Chileno-inglés Patricio Lynch y un centenar de marinos chilenos “voluntarios” operaron en el Callao por espacio de seis meses, durante el segundo semestre de 1864. El subimperialismo chileno y la intromisión de ese país en los asuntos internos del Perú entre 1864 y 1866.

Por César Vásquez Bazán

robert souper

Robert Souper, militar inglés al servicio de Chile. Fue uno de los 152 “voluntarios” chilenos que operaron en el Callao entre julio de 1864 y enero de 1865 (Foto de E. Garreaud y Cía.)

Pocos peruanos saben que quince años antes de la Guerra del Salitre, el genocida chileno-inglés Patricio Lynch operó en el Perú por espacio de un semestre, entre julio de 1864 y enero de 1865. Lynch llegó al Callao el 23 de julio de 1864, al mando de un grupo de oficiales y soldados chilenos, cuyo carácter militar fue encubierto a la población, la que los conoció únicamente como supuestos “voluntarios” del país del sur que colaborarían con el Perú en una inminente guerra con España.

Sin que su presencia haya sido solicitada por el Gobierno del Perú, Patricio Lynch, los oficiales al servicio de Chile Robert Souper Howard y Francisco Sampayo y ciento cincuenta “voluntarios” chilenos llegaron al Callao el 23 de julio de 1864 a bordo del yate chileno Dart, propiedad del empresario de ese país José Tomás de Urmeneta.

Con la anuencia del gobierno chileno, el criminal de guerra Lynch y sus tropas se presentaron en el Perú como “voluntarios” para combatir contra la escuadra española. Debe recordarse que tres meses antes, el 14 de abril de 1864, la armada hispana se había apoderado de las Islas de Chincha, de las que se extraía el guano, principal fuente de los recursos fiscales del Perú.

Los motivos de Lynch

El lector podría pensar que la presencia de Patricio Lynch en el Callao, en el segundo semestre de 1864, obedecía a un deber de adhesión con el Perú, cuya soberanía se veía amenazada por la irrupción de la flota española en el Pacífico Sur. Ésa fue, precisamente, la versión oficial chilena del viaje al Perú de Lynch, Souper y sus marinos.

Por supuesto, la realidad era muy distinta. Históricamente, la oligarquía gobernante chilena jamás se ha distinguido por practicar la “solidaridad americanista” con países limítrofes con Chile. De ello pueden dar cuenta, en el siglo XIX, la destrucción de la Confederación Peruano-Boliviana, la usurpación chilena de Antofagasta, Mejillones y el litoral boliviano, la captura de las provincias peruanas de Arica y Tarapacá y, en el siglo XX, la Guerra de las Malvinas, conflicto en el que la dictadura chilena puso su territorio a disposición de Inglaterra para que ésta pudiese atacar a Argentina1.

Lo que debe considerar el lector es que cuando Chile mueve sus hilos diplomáticos y militares, la constante explicativa de su conducta está vinculada a la defensa de sus intereses nacionales, tal como fueron definidos por la oligarquía gobernante de ese país a principios del siglo XIX. Patricio Lynch formaba parte de un sector en ascenso de la clase dirigente chilena —al que también pertenecían los futuros presidentes Aníbal Pinto y Domingo Santa María— para el que debía mantenerse la plena vigencia de la Doctrina Portales, resumida en la necesidad de asegurar el predominio chileno en el Pacífico Sur. Para Lynch, Pinto y Santa María, la captura por España de las Islas de Chincha constituía un grave desafío a la Doctrina Portales2, dado que, de continuar la intervención hispana y hacerse ésta permanente, otorgaría a España y no a Chile el dominio de las costas del Pacífico de América del Sur. La amenaza se hacía aún más grave para Chile debido a que la venta del guano de las capturadas Islas de Chincha conferiría a los españoles los recursos financieros necesarios para sostener su presencia en el área por muchos años más.

A mediados de los años 1860, en aplicación de la Doctrina Portales, Chile ya había madurado la necesidad de implementar su política subimperialista de “rectificación de fronteras”, que implicaba apoderarse de la costa boliviana y de Tarapacá, entregando Tacna y Arica a Bolivia, a manera de resarcimiento por renunciar a su litoral en favor de Chile. Lo que faltaba a la oligarquía chilena para poner en práctica el designio portaliano era el poderío naval y militar que permitiese asestar la puñalada a Bolivia y Perú3 y conservar a través del tiempo las conquistas territoriales que se obtendrían a expensas de ambos países. Con ese fin, desde mediados de esa década, ya era clara la intención de Chile de comprar naves de guerra en Inglaterra o en Estados Unidos para comenzar a afirmar su objetivo de convertirse en la potencia marítima del Pacífico Sur. Si se toma en consideración el contexto anterior, puede entenderse las razones de la presencia en el Perú, en 1864, del chileno-inglés Lynch, del inglés Souper, de Sampayo y de sus “voluntarios chilenos”.

De manera que no fue por solidaridad americanista que en julio de 1864 encontramos a Patricio Lynch y su gente en el Callao. El propósito del chileno-inglés era distinto. La misión de Lynch era procurar que los peruanos expulsasen rápidamente a la flota española de las Islas de Chincha, obligando a su retiro de las aguas del Pacífico Sur. Lynch debería hacer todo lo posible para provocar el enfrentamiento abierto entre Perú y España. Una solución pacífica, negociada, no era la que convenía a este sector de la oligarquía gobernante de Chile, dado que reconocería un nuevo rol hegemónico a España en la costa occidental de América del Sur. Lynch estimaba que de alcanzar el éxito en su misión y de lograr el enfrentamiento armado de Perú con España, la miope clase gobernante peruana se sentiría orgullosa de haber vengado la afrenta española y de haber recuperado la soberanía nacional sobre las Islas de Chincha. Sin embargo, por su falta de conciencia y visión histórica, esa misma clase gobernante no percibiría que, paradójicamente, al expulsar de sus costas a los españoles, Perú aseguraba en el mediano plazo la afirmación del dominio chileno en el Pacífico Sur.

Acciones de Lynch en el Perú en 1864-1865

Como ya se ha indicado, el chileno-inglés Lynch y sus “voluntarios” llegaron al Callao el 23 de julio de 1864. Conformaron dos compañías, una de artillería de mar y otra de marineros. Su uniforme consistía en una camisa roja, pantalón blanco y sombrero de fieltro negro (Wagner de Reyna 1963: 47).

Su actividad en el Callao ha quedado registrada para la historia en el acuerdo del Consejo de Ministros del 30 de diciembre de 1864 que transcribimos al final de este artículo (*). Se centró en la subversión del gobierno de Pezet, al que Lynch consideraba enemigo por llevar adelante negociaciones con España, intentando evitar el enfrentamiento armado. La tropa chilena en el Callao expresó abiertamente su rechazo al gobierno de Pezet y se dedicó a promover disturbios del orden público y a participar en conatos de insurrección contra esa Administración (Wagner de Reyna 1963: 152).

Evaluación de los actos de los “voluntarios” chilenos

Patricio Lynch fracasó en sus objetivos de desestabilización del régimen de Pezet. Sin embargo, contribuyó a preparar el camino que casi dos años después, el 26 de noviembre de 1865, llevaría al poder al agente de los intereses chilenos Mariano Ignacio Prado. Financiado y manipulado por el gobierno chileno, Prado dio el golpe de estado contra Pezet, siendo su primer acto de gobierno firmar con el país del sur un Tratado de Alianza Ofensiva y Defensiva mediante el cual  puso la Armada Peruana al servicio de la defensa de Chile.

El chileno-inglés Lynch partió de regreso a Chile a comienzos de 1865, luego de haberse desempeñado como “edecán de honor” (!) del presidente Pezet. El 6 de diciembre de 1865 fue reincorporado al servicio activo de la marina chilena con el rango de capitán de fragata.

Las acciones ejecutadas por Patricio Lynch en el Callao, entre julio de 1864 y enero de 1865, evidencian el grado de intrusión alcanzado por Chile en la política interna peruana, manipulación que llegará a su punto cenital con el golpe de estado de Mariano Ignacio Prado en noviembre de 1865. Las operaciones —que hoy se llamarían psicológicas— de los “voluntarios” de Lynch en el Callao patentizan el intervencionismo chileno en los asuntos de nuestro país. Desafortunadamente, casos como el que hemos referido en este artículo han sido silenciados por la mayoría de historiadores peruanos, de seguro por creer ellos que siguiendo esa conducta demostraban su amor al Perú (a nuestro entender, de manera equivocada).

 

(*) Acuerdo del Consejo de Ministros
Sesión del día 30 de diciembre [de 1864] a las 12 del día

Reunidos los infrascritos Ministros en el salón del Consejo, bajo la presidencia de S. E. el Presidente de la República, el Ministro de Guerra y Marina, expuso que los voluntarios de Chile, por sus exageradas exigencias, por su falta de disciplina, por su manifiesta animosidad contra el Gobierno, por su predisposición a mezclarse en los movimientos revolucionarios que a cada paso se intentaban en el Callao, y más todavía por ser la columna que formaba un verdadero foco de insurrección, habían llegado a ser de tal modo azarosos para la tranquilidad pública, que convenía hacerlos regresar cuanto antes a su país, y que, desde luego, se presentaba para verificarlo ocasión propicia, pues su Jefe D. Patricio Lynch había manifestado por sí y a nombre de sus oficiales y tropas, deseo de volver a Chile, a quien suponía amenazada por España. Su Señoría leyó varias cartas fidedignas que comprobaban plenamente cuanto había dicho sobre la conducta de los voluntarios y propuso que se expidiese un decreto funda­do en la causal últimamente indicada y disponiendo que se les costease el regreso a su país, cosa que también deseaban y que parecía justo y conveniente concederles. El Consejo, oídas las razones de S.S. y en vista de los documentos mencionados, aprobó la determinación propuesta y se levantó la sesión a las doce y media del día. (Firmado) Juan Antonio Pezet, José Allende, Pedro José Calderón, Evaristo Gómez Sánchez, Manuel Antonio Zárate, José García Urrutia.

Fuentes citadas

Wagner de Reyna, Alberto. 1963. Las relaciones diplomáticas entre el Perú y Chile durante el conflicto con España (1864-1867). Lima: Ediciones del Sol.

© César Vásquez Bazán, 2013
Marzo 30, 2013

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1 La conducta traidora de Chile también afecta a Ecuador. Fuentes de los EE. UU. han denunciado que Chile colaboró activamente con la CIA y la DEA conspirando contra Ecuador. Leer Chile: Sirviente y espía de los EE. UU. [Nota de Con nuestro Perú.]

2 Leer La doctrina Portales de dominación de Chile sobre el Perú, Lumpen periférico: Chile al acecho y Error geopolítico: Alianza del Pacífico, trampa chilena para colonizar el Perú. [Nota de Con nuestro Perú.]

3 Leer Tarapacá, Tacna y Arica fueron "la causa verdadera y eficaz de la guerra", El objetivo estratégico de la guerra de Chile contra el Perú y Bolivia en 1879: Apoderarse de Tarapacá y Antofagasta para explotar el salitre y sus recursos mineros y desmembrar territorialmente a nuestro país y a Bolivia y Chile declara guerra de robo, terrorismo y asesinato al Perú, 5 de abril de 1879. [Nota de Con nuestro Perú.]

 

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