La Amazonia, codiciada e impactada por megaproyectos de infraestructura incluidos en el PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento del Gobierno Brasileño) y en la IIRSA (Iniciativa de Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana, sigla en portugués), que buscan favorecer la explotación y exportación de recursos naturales, beneficiando a las grandes empresas transnacionales, ya no es un hábitat tranquilo y seguro para los pueblos que viven allí hace miles de años.

Los conflictos se multiplicaron, por un lado están los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales que resisten de todas las formas posibles la ocupación de sus territorios, y por otro las grandes empresas de construcción, de energía, bancos, madereras, mineras, petroleras, latifundistas y el gobierno con sus autoritarios proyectos de desarrollo. En medio del modelo agroextractivista y exportador de materias primas, en esencia violento y depredador, se encuentran los pueblos indígenas aislados, que buscan mantener su libertad refugiándose en áreas inaccesibles, hoy prácticamente inexistentes. La amenaza de extinción de esos grupos es una posibilidad cada vez más real. En este artículo comentamos algunas de las situaciones más dramáticas.

1. Amenazas a los Aislados Awá Guajá en Maranhão

Las amenazas a la supervivencia del pueblo Awá Guajá comenzaron en la década de 1950 con la construcción de la carretera BR 222 y se agravaron con el Proyecto Grande Carajás (financiado con recursos del Banco Mundial y de la Unión Europea), inaugurado en 1982. Atravesando el territorio de este pueblo se construyó una vía férrea para trasladar los minerales de la Sierra de Carajás hasta el puerto de São Luis/MA, acompañada por una carretera.

En el camino del Proyecto grande Carajás, contando con la omisión del estado, miles de personas ocuparon las tierras Awá, desde madereros y hacendados hasta pequeños agricultores. En este proceso de invasión los Awá fueron aniquilados. “Aquellos que no murieron por las armas, muchas veces, sucumbieron a las enfermedades introducidas, para las cuales los Awá no tenían inmunidad”(1).

Con la demarcación de las tierras indígenas Awá, Caru, Araribóia y Alto Turiaçu que además del pueblo Awá Guajá cobijan a los pueblos Guajajara, Ka’apor y Tembé la expectativa era que las áreas de circulación de los grupos aislados sobrevivientes del pueblo Awá Guajá quedaran algo resguardadas. No fue lo que ocurrió. Los invasores se quedaron donde estaban, se construyeron nuevas carreteras ilegales, la vía férrea Carajás está siendo duplicada y la deforestación prosigue, llegando al 31% de la Tierra Indígena Awá, de acuerdo con datos de 2010.

La situación descrita en la Petición para la Comisión Interamericana revela que “en agosto de 2012 madereros comenzaron a convergir en dirección a la aldea de Juriti viniendo desde tres direcciones diferentes. En setiembre, un equipo de la FUNAI y otros funcionarios fueron forzados a retirarse del Territorio por madereros armados” (2). La acción maderera continúa avanzando impunemente en el interior de los territorios indígenas y los camiones con madera salen del área libremente. Los Awá aislados, por lo tanto, están completamente a la merced de los madereros, expuestos a todo tipo de violencia, inclusive al genocidio. La omisión del Estado está condenando a los Awá Guajá a la extinción.

2. Amenazas a los Aislados de Alto Rio Envira/AC

Son indígenas que viven en la frontera entre Brasil y Perú. Del lado brasileño comparten la tierra con el pueblo Ashaninka. Sufren la presión de madereras peruanas y del narcotráfico, en sus tierras se superponen proyectos petrolíferos. Su presencia es frecuentemente notada en las proximidades de las aldeas Ashaninka y Kulina. La Funai mantenía en la región un Frente de Protección Etnoambiental de Alto Rio Envira, que fue abandonado el primer semestre de 2012. El equipo de Cimi Amazônia Ocidental, en un viaje de estudio en la región, describió así lo que vio: “Las primeras impresiones son de desolación al ver la base abandonada hace apenas un año, con la maleza cubriendo parte de las casas y trapiches... La casa principal estaba completamente abierta y con todo revuelto, señal de la presencia de gente, pero no da para afirmar que fueron los aislados.

Hay muchos aparatos de comunicación abandonados en el área: en la entrada de la casa principal hay dos baterías aparentemente nuevas, posiblemente usadas para radiofonía. Vimos equipamientos que parecen ser radios de comunicación, un estabilizador y muchos cables cortados. Afuera de la casa está la antena parabólica que a pesar del abandono del área parece estar intacta.

En las otras casas de la base, principalmente en lo que parece haber sido un depósito, nos dimos cuenta del desperdicio de materiales caros, como un motor de lancha, un motor fuera de borda y un generador abandonado, todo absolutamente abandonado. Entre otros materiales revueltos y esparcidos por el piso, nos llamaron la atención cientos de cartuchos calibre 20 da marca CBC. El motivo para que se acumularan tantos cartuchos en un solo lugar todavía no nos parece obvio ni aclarado plenamente.

Nos preocupa el actual estado de abandono de la base y la falta da protección de los aislados, ya que no se sabe el perjuicio cultural y físico a los aislados en el caso de que ellos vengan a romper las baterías, o a llevar otros productos tóxicos para sus casas, por ejemplo.

Los relatos nos dicen que el último equipo que trabajó ahí salió a las corridas, prácticamente expulsado por los peruanos...” (3).

Además de las graves consecuencias provocadas por el abandono de los materiales, inclusive explosivos y tóxicos, en la tierra habitada por los pueblos aislados, como lo que pasa en Maranhão, el Estado cede a la amenaza de los invasores, abdicando de su obligación de proteger a dichos pueblos.

Otra forma de violencia contra estas poblaciones aisladas es la falta de asistencia de salud adecuada y regular en las aldeas Ashaninka y Kulina por parte de la Sesai, lo que puede diezmar silenciosamente casas comunitarias enteras, ya que los aislados frecuentemente aparecen en las casas indígenas y se apropian de objetos, entre los que las ropas y las redes pueden estar contaminadas por virus de gripe u otras enfermedades.

3. Amenazas a los aislados del Vale do Javari

Las empresas petroleras amenazan a los pueblos indígenas aislados del lado peruano y del lado brasileño, cercando la tierra indígena Vale do Javari.

En el lado peruano la empresa canadiense Pacific Rubiales Energy está realizando investigaciones sísmicas en el área del Lote 135, en una región con presencia de indígenas aislados. El Lote se superpone a la reserva territorial Tapiche, Blanco, Yaquerana. La empresa pretende abrir un total de 789 km. de líneas sísmicas y 134 claros para que aterricen helicópteros. En el lado brasileño, la Agencia Nacional de Petróleo (ANP), en el año 2007, contrató la adquisición de datos aerogeofísicos y geoquímicos de la Cuenca del Río Acre. En 2009 contrató actividades de prospección sísmica de 1.017 km. a lo largo de 12 líneas, en el Alto Río Juruá, a apenas 10 km. de la parte sur de la Tierra Indígena del Vale do Javari aunque una de ellas atraviesa un muelle usado por los indígenas Marubo.

Considerando que en el Vale do Javari existen por lo menos 15 grupos indígenas aislados que transitan una vasta extensión territorial, la prospección petrolífera, que atormentó a esos pueblos en la década del 70, cuando incluso hubo muertos en conflictos, vuelve a convertirse en una amenaza. El hecho es todavía más terrorífico, ya que ni a los indígenas ni a la Funai se les comunicó y mucho menos se les consultó sobre la prospección.

Otra amenaza a los pueblos aislados de Vale do Javari son las enfermedades que atacan a la población indígena, que no recibe una atención médica adecuada por parte de las autoridades, motivo de la Campaña “Pueblos Indígenas de Javari unidos por la salud, por la vida” que terminó a finales del 2012. Es cada vez más frecuente la presencia de indígenas aislados en las plantaciones y en las inmediaciones de las aldeas de otros pueblos indígenas que habitan el Javari, lo que genera gran preocupación por la posibilidad de contagio de enfermedades infectocontagiosas que son fatales para estos grupos.

4. Amenazas a los pueblos aislados en el área de impacto del Complejo Hidroeléctrico de Madeira y Reserva do Bom Futuro – RO

De acuerdo con las informaciones existentes, son 5 los pueblos indígenas aislados en el área del Complejo Madeira, que están seriamente amenazados por la invasión de madereros en la Reserva de Bom Futuro y por el propio Complejo Madeira, con la construcción de las Hidroeléctricas de Santo Antônio y Jirau, ubicadas en el municipio de Porto Velho, Candeias do Jamari y Distrito de Jacy-Paraná, estado de Rondônia.

Acorralados, estos pueblos deambulan cerca de la aldea Kyowã, del pueblo Karitiana, a 90 km. de Porto Velho. Según un relato del pueblo Karitiana, algunas personas que estaban recolectando castañas, cerca de la aldea, a menos de 5km., se encontraron con este grupo, compuesto por algunos hombres y mujeres, todos con sus arcos e flechas. En ocasiones diferentes, este grupo fue visto por los Karitiana, y también vestigios de los lugares donde acamparon. Esto ocasiona gran inseguridad al pueblo Karitiana, que ya no puede transitar libremente por su territorio. En algunas ocasiones en las que notaron la presencia de indígenas aislados trataron de conversar, para ver si la lengua era la misma.

El fenómeno de que los indígenas aislados lleguen cerca de la aldea hizo que los Karitiana notificasen al frente etnoambiental. Según algunos líderes, no se hizo nada.

En octubre/noviembre del año 2012, funcionarios que trabajan en la Construcción de la hidroeléctrica de Jirau, al transportar combustible para el área donde se está construyendo la obra, en el Distrito de Jacy-Paraná, habrían avistado dos indígenas desnudos, con sus arcos y flechas.

Otra situación es la de un grupo de aislados, que fueron vistos por un joven que trabajaba con ganado, muy cerca de la ciudad de Porto Velho, a los fondos del Barrio Ulisses Guimarães y Jardim Santana.

Las amenazas a la vida de estos pueblos por estos grandes emprendimientos son evidentes, pudiendo generar serios conflictos entre los mismos y hasta exponerlos al genocidio.

5. Pueblos aislados amenazados por la hidroeléctrica Belo Monte

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, el 29 de julio de 2011, otorgó medidas cautelares al Estado brasileño, entre las que figuran “medidas para proteger la vida, la salud y la integridad personal de los miembros de las comunidades indígenas en situación de aislamiento voluntario de la cuenca del Xingu, y la integridad cultural de las mencionadas comunidades, que incluyan acciones efectivas de implementación y ejecución de las medidas jurídico-formales ya existentes, así como el diseño y la implementación de medidas específicas para mitigar los efectos que tendrá la construcción de la represa Belo Monte sobre el territorio y la vida de estas comunidades en aislamiento” (4).

Después de tres años es posible constatar que prácticamente no existen acciones desarrolladas por el gobierno para cumplir el pedido de la CIDH. El informe “MC-382-10/ P-817-11 Comunidades tradicionales de la cuenca del río Xingu, Pará, Brasil” del 19/04/2013, resalta que “no se tiene conocimiento, ni una idea clara sobre la existencia de acciones efectivas de implementación y ejecución de medidas jurídico-formales, o de la implementación de medidas específicas para mitigar los efectos de la construcción de Belo Monte sobre el territorio y la vida de estas comunidades en aislamiento. Incluso después del otorgamiento de medidas cautelares por parte de la CIDH, el Estado no implementó acciones suficientes y efectivas para proteger, en particular, a las comunidades en aislamiento, las medidas que se implementaron son transitorias y frágiles, no permitiendo que se alcance una protección eficiente como fue requerido por la CIDH” (5).

Además, existen grupos indígenas aislados en la Cuenca do Xingu, que no fueron mencionados por la Funai y por lo tanto ni siquiera fueron consideradas formas de protección para ellos.

6. Proyectos hidroeléctricos amenazan a los pueblos aislados de la cuenca del Tapajós

Existen informaciones consistentes sobre la existencia de, por lo menos, 5 grupos indígenas aislados en la cuenca del Río Tapajós, región en la cual se está proyectando un conjunto de hidroeléctricas. Son, entonces, 5 grupos aislados más en peligro de extinción si se construyesen las hidroeléctricas. Es temerario que el gobierno, que tiene la responsabilidad de proteger la vida de esos pueblos, proyecte obras de ese porte en sus territorios, sobre cuyos efectos bien se sabe que no tienen control ni medios para evaluar su alcance.

La opción de desarrollo del Estado hace inviable el futuro de los pueblos aislados

Los casos anteriormente relatados dan la noción exacta de la poca o ninguna atención dada a la protección de los pueblos aislados. En el caso de los Awá Guajá de Maranhão y de los aislados del Río Envira en Acre, el Estado sucumbe a la explotación ilegal de madera y al narcotráfico, dejando a los aislados absolutamente expuestos a la delincuencia. Se agrega a lo anterior los precarios servicios de salud de los pueblos indígenas que entran en contacto con los aislados, situación verificada en el Vale do Javari/AM y también en el Río Envira/AC, poniendo en grave riesgo de vida también a esos grupos. Lo que caracteriza, en estos casos, el papel del Estado es la omisión. En el caso de las hidroeléctricas del complejo del río Madeira, de Belo Monte y de la cuenca del Tapajós (si se construyeran), la amenaza a la vida de los pueblos aislados se da por la acción del Estado. Es él que proyecta, estimula y financia las obras sin considerar la existencia de los pueblos indígenas aislados y después es incapaz de adoptar las medidas necesarias para su efectiva protección.

Es extremadamente grave que el gobierno, conciente de la violencia que trajeron los grandes proyectos a la Amazonia, en un pasado reciente, para los pueblos indígenas aislados, (como la muerte de dos mil indios Waimiri Atroari causada por la construcción de la BR 174), siga adelante, sumiso a los intereses de los saqueadores de la Amazonia, recreando escenarios que atentan contra la vida y el futuro de esos pueblos.

Queda claro que en la opción de desarrollo en curso no existe espacio para los pueblos indígenas y mucho menos para los aislados. Así como no existe espacio para las comunidades tradicionales, para la diversidad cultural ni para la naturaleza. Resta saber se ése es el proyecto de futuro, construido en base a violencia y depredación, que la sociedad brasileña quiere para sí.

Notas:
(1) Petición para la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, remitida por Survival Intenacional y Cimi, 03 de mayo de 2013.

(2) Idem

(3) Informe del viaje del Equipo del CIMI a Alto Río Envira. Visita a los pueblos Madija y Ashaninka del Alto Envira. Período del 10 al 25 de febrero de 2013.

(4) MC 382/10, CIDH, OEA.

(5) MC-382-10/ P-817-11 Comunidades tradicionales de la cuenca del río Xingu, Pará, Brasil, abril 2013. Informe elaborado por Jamilye Braga Salles, Procurador, del equipo jurídico de la organización AIDA y Asesor Legal de la organización International Rivers. Análisis revisado y aprobado por las entidades SDDH, AIDA, Movimiento Xingu Vivo para Sempre e Justicia Global, signatarias del MC 382/2010.

Artículo elaborado por el Equipo del Cimi de apoyo a los Pueblos Indígenas Aislados en mayo de 2013 (en base al Texto para el informe de violencia 2012)

Fuente: Survival.es


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