¿Quién mató a Isabel II?

 
No nos extrañe que una de las noticias que llenen las primeras planas sean las concernientes a un atentado contra la reina Isabel II de Inglaterra, como consecuencia de la imprudencia del comité encargado de preparar la lista del Queen's Birthday Honours 2007, tradicional condecoración anual con la que la reina honra a personajes destacados.

Desatando la furia del fundamentalismo

 

 

May God curse the Queen
Al comité (The Arts and Media Committee) no se le ocurrió mejor idea que incluir en la lista al indio Salman Rushdie, autor de los Versos Satánicos, libro con contenido que para los musulmanes significa blasfemia y que ha originado una fatwa, (decreto religioso de un líder del islámico), que condena a muerte a Rushdie.

 
 

Si tenemos en cuenta las preguntas establecidas para calificar a los candidatos a las distinciones, resulta extraño que Rushdie haya resultado elegido, éstas son:

 
 

 

¿Qué hace a la persona valiosa?

 

¿Ha hecho algo sobresaliente?

 

¿Ha cambiado las cosas para bien?

 

¿Tiene el respeto de sus pares?

 

¿Ha triunfado sobreponiéndose a la adversidad?

 

¿Supera a otros en su campo?

 

 

¿Encaja Rushdie con un alto puntaje para todas esas preguntas?

 

No se trata de temer a los musulmanes, ni de abstenerse de criticarlos. El caso de Rushdie es muy distinto, por ejemplo, del de las caricaturas danesas que escandalizaron a los islámicos, pues la intención no era provocar, además, los autores daneses tienen mentalidad cristiana u occidental, en cambio Rushdie, natural de un país donde hay musulmanes y que trabajó en Pakistán, país musulmán, sabía muy bien los efectos que tendrían sus escritos entre los fundamentalistas y aún en los no fundamentalistas, pues hasta llegó a describir a las viudas de Mahoma como prostitutas, figura que es en extremo provocadora para cualquiera, no sólo para un musulmán.

 
 
 


“Sing a Salm’ of praise for Whitey’s final days!”

 

 
 
La traducción de esta proclama de Rushide es Cantemos un salmo en alabanza por el fin de los días de los blanquiñosos”. ¿En qué contribuye a Gran Bretaña este ser que odia a los blancos, pese a que vive de ellos y bajo su protección?
 
 
Rushdie ni siquiera es británico, pero hace gastar al gobierno británico el dinero de los contribuyentes para su protección desde que recibió la condena.
 
 


El comité

 
 


Los miembros de ese comité son:

 
 


Lord Rothschild, banquero y filántropo

 

Jenny Abramsky, directora de radio y música de la BBC

 

Ben Okri, novelista y poeta

 

John Gross, autor y crítico

 

Andreas Whittam Smith, ex editor independiente

 

Rothschild, Abramsky y Gross son judíos, Okri nigeriano, el único británico es Whittan Smith. Resulta sorprendente que haya tanto descuido en Gran Bretaña como para que permitan que representantes de minorías y extranjeros decidan en asuntos de cultura e identidad nacional. Con una Abramsky en la BBC no llama la atención que esa cadena difunda un documental en el que se presenta a la Virgen María de niña con aspecto y mirada de delincuentilla. El claro objetivo es corroer la tradición cristiana.

 
 
 
Después de todos los problemas ocasionados por el gratuito insulto a los musulmanes de parte de Rushdie, con la consecuente exacerbación de los ánimos, antes que comité encargado de calificar a los artistas, pareciera que se trata de un comité de enemigos de la reina y de Inglaterra, a la espera de ver hecho realidad el deseo de Rushdie de desaparición de los blancos. ¿Esperan agravar el terrorismo en ese país? ¿Tienen intereses en las industrias de la guerra? ¿Están inflamando los ánimos de enloquecidos fundamentalistas dispuestos a todo? Lo que se desprende con claridad es que esta gente está erosionando la tradición y la estabilidad social británicas e internacionales.
 
 

¿Serían capaces los miembros de ese comité, que compromete la imagen y la seguridad del Reino Unido, de dar la cara y otorgar ellos mismos la condecoración en lugar de pasar la papa caliente a la reina, que queda expuesta a las iras de muchos?

 
 

Estos son los lamentables resultados de no entender que los asesores sin raigambre nacional son un factor de desestabilización para cuestiones estratégicas, de cultura e identidad nacionales.