Inmensos retos geopolíticos de Barack Obama (II)

Por Alfredo Palacios Dongo

Barack Obama, después de tomar posesión de la presidencia de EE. UU., tiene la prioridad de enfrentar la crisis económica, sin embargo uno de sus retos más importantes será el de manejar la geopolítica estadounidense en el nuevo orden mundial como única superpotencia actual. En la primera parte se trataron los casos de Irak, Irán y Corea del Norte —bautizados según la teoría geopolítica de Bush como "eje del mal"— así como la situación en el Medio Oriente. En esta segunda parte analizaremos los amenazantes retos geopolíticos de Obama que representan Rusia y China en el ámbito de su influencia mundial.


Aunque Obama, como presidente electo, haya manifestado que "veía las relaciones con Rusia como una de las principales prioridades de su política exterior", este país parece decidido a expandir su influencia en el concierto mundial. Su economía seguirá siendo emergente y su gasto militar ha aumentado un 20% en los 3 últimos años como reflejo de la creciente tensión con occidente. El tema de los misiles originó una nueva guerra de declaraciones entre EE. UU. y Rusia. Según la nueva estrategia de seguridad rusa, las ambiciones de hegemonía militar de EE. UU. seguirán siendo la principal amenaza para su seguridad durante la próxima década. La decisión de EE. UU. de establecer un sistema de defensa misilístico que incluye bases de misiles interceptores en Polonia y la instalación de estaciones de radar en la República Checa, según Rusia constituye una amenaza directa a su seguridad nacional ya que permitiría al pentágono controlar sus bases de misiles estratégicos emplazadas en la parte europea de Rusia y sus submarinos nucleares de la Flota del Norte, y además cambiaría "la estabilidad estratégica mundial", por lo que en noviembre pasado amenazó con estacionar misiles en su enclave báltico de Kaliningrado, entre Polonia y Lituania, si se concretaban los planes estadounidenses.

Aunque el gobierno de Obama impulsará una "estrategia más global" en su política hacia China promoviendo no solo asuntos económicos sino un "diálogo exhaustivo", este país también busca extender su influencia mundial, que según estudios de la Fundación Bertelsmann la estaría rivalizando con EE. UU. para el 2020. Se calcula que para el 2040 estaría produciendo el 40% del PBI mundial (frente al 11% en la actualidad). El año pasado aumentó su presupuesto de defensa en 17% para preservar su integridad territorial. El último informe 2008 del Pentágono cuestiona a China por su falta de transparencia en la expansión militar con riesgos de afectar la estabilidad regional e internacional. En noviembre pasado China advirtió al recién elegido presidente Obama que la soberanía de la isla es "el fundamento político" en sus relaciones con EE. UU. y que Taiwán es "el asunto más sensible" a tratar, urgiéndolo a oponerse a su independencia y a no venderle armamento.

En este complicado panorama geopolítico, son inmensos los retos de Obama. Además de su necesidad de buscar acuerdos con Rusia que coadyuven a lograr los desarmes nucleares de Irán y Corea del Norte, simultáneamente debe actuar por la paz en Medio Oriente, Irak y Afganistán, no perdiendo de vista el incremento de influencia mundial de otras potencias emergentes como China e India, ni mucho menos abandonar escenarios como América Latina.

Expreso, 07.02.09