Jair Bolsonaro 2El presidente de Brasil Jair Bolsonaro dijo que a los brasileños no les afectará el coronavirus COVID-19 porque pueden sumergirse en un desagüe “y no les pasa nada” y por ello el brasileño “debe ser estudiado”.

 

Bolsonaro se ha dedicado a menospreciar la capacidad del virus de ser altamente infeccioso para justificar su inacción y desdén por la vida de sus connacionales, o es probable que en realidad quiera que muchos mueran, en especial los más pobres que viven en condiciones precarias, para quienes será más difícil defenderse sin suministro seguro de agua en medio de barrios poco saludables.


Al día de hoy en Brasil se cuentan 3,027 infectados y 77 muertos por el coronavirus sin que el gobierno declare cuarentena.

“El brasileño tiene que ser estudiado”. “Él no coge nada. Usted ve a alguien buceando en una alcantarilla y no le pasa nada”, sentenció.

Además de estas frases altisonantes, también había dicho antes que el coronavirus es una “gripecita” y que los medios de comunicación han causado alarma en la población, dijo también que piensa que “mucha gente ya fue infectada en Brasil, hace pocas semanas o meses, y que ellos ya desarrollaron anticuerpos que ayudan a que el virus no prolifere”.

Otro desatino de Bolsonaro es haber declarado “esenciales” las reuniones con motivos religiosos en iglesias o cultos en medio de la pandemia.

En entrevista con RT, Alexandre Padilha, exministro de Salud brasileño, afirmó que el jefe de Estado de ese país "no pone la salud de las personas en el centro de su preocupación". "Es la postura de un presidente que nunca ha puesto la vida como algo clave".

El presidente brasileño ha criticado a quienes dicen que "la economía es menos importante que la vida" y ha dicho que "sin dinero no hay producción, porque el campesino también va a dejar de producir. ¿De qué vamos a vivir?", se preguntó.

Padilha acusa a Bolsonaro de desinterés por la vida de los brasileños al emitir un decreto que facilita la compra de armas de fuego en el país, al “alimentar la deforestación, la destrucción del sistema público de salud y el acceso a medicamentos. Siempre contra los más pobres y necesitados”.

También culpa al presidente de retrasar los recursos para el área sanitaria en su país, que "dificulta" la labor de su ministro de Salud y que ha acabado con los mecanismos de integración en América del Sur. "Bolsonaro es un factor diario para la propagación del virus".