Julio E. Fontanet*

Una de las razones principales para la celebración de los juicios de Nuremberg —en los que se juzgaron cientos de militares nazis— fue que se conocieran las atrocidades cometidas por éstos. Se perseguía, con su amplia difusión y las sanciones impuestas a los responsables, que conductas como el genocidio no volvieran a repetirse. Lamentablemente, no aprendimos la lección.

nina yeso

La más reciente vergüenza para toda la Humanidad —la que al momento de escribir este artículo continúa desarrollándose— la constituye el genocidio de palestinos en la Franja de Gaza. Y no se trata de quién tiene o no tiene la razón en el complicado conflicto palestino-israelí. No vamos a entrar en eso, que, además, resulta irrelevante cuando hablamos de genocidio. Ninguna nación, por más superioridad militar que tenga sobre otra puede arrogarse el derecho de atacar a la población civil de su oponente en represalia por un supuesto acto beligerante de éste. ¿Es que acaso la vida de un soldado israelí vale más que la vida de cien niños palestinos?

Aunque espero que la respuesta a esa interrogante sea evidente, en caso de duda debe entonces remitirse a la normativa existente del derecho humanitario que regula los conflictos bélicos. Son de particular importancia los Convenios de Ginebra de 1949 y sus respectivos protocolos.

En éstos se destacan dos principios fundamentales: el de proporcionalidad y el de discriminación. El primero le impone la responsabilidad a los estados beligerantes de que, para adelantar objetivos militares legítimos, no pueden causar daño desproporcionado a la población civil. Por su parte, el de discriminación requiere que las armas y las estrategias de combate que sean utilizadas discriminen entre objetivos militares legítimos y los que le están proscritos: hogares, hospitales, escuelas y monumentos históricos.

Al aplicar estos principios a las actuaciones del ejército israelí en Gaza, es evidente que los ha violentado de manera flagrante. Ésa es la conclusión objetiva, inclusive aunque se parta de que es correcta la postura del gobierno israelí de que el secuestro que generó todos los acontecimientos posteriores es atribuible a Hamas**, que Hamas siempre ha violentado los acuerdos del cese al fuego y hasta que hayan utilizado escuelas y hospitales como escudos. A pesar de que muchas de dichas denuncias han sido refutadas por Hamas, lo importante es que, aunque fueran ciertas, no pueden justificar la reacción desproporcionada, con su bombardeo indiscriminado, del ejército israelí en contra de la población civil palestina. ¿No es precisamente eso —la muerte indiscriminada de personas civiles— lo que criticamos al discurso de la Yihad?

Bombardear escuelas, hogares y hospitales (hecho no refutado) y matar a cientos de civiles (hecho no refutado) constituyen serios crímenes de guerra. Recordemos que, por incurrir en conducta similar, muchos militares han sido condenados en tribunales ad hoc de la ONU (por ejemplo, en Ruanda y Yugoslavia) y en la Corte Penal Internacional. Es importante reiterar que, de ser ciertas las denuncias de Israel, Hamas también habría incurrido en crímenes de guerra, pero ello no justifica legal, moral y, mucho menos, religiosamente la respuesta de Israel.

Resulta paradójico que un pueblo que sufrió en carne propia los horrores de los campos de exterminio se transforme de víctima en victimario. Uno de los efectos de estos acontecimientos ha sido, en consecuencia, perder apoyo de naciones y personas solidarias con la existencia del estado de Israel, que, además, reconocen las grandes aportaciones del pueblo judío en las ciencias, la educación y las artes.

Es triste y desesperante ver las filmaciones de lo que acontece en Gaza. La violencia desmedida, como reacción, jamás generará paz. Uno quisiera pensar que éste será el último genocidio que acontece en el planeta e Israel el último victimario. Pero lo dudo.

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* Catedrático de Derecho y expresidente del Colegio de Abogados.

** Leer Policía israelí: Hamás no fue responsable de la muerte de los tres colonos [Nota de Con nuestro Perú.]

Elnuevodía.com, San Juan 07-08-2014

http://www.elnuevodia.com/columna-elultimogenocidio-1829704.html

 

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