El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) ganó las elecciones de este domingo en Brasil, pero no con la mayoría que pronosticaban las encuestas, y tendrá que enfrentarse al presidente Jair Bolsonaro en el balotaje del 30 de octubre.

 

Inacio Lula da Silva

 


Con el 99 por ciento del escrutinio, el Tribunal Superior Electoral (TSE) dio a Lula el 48,3 por ciento de los votos (57 millones de electores) y a Bolsonaro el 43,2 por ciento (51 millones de votos).

La izquierda brasileña, animada por las encuestas que en los últimos días daban a Lula entre el 50 y el 51 por ciento de los votos válidos, esperaba celebrar esta noche una victoria en primera vuelta, por lo que el clima fue de decepción.

En sus primeras declaraciones sobre el resultado, Lula quiso lanzar un mensaje de optimismo: "Lo que quiero decirles es que ganaremos estas elecciones. Esto es apenas una prórroga", afirmó el candidato.

Lula también recordó que él nunca ganó unas elecciones en primera vuelta y que las cuatro semanas que ahora hay por delante son una oportunidad para "madurar" las propuestas y acabar de convencer a los brasileños.

DERECHA EN EL CONGRESO

Bolsonaro, por su parte, dijo que venció a la "mentira" y celebró que el resultado divergiera de los pronósticos de las encuestas.

Resaltó, sobre todo, la fortaleza de la ultraderecha en el Congreso Nacional; su formación, el Partido Liberal (PL), consiguió la mayor bancada tanto en la Cámara de Diputados (101 escaños) como en el Senado (14).

Esa fuerza en el Poder Legislativo le servirá ahora para tener más margen para negociar apoyos de partidos y líderes políticos que de cara al balotaje no sabían si decantarse por Lula o por Bolsonaro.

Más allá del partido de Bolsonaro, el Congreso Nacional quedó con una representación muy conservadora, con predominio de partidos de centro y derecha, lo que puede ser un difícil desafío para la gobernabilidad de un eventual gobierno Lula.

A nivel territorial, el Partido de los Trabajadores (PT) tampoco obtuvo buenos resultados y tan solo consiguió proclamar vencedores a tres gobernadores en los 27 estados del país.

En cambio, al menos 11 estados pasaron a manos de la derecha (bolsonarista o algo más moderada), y el resto se decidirán en el balotaje.

La extrema derecha logró hitos importantes, como adjudicarse ya en la primera vuelta el estado de Río de Janeiro (sureste) y superar a Fernando Haddad, el delfín de Lula, en el estado de São Paulo (sureste), aunque en este último caso la elección se resolverá el día 30.
 
 
Con información de Sputnik