 2005 y aumentó a 6.7% en el 2007, debido al crecimiento económico. Pero al 2011 el impuesto a los ingresos retrocede al 6.3% en el 2008 y el 2009, aumentando a 6.5% del PBI en el 2011, cifra inferior a la del 2007.

Sin embargo, el MMM considera un aumento sistemático en la inversión pública, que pasa del 3.1% del PBI en el 2007 (en el 2005 solo fue 2.9%) al 4.8% en el 2009 y al 6.6% del PBI en el 2011. Esto está muy bien porque se requiere más inversión en educación, salud e infraestructura, principalmente. La cuestión es, entonces: si los ingresos tributarios no crecen, ¿de dónde se financia la inversión pública?

Esta es la respuesta: "el MEF ha decidido contener el crecimiento del gasto corriente con el objeto de reducir los niveles de demanda interna que han aumentado a tasas de 10% en los últimos 2 años (…) Como parte de esta decisión de política, reflejada en este MMM, las metas fiscales se han ajustado y se considera mantener el cambio estructural en la política fiscal, adoptado por esta Administración, consistente en priorizar el gasto social y el gasto de inversión y controlar el gasto corriente de consumo" (MMM, p. 5).

Este "control" del gasto corriente es un eufemismo para "reducción sistemática": fue 13% del PBI en el 2005, bajó a 12.4% en el 2007 y será de 11.3% en el 2009 para llegar a 10.8% del PBI en el 2011. De estos rubros, ¿qué es lo que más va a bajar en el gobierno general? Pues las remuneraciones, que pasan del 3.8% al 3.3% del PBI del 2007 al 2011 y los Bienes y Servicios, que bajan del 3.1 al 2.9% del PBI en el mismo periodo. También las Transferencias: del 5.5 al 4.5% del PBI del 2007 al 2011.

En síntesis, de aquí al 2011 crece el PBI, pero no lo hace la recaudación tributaria. Se planea aumentar la inversión pública –muy bien–, pero no se le financia con un aumento de la recaudación, sino con la caída de las remuneraciones y una merma en la calidad de los servicios que presta el Estado, pues cae la compra de Bienes y Servicios. Se viste a la inversión pública desvistiendo la presión tributaria. No es una buena política y, menos, sostenible en el tiempo.

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