Los escupiblesfernando trazegnies Los escupibles

por Herbert Mujica Rojas

Hay una raza, subraza, pandilla, patota, cáncer social, de personajes que se esconden cuando la moralidad cunde y renacen al declinar ella. Se reproducen por generaciones y aún así pretenden blasones por sus apellidos. Callan cuando conviene, enmudecen para no alborotar sus prontuarios recientes o históricos, “ignoran” lo que no puede olvidarse o dejar de saberse y acceden con una facilidad pasmosa a los cargos en la cosa pública y privada, gracias a la oprobiosa falta de memoria del pueblo o porque jueces gángsteres les obsequian los perdones legales. Son los escupibles.
Ha juramentado como integrante de una originalísima “comisión consultiva” de la Comisión de Relaciones Exteriores del Establo, Fernando de Trazegnies. O sea que, excepción hecha de la decena de legiferantes adláteres del nipón Fujimori, ¿el resto no sabe quién es este individuo? Fue, nada menos, el que firmó la espuria acta de noviembre de 1999 que consagra la traición al Perú en Arica. ¿Qué puede asesorar quien se ha caracterizado por hacerle un servicio inmerecido a Chile con respecto al artículo V del Tratado de 1929, no obstante que ya sabía que ése no era el plano original de desarrollo portuario de Arica firmado por Leguía con los del sur? ¿Cómo es posible que el Congreso ignore un hecho reciente que lo descalifica por su acusado prochilenismo para asesorar al Perú?


¿No fue Eduardo Ferrero canciller del fujimorato y su embajador en Washington?

¿Tampoco sabe el Establo de quién se trata?

Si era tan experto el marino de apellido Soldi ¿por causa de qué en 1999 no advirtió al felón Trazegnies que el muelle ridículo que acordó Allan Wagner Tizón en 1986, se encontraba fuera del perímetro de los 1575 metros que estipula, de manera expresa y taxativa, el Tratado de 1929? Y éste con el otro vicealmirante que se vende, literalmente, como “experto”, ¿no se dan cuenta que provocaron la violación del Tratado de 1929 y en perjuicio, claro, contundente y oprobioso, del Perú?

¿Y García Corrochano? ¿No es acaso hermano siamés del traidorzuelo Fabián Novak de La Católica, la que tiene poetas idiotas que se marchan a recitar versos sobre un Huáscar cautivo? Esa manga de aprendices y claudicantes ¿qué pueden asesorar sobre lo que conocen de a pocos y pagados para hablar contra Perú con la plata de los peruanos? A ciertos desvergonzados se les remunera para que aprendan y… ¡traicionen!

 
A todos estos une una trabazón absolutamente proditora: la Convención del Mar. Son regalones y obsequiosos fanáticos de un tratado internacional que no sirve ¡para nada! para tratar el diferendo marítimo con Chile, puntualización hecha y que el país del sur ha anunciado que no usará para tratar contenciosos con países con costas adyacentes (¡léase Perú!). A los traidores enloquece y seduce ser funcionarios de cualquier organismo internacional, vivir bien, gastar dólares y llenarse la boca de autobombos como el escuchado a aquél que ayer nomás firmaba la reescritura de la historia de la guerra de Chile contra Perú y hoy afirma que es un “demócrata”. ¡Pamplinas!

¿Quiere decir que los legisladores no saben de los prontuarios apenas recordados de cierta especie de indignos carentes de honor, amor a la patria, rectitud en la conducta y limpieza en la cosa pública y privada? ¿Cómo quieren que el Congreso recupere imagen si ellos mismos se encargan de destruir lo minúsculo que queda de ella, todos los días?


¿Son o no, estimado lector, los escupibles, una casta repugnante? Usted tiene la palabra.

 

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