Brasil convoca a la ONU por represión en Honduras

La policía desaloja a partidarios del derrocado Zelaya


Las fuerzas de seguridad reprimieron ayer a cientos de seguidores del derrocado presidente Manuel Zelaya, que no acataron un toque de queda frente a la embajada de Brasil, sede en la cual se encuentra el depuesto Zelaya, quien ingresó clandestinamente a Honduras.


El gobierno de Brasil advirtió que no tolerará acciones contra su representación en Tegucigalpa y pidió una reunión especial del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Las fuerzas policiales dispersaron con gases lacrimógenos, carros lanza agua y una antena que emitía un sonido ensordecedor a los manifestantes, que se defendieron con piedras en enfrentamientos que dejaron decenas de heridos y detenidos.

“El régimen golpista está desafiando al mundo; la comunidad internacional quiere una salida negociada, pacífica, pero aquí lo que hay como respuesta es violencia, represión contra el pueblo”, declaró Zelaya a la radio local Globo.

El canciller golpista, Carlos López, leyó un comunicado a nombre del presidente designado, Roberto Micheletti, quien afirma estar listo para convesar con Zelaya, si éste reconoce “explícitamente” las elecciones presidenciales pautadas para noviembre.

Estados Unidos demandó respetar la inmunidad de la delegación diplomática. El presidente designado dijo en rueda de prensa que respetará la sede brasileña “si Brasil nos entrega a Zelaya o se lo lleva a esa nación sudamericana”. No quiso contestar qué haría si no ocurre ninguno de los dos escenarios.

Zelaya habló por teléfono con el presidente brasileño, Luis Inacio Lula da Silva, que le pidió no dar pretexto a los golpistas para invadir la embajada de Brasil. En Nueva York, Lula, dijo que espera que se respete la inviolabilidad de la sede diplomática de su país, al tiempo que afirmó que garantizará el derecho de Zelaya a refugiarse allí.

Tras ser dispersados en la embajada, seguidores del derrocado mandatario se congregaron en otros puntos de la capital, pese al toque de queda dictado por el gobierno de facto por temor a una ola de violencia. En media docena de barrios, los simpatizantes marcharon y bloquearon calles.

Miembros de la ONU llevaron alimentos y agua al depuesto presidente y a sus acompañantes en la embajada de Brasil, de donde han salido al menos 162 personas que se refugiaron allí ante el desalojo de las fuerzas de seguridad, informó una fuente oficial.

Una organización hondureña denunció el martes en San José, Costa Rica, que se están produciendo centenares de detenciones arbitrarias y violaciones de los derechos humanos en el país desde el lunes, cuando Zelaya regresó a Tegucigalpa. Incluso se menciona que habría tres muertos como consecuencia de la represión.

La presidenta del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh), Bertha Oliva, indicó a través de una conferencia telefónica con periodistas de Costa Rica que en el Estadio Nacional de fútbol de Tegucigalpa hay 157 detenidos y aseguró que se están “dando detenciones arbitrarias”.

En Washington, el Departamento de Estado instó a los hondureños a evitar acciones que terminen en violencia, mientras la policía y soldados encapuchados mantienen un anillo de seguridad en un perímetro de cinco kilómetros alrededor de la embajada brasileña.