¿Olvidarán (también) el 7 de junio?

bandera
por Herbert Mujica Rojas

Por la vía de los hechos, la administración actual viene impulsando la inadvertencia de fechas que conmemoran hechos cúspides, esencialmente referidos a la guerra de invasión que impulsó Chile contra Perú entre 1879-1883. En noviembre del 2007, un vendepatria desde Defensa, "olvidó" la conmemoración de la Batalla de Tarapacá y los actos alusivos, y acontecieron, idénticos como reprobables sucesos, con el Combate de Iquique el 21 de los corrientes y la Batalla de Tacna el 26. No se puede ser profeta del pasado ni cambiar los resultados harto conocidos, pero tampoco se debe asesinar a Clío aherrojando la memoria colectiva del pueblo peruano al tacho como si no fuera éste un pueblo con miles de años, pasado imperial y destino rector en América Latina. ¿O, no es así?

¿Amnesia de cuerdas separadas?

Combate naval de iquique
por Herbert Mujica Rojas

Ayer 21, aniversario del Combate Naval de Iquique, no hubo, ni por asomo, expresión oficial celebratoria sobre la efemérides, una de las pocas victorias en la guerra de agresión declarada por Chile en 1879 al Perú. Por lo menos, la Agencia Andina no consigna ¡absolutamente nada! sobre ese particular hecho de armas y, en cambio, sí cita lo dicho por la presidenta Bachelet que no encuentra fundamento ni razón al texto litigioso peruano en La Haya y pareciera que este tema se inscribe en una postura de amnesia de cuerdas separadas.

Carta de Arnlado Panizo a José de la Torre

Lima, Julio 1 de 1886.

Señor Dn. José de la Torre.-

Amigo muy querido:

Con entera satisfacción he recibido su mui estimable fecha 15 del ppdo.; por ella veo que goza Ud. de completa salud, de cuyo beneficio gozo yo, también, así como toda mi familia, cuyos miembros todos, estiman i retornan a Ud. sus saludos.

Carta de Arnaldo Panizo a Andrés A. Cáceres

Ayacucho, Febrero 2 de 1882.

Benemérito Señor General Jefe
Superior, Político y Militar de
los Departamentos del Centro.
B.S.G.

A consecuencia de las últimas comunicaciones privadas de VS. en que me manifiesta su resolución de adherirse al Gobierno de Magdalena, he solicitado de VS. particular-mente, se sirviese mandarme un Jefe de su confianza para entregarle el puesto que hasta hoy tengo el honor de desempeñar.

Carta de Arnaldo Panizo a Andrés A. Cáceres

Ayacucho, 9 de Febrero de 1882

Sor. Gral. D. Andrés A. Cáceres:

Mi General y amigo:

Tengo en mi poder sus dos estimables de fechas 30 del pasado y 3 del corriente y enterado de ella, paso a ocuparme de contestarlas.

Histerismos ociosos

por Herbert Mujica Rojas

Leí, días atrás, con no poco asombro, las loas y zalemas que otorgaba Jorge Basadre Ayulo al diplomático chileno Conrado Ríos Gallardo, hombre cuyos propios textos desnudan como un cínico propulsor de posturas desleales con Perú y reñidas con la limpieza que debió primar entonces, por múltiples razones, con respecto al Tratado de Lima y su Protocolo Complementario del 3 de junio de 1929 entre Perú y Chile. Supuse que la amistad habida entre su padre, Jorge Basadre Grohman y la infancia común que relata con lujo de detalles aquél, podían ser parte de la herencia de conceptos así emitida y dada a conocer en blanco y negro.

Las revelaciones de Conrado Ríos Gallardo

por Félix C. Calderón, La Razón 6-4-2008

Cuando decidí escribir "El Tratado de 1929. La otra historia" (Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2000), lo hice antes que nada movido por el afán de atender el serio problema por el que atravesaban los peruanos y, en particular la Cancillería, de no contar con una versión nuestra de la crucial negociación peruano-chilena que se llevó a cabo en Lima entre el 12 de octubre de 1928 y el 29 de mayo de 1929. Como se sabe el historiador Jorge Basadre se conformó con recurrir a su amigo Conrado Ríos Gallardo, el habilísimo canciller chileno de la época, para conocer la forma cómo el Presidente Leguía y el Embajador chileno Emiliano Figueroa Larraín pergeñaron el Tratado de 1929. Y, obviamente, Ríos Gallardo como buen chileno le contó una versión sesgada de los hechos, aderezada de una que otra inexactitud, tal como se refleja en mayor medida  en su libro "Chile y Perú. Los pactos de 1929." Tan cierto es esto, que en su obra otoñal "La vida y la historia", Basadre se limitó, otra vez, a reproducir casi exclusivamente el testimonio proporcionado por Ríos Gallardo. Por su lado, Porras Barrenechea, Pons Muzzo y Wagner de Reyna, entre otros, muy prolijos, claros e ilustrativos en cuanto a los antecedentes, no pasaron de algunos párrafos en lo relativo a la negociación propiamente dicha. En suma, había un vacío historiográfico y creo que mi libro antes mencionado intentó llenarlo.

Auxiliares plebiscito Tacna
Auxiliares de la Comisión Jurídica del Plebiscito sobre Tacna y Arica, 1926. Fototeca municipal de Tacna.

5 de abril, fecha fatal para el Perú
Andres Avelino Caceres


Esta semana se cumple un aniversario más del 5 de abril de 1879, fecha en que Chile declaró la guerra al Perú. Junto con este recordatorio debemos tener presente lo siguiente:

La Batalla de Acuchimay
Arnaldo Panizo
Arnaldo Panizo


Por: Juan Carlos Flórez Granda
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A raíz del álbum titulado “Historia Secreta de la Guerra con Chile” se hace necesario presentar la otra versión del mal llamado “Combate de Acuchimay” con la finalidad que el lector saque sus propias conclusiones.

Historia, madre y maestra 3-3-2008
Ancon

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

Guerra Perú-Chile 1879. 65 Tratado de Ancón


El continuo batallar de Cáceres fue el factor determinante para que Chile modificara su política y ambiciones. De un pensamiento de destrucción completa y sistemática del Perú, que era lo que sus políticos desearon y empujaron a la prensa con ese clamor, para lograr los mayores enriquecimientos de gobernantes, militares y cuanta persona pusiera la mano en el quehacer del país sojuzgado, ya que el saqueo sistemático al cual sometieron al país, careció de inventarios y medidas de control y, éstas, sólo se efectuaron en las partes y cuantías que los merodeadores, atracadores y las entradas a saco produjeran en pillaje franco o encubierto. Esa posibilidad de continuar indefinidamente con la expoliación de aduanas, servicios, administración pública, municipios y poder judicial, además de las raterías que se efectuaban diariamente en los establecimientos, haciendas y domicilios privados. Durante la ocupación chilena, nada quedó a salvo, incluidas las iglesias, ya que todo era considerado como a libre disponibilidad del gobierno chileno. Ese saqueo sistemático ejercido por la autoridad de ocupación representada por Lynch como jefe de las cuadrillas, uniformadas o no de asesinos, salteadores, estafadores y francos ladrones que Chile había desparramado por todo el ámbito peruano bajo el control de sus bayonetas. Esa situación se les tornaba difícil por la continua resistencia que en esos mismos territorios se incrementaba y sumaba a la ofrecida por el ejército de La Breña. Efectivo militar al cual no podían hacer desaparecer, pese a las derrotas que les inflingieron y castigos que impusieron, como el degüello de prisioneros y poblaciones indefensas, pues por cada difunto, surgía un nuevo peruano en defensa del territorio patrio. Componente psicológico enraizado en las poblaciones y fuera magníficamente bien expresado por Luis Pardo y el grupo de jóvenes de Chiquián, Cajatambo, Ancash, que salieron a recibir a Cáceres, cuando derrotado, regresaba de Huamachuco hacia el Mantaro para levantar nuevos contingentes. En el lugar denominado Tres Cruces, al compás de guitarras le dedicaron la siguiente canción de autor desconocido: (193).