Petroaudios, Garrido Lecca, Cemex y aranceles

En estos días hemos visto que por maniobras protagonizadas en especial por el congresista fujimorista Carlos Raffo, la comisión que investigó los petroaudios terminó fracasando en su intento de cristalizar una acusación constitucional contra los ex ministros Jorge del Castillo, Carlos Vallejos y Hernán Garrido Lecca, comprendidos en el caso.


Cecilia Valenzuela y Garrido Lecca

Como se recuerda, la inefable Cecilia Valenzuela salió a la pantalla en repetidos programas a defender a Garrido Lecca diciendo que los correos electrónicos donde figuraba éste comprometido en presuntos negociados para favorecer a la cementera mejicana Cemex son falsos.

Pero fue tanta la insistencia de repetir el asunto una y otra vez de parte de Valenzuela que el asunto en verdad resulta sospechoso y no sólo por las repeticiones.

Esos correos asociaban a Garrido Lecca y Jaime Carbajal en el negociado del cemento en favor de Cemex, la mayor cementera del mundo. El favor indicado consistía en gestionar, tráfico de influencias por medio, la reducción de aranceles para la importación del cemento.

Aun en el caso de ser falsos los correos, existen aspectos que no están debidamente esclarecidos y que podrían configurar muy bien la ocurrencia de tráfico de influencias. Una posible argucia para desviar la atención sobre Garrido Lecca puede haber sido fabricar correos falsos, con la intención de que se desvanezcan las sospechas contra él.

Reducción de aranceles, una sospechosa operación en perjuicio del fisco y de los productores nacionales

La reducción de aranceles para diversas partidas se produjo el 13 de octubre de 2007, entre ellas el cemento, tras lo cual inmediatamente ingresó Cemex al mercado peruano.

La productores nacionales protestaron mediante comunicados públicos en contra de las importaciones a precio dumping y la súbita y sorprendente rebaja del arancel de cemento de 12 a 0%, con lo cual el Perú pasó a ser el único país de la región con 0% de arancel, pues el promedio de la región es de 9%.

El agravante de la misteriosa operación es el hecho de que no hay desabastecimiento local y que el precio del cemento en el Perú es de los más bajos en Latinoamérica y, además, están casi al mismo nivel que el año 2001.

La defensa de Garrido Lecca, entonces ministro de Vivienda, a la reducción de los aranceles se produjo de inmediato, aduciendo que originaría la disminución del precio del cemento en el Perú. Todo lo contrario: después de beneficiarse con los aranceles, Cemex subió sus precios.

Estas operaciones significan que el estado dejó de percibir millones de dólares por concepto de aranceles teniendo como único beneficiario visible a Cemex, hecho que debería investigarse, y, en todo caso, debería regresar el arancel a su nivel anterior: el estado peruano tiene muchas necesidades sin atender. Estando en crisis internacional, ¿por qué tenemos que subsidiar a Cemex?

Presunta actividad mafiosa

Pero el asunto resultaría inclusive más escabroso. Según los productores nacionales de cemento, Cemex ingresa al Perú en venganza por la negativa de Cementos Lima de retirarse del mercado de Estados Unidos, donde Cemex opera, y agregaron que Cemex estaría aplicando precios dumping, por lo que la Asociación de Productores Nacionales (ASOCEM) habría denunciado a Cemex ante el Indecopi.

Al parecer, Cemex busca arruinar a Cementos Lima en el mercado nacional. El segundo paso sería comprarla y monopolizar el mercado peruano y así lograr, de manera indirecta, la desaparición de Cementos Lima en Estados Unidos, donde cuenta con una planta competidora de Cemex.

Sobre el dumping, el economista Humberto Campodónico (ver: Hay muchos “casos Cemex” esperando ser destapados) desbarató los argumentos de García y Garrido Lecca, que argumentaban que la anulación del arancel era para favorecer a los consumidores:

El argumento para reducir los aranceles del entonces ministro de Economía, Luis Carranza, fue “el combate contra la inflación”. En teoría, esa reducción haría bajar los precios del cemento en el mercado interno. Pero, antes hay que preguntar: ¿es que los precios del cemento estaban subiendo, lo que podría justificar algún tipo de medida?

Pues no. Dice Daniel Córdova: “El precio de la bolsa de 42.5 kg ha fluctuado entre los S/.16 y S/.17 desde el 2000“. (La industria de cemento en el Perú, BWS, febrero 2005). Dicho esto, ¿es que el arancel 0% hizo que los precios bajen? No. Según la Dirección Nacional de Vivienda del Ministerio de Vivienda, el precio del cemento en octubre del 2007 fue S/. 17.20 por bolsa de 42.5 Kg. En agosto del 2008, ese precio no varió: fue S/. 17.18 por bolsa de 42.5 Kg.

Esto quiere decir que el fisco ha dejado de recaudar la suma de S/. 1′700,000, pero el consumidor no se ha beneficiado. Sí los importadores de cemento, ya que ahora no pagan el arancel y siguen vendiendo el cemento al mismo precio que antes.

En el libro del periodista Jorge Zepeda Patterson, Los amos de México, se informa sobre el accionar de Cemex: prácticas empresariales que hacen que los políticos mexicanos se subordinen a sus intereses. Es una clara alusión a prácticas corruptas, que muy bien podrían estar ejecutándose en el Perú, con un gobierno aprista que posee graves antecedentes de corrupción.

Otro signo que debería investigarse son los estrechos lazos de Rómulo León y Garrido Lecca con México, lo cual fue confirmado con los célebres petroaudios.

¿Negociado con la desgracia de los damnificados de Pisco?

Es también muy extraño que en Pisco el cemento más vendido para la reconstrucción sea Cementos Quisqueya, una de las marcas de CEMEX.

Se sabe que en México la poderosa Cemex bajó sus precios malévolamente para hacer quebrar a las empresas pequeñas y medianas de la competencia para obtener un monopolio, que lo consiguió.

¿Qué raro no?

Resulta entonces raro que Cemex “justo” se introduzca en el Perú después de la sospechosa anulación de los aranceles al cemento.

Además, los importadores ya están ganando bastante con la decisión del gobierno de mantener bajo el valor del dólar "quemando" las reservas en operaciones cambiarias.

Resulta también muy sospechoso (como si una mano invisible moviera hilos en las más altas esferas del gobierno) que el propio García esté impulsando la construcción recurriendo al despilfarro del erario nacional (sólo en Colllique darían bonos por unos 300 millones, ver: Los “faenones” de Collique y de Vivienda) en una Lima saturada que lo que necesita no es más cemento, sino áreas verdes. En este tren de proyectos de construcción no sólo entran complejos de viviendas, sino hospitales, centros educativos, etc.


Extraño, muy extraño, oscuro, muy oscuro.