Uranio, más allá del cambio climático

Por Manuel Alfredo Martí

Hoy asistimos a una nueva embestida de la energía nuclear, sus promotores la sindican como la solución para que el mundo pueda seguir funcionando como una sociedad de consumo descontrolado, pese a todos los llamados de alerta de cierta parte de la comunidad científica conciente, el poder eco-suicida desoye los letales presagios de una industria que solo traerá muerte y desolación.


Algunas personas nos preguntamos quienes serán los que digitan estas tenebrosas ideas, Serán grupos de poder trasnochados que no han medido las consecuencias? Serán líderes políticos alcohólicos que no se han dado cuenta que sin personas no tendrán a quien engañar? Serán empresarios morfinómanos que no han calculado que sin clientes no tendrán a quien venderles sus productos? Serán científicos locos que quieren destruir el mundo? Será algún conductor televisivo armando un nuevo ciclo llamado contaminando por un sueño? Serán alienígenas en busca de un planeta libre de idiotas? Quienes serán? ¡Por favor, si alguien tiene la respuesta hágala pública!

Pues resulta imposible comprender que gente “inteligente” no tenga en cuenta que la hecatombe final NO distinguirá entre ricos o pobres, lindo o feos, sabios o ignorantes, buenos o malos, NO, muy por el contrario, nadie quedará exceptuado del nuevo orden natural.

El mundo se acerca cada día más a una situación irreversible e imprevisible, pero sus habitantes siguen narcotizados por la propaganda mediocre de una sociedad de consumo que solo promueve la ilusión como único logro válido para ser feliz.
Esto recién empieza y más allá del cambio climático está la miseria humana de la cual este proviene, nadie niega la gran catástrofe a la que nos dirigimos, pero esto no importa, los que pueden, siguen priorizando un aparato electrónico a un alimento orgánico, los que no pueden, se hunden en el hambre y la pobreza, por eso el costo que la sociedad actual deberá pagar por su falta de compromiso con el cuidado ambiental, será tan doloroso, profundo y global que nadie podrá escapar indemne.

No comprometerse, no participar, no solidarizarse, no ayudar, son tan solo algunas muestras de la idiosincrasia que hoy posee la humanidad. En las grandes urbes como en la pequeñas, tanto en el campo como en la ciudad, la miseria humana resplandece por doquier, el “no te metas” tan común para los argentinos hoy se esparce por todo el planeta. Esta mezquina actitud individual juega a favor del avance de los grandes conglomerados económicos que manejan las empresas y las actividades más contaminantes del planeta. Ese silencio permanente de los pueblos, respalda el accionar inescrupuloso de quienes dirigen el rumbo de este sistema económico, el que también colapsará, como todo lo demás.

Justamente y no por casualidad, en estos días asistimos a los primeros quiebres de un sistema económico que se cae a pedazos, esto no es un hecho aislado, sino que simplemente marca el reflejo del fracaso definitivo de una forma de vivir que ha llevado a la totalidad del planeta a la situación que hoy todos conocemos y que ya hemos empezado a sufrir.

Más allá del cambio climático, más allá de la farsante actitud de los poderosos, ahora la explotación uranífera se quiere mostrar y vender al mundo como la solución para evitar los gases de efecto invernadero que produce una civilización que no quiere dejar de consumir, aunque ese consumo signifique su propia extinción. Ahora se ofrece cambiar los gases de efecto invernadero por la contaminación ionizante, como si nuestro destino ya estuviese decidido por los grandes sabios de la humanidad, esos sabios que no supieron alertar sobre la contaminación ni a los gobiernos ni a las organizaciones internacionales, esos sabios que recién reconocieron la llegada del cambio climático cuando este ya era irreversible, esos sabios que parecen saber tanto, pero que en realidad no saben nada.

Más allá del cambio climático, de la contaminación y de la mentira, la humanidad mira con desconcierto como se esfuma el sueño colectivo del poder antropocéntrico, como se desvanece la supuesta inteligencia del ser humano y de su superioridad con respecto a los otros animales, como se derrumba definitivamente la idea de que el universo gira alrededor de la desopilante existencia de un absurdo espécimen que se autodefine como humano.

Mientras tanto los actores principales de la mediocre novela mundana, siguen peleando por un puesto político o una buena posición económica, aturdidos por sus propias promesas incumplidas se vanaglorian de haber sido elegidos democráticamente y luchan denodadamente por mantener el engaño el mayor tiempo posible.

Ante tanta incertidumbre e insensibilidad tal vez solo quede nuestra propia voz, el grito de NO, las manos unidas para bloquear la mentira, las mentes claras para ver el futuro y el espíritu calmo para recibir el destino.

Debemos tener en cuenta que NO participar puede significar sentenciar la habitabilidad futura del planeta a una inevitable y catastrófica desaparición.

Aunque no parezca, nuestra obligación como “seres humanos” es dejar un mundo habitable para las generaciones futuras.
¿Ser o no ser? esta es la pregunta que todos debemos hacernos, ha llegado la hora de decidir si se aceptará la contaminación letal o se luchará para evitarla.

¿Qué podemos hacer? Simplemente participar y expresar nuestra posición!!! www.ecoportal.net

* Manuel Alfredo Martí es periodista, escritor, defensor ambiental, creador y fundador de EcoMerlo www.ecomerlo.org.ar una agrupación dedicada al cuidado del ambiente y de Merlo Despierta http://merlodespierta.blogspot.com
Merlo, San Luis, República Argentina.