Planteamientos
Territorios arrebatados por Chile al Bolivia y el Perú después de la guerra de rapiña de 1879.

Gobierno chileno y salida al mar de Bolivia

Por Alfredo Palacios D.


Cuando el 22 de enero de 2006 Evo Morales asumió su primer período de gobierno, el entonces presidente de Chile, Ricardo Lagos, asistió a Bolivia en la primera visita oficial de un presidente chileno en los últimos 50 años, acordando ambos países una agenda “sin exclusiones” que incluía la salida al mar. El 11 de marzo de ese año, Morales asistió a la asunción presidencial de Michelle Bachelet, manifestando después de la ceremonia en Santiago “terminaré mi mandato con salida al mar”.


Aunque sin nexos diplomáticos desde 1978, los dos últimos gobiernos de la Concertación crearon medidas de confianza mutua con Bolivia mejorando la relación bilateral. Sin embargo el 7 de febrero de 2009, Morales promulgó una nueva Constitución Política declarando el derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que dé acceso al Océano Pacífico y su espacio marítimo, considerando su solución como objetivo permanente e irrenunciable (artículo 267). Además, ordenó la denuncia, en un plazo de cuatro años, de tratados internacionales contrarios a la Constitución (9ª disposición transitoria).

Aunque Bachelet durante su periodo no indicó expresamente sobre una fórmula con soberanía, sus reiteradas manifestaciones sobre importantes progresos alcanzados en la agenda, con detalles poco conocidos y temas no debidamente consensuados internamente, habrían creado grandes expectativas a Bolivia.

Sebastian Piñera quien asumió el gobierno el pasado 11 de marzo, advirtió que no está dispuesto a incluir la “transferencia de soberanía”, territorial y/o marítima en la negociación, y Evo Morales, a partir del “Día del Mar” el 23 de marzo, comenzó su ofensiva. En su comienzo manifestó que no podía forzar a Piñera en “momentos dolorosos” (por las tareas reconstrucción de Chile después del terremoto del 27 de febrero), sin embargo en una declaración gubernamental le hace un llamado a “dar prioridad al tema marítimo”, resaltando que la salida libre y soberana al Pacífico significa una restitución de justicia.

En este contexto se avizora complicado este tema de política exterior para el nuevo gobierno chileno. Por su lado se prevé un enfriamiento de relaciones con Bolivia y la restricción al máximo del diálogo sobre este asunto, y por el lado boliviano, una fuerte ofensiva insistiendo que los tratados con Chile, que en el siglo XIX sellaron su mediterraneidad tras la Guerra del Pacífico, son revisables, y asimismo, que llevarán a instancias multilaterales las gestiones de su aspiración marítima.

Expreso, 03.04.2010