Lourdes Gómez
 
Londres, 23 feb (Sputnik).- El anterior ministro principal de Escocia, Alex Salmond, mantiene un agrio duelo con su sucesora y exprotegida, Nicola Sturgeon, que está poniendo en duda su continuidad al frente del Gobierno y podría perjudicar el progreso del movimiento independentista que ambos construyeron juntos.
 
 

Nicola Sturgeon

Nicola Sturgeon

 

 
La disputa se deriva de unas alegaciones de abuso sexual vertidas contra Salmond en 2018, que la Justicia escocesa echó por tierra en dos ocasiones. La corte de Edimburgo declaró "ilegal", "injusto" y "sesgado" el procedimiento abierto por el Gobierno de Sturgeon para investigar internamente las denuncias de dos funcionarias. En marzo de 2020, el Tribunal penal exoneró al veterano y reconocido exdiputado de todos los cargos, incluido intento de violación durante los años en que dirigió el Ejecutivo escocés
 
TESTIMONIO JURADO
 
Un comité parlamentario investiga desde hace meses la fallida encuesta gubernamental, que costó al contribuyente más de medio millón de euros en costas legales. Salmond debería prestar declaración, en una comparecencia presencial prevista para el miércoles 24 pero que fue suspendida en el último momento en medio de la polémica, negociación y frustrantes retrasos. El testimonio ha de ser jurado y se anticipa que sostenga las graves insinuaciones, que ha detallado previamente por escrito, de ocultación de documentos, engaños y maniobras ilegales del círculo de oficiales, funcionarios y asesores próximos a Sturgeon.
 
El ahora presentador de televisión —dirige un programa en RT— sostiene que la ministra principal ha mentido al Parlamento y al Comité investigador, infringiendo repetidamente el código ministerial. Y acusa, entre otros excolegas, al gerente del Partido Nacional de Escocia (SNP) y marido de Sturgeon, Peter Murrell, de orquestar una campaña para "reclutar posibles denunciantes" de agresión sexual.
 
CONSPIRACION POLITICA
 
Salmond denuncia que fue un "intento malicioso y concertado para dañar mi reputación y eliminarme de la vida pública en Escocia". Su entorno de simpatizantes habla de conspiración política dirigida a impedir el retorno del veterano exlíder nacionalista al centro de la política escocesa.
 
Un ala del SNP resiente la falta de brío y urgencia en el proyecto independentista de Sturgeon. Le reprocha, particularmente, por no haber convocado el ansiado referéndum soberanista antes de la retirada del Reino Unido de la Unión Europea (UE). El brexit, que se ejecutó en su totalidad en enero, dificulta aún más el objetivo de Edimburgo de escindirse de Londres en asociación con el bloque de Bruselas.
 
La ministra principal publicará en los próximos días el proyecto de ley del plebiscito. Es una pieza esencial de su última hoja de ruta hacia la consulta soberanista, que se ha comprometido a organizar si el SNP obtiene la mayoría, ya sea absoluta o sostenida por otras fuerzas independentistas, en las elecciones autonómicas del 6 de mayo.
 
Todas las encuestas de intención de voto proyectan la victoria nacionalista, con una mayoría de entre siete y once escaños en el Parlamento de Holyrood. Pero el sí a la independencia ha retrocedido un par de puntos porcentuales en el promedio de sondeos del último mes. Tal vez se deba al impacto de la agria batalla que enfrenta a los dos más eficientes y prominentes líderes de la causa.
 
INFRACCION MINISTERIAL
 
Sturgeon espera la oportunidad de rebatir las acusaciones de su viejo amigo y mentor. Declarará ante el comité parlamentario la semana próxima, si el calendario oficial no sufre más contratiempos. "He afrontado acusaciones de conspirar contra Alex Salmond y también de confabular con él. Rechazo ambas sugerencias en los términos más fuertes posibles", defiende en su testimonio escrito.
 
La investigación se ha visto truncada por continuos bloqueos en la obtención de documentos oficiales y transcripciones de comunicaciones entre oficiales del SNP. Sturgeon y su marido han presentados testimonios aparentemente contradictorios en ocasiones y la ministra principal ha reconocido que olvidó una reunión posiblemente clave en la reconstrucción de la encuesta interna que le ha colocado en la diana de las dudas y las sospechas.
 
Una infracción probada del código ministerial podría provocar su dimisión o destitución como ministra principal, aunque su popularidad personal se ha mantenido firme durante la pandemia del coronavirus.
 
Sturgeon defendió su integridad en vísperas de la comparecencia jurada de Salmond. "Es su oportunidad —porque en él recae la carga de la prueba— de reemplazar con evidencias las insinuaciones y afirmaciones que hemos escuchado todos estos meses", dijo a la BBC. Y sentenció: "no creo que pueda hacerlo porque sé que lo que está alegando sobre una conspiración no es cierto". (Sputnik)