Petroperú en la encrucijada

Escribe: Jorge Manco Zaconetti (UNMSM y consultor)

¡Quién mucho abarca poco aprieta!

Gracias a los héroes olvidados de PetroPerú, los 85 trabajadores despedidos en 1996 en Talara por defender la empresa ante una irracional privatización, que dicho sea de paso le están ganando un juicio internacional al Estado peruano, gracias a los cientos de peruanos que formaron el Frente de Defensa de PetroPerú cuya presidencia recayó en el extinto y recordado Ing. Gustavo Mohme Llona, a los diversos sindicatos organizados en la CGTP y a la Federación Nacional de Trabajadores Petroleros (Fenpetrol), es que se pudo evitar la privatización total de todas las unidades de la petrolera, en especial las refinerías de Conchán y Talara más el Oleoducto Norperuano y las Plantas de Ventas.

Los más valiosos activos de PetroPerú fueron transferidos a precios subvaluados y con reservas de crudo estimadas a su mínima expresión. Los lotes 8/8X, los lotes X y los lotes marginales de Talara; las filiales de PetroPerú como Solgás empresa responsable del envasado, distribución y comercialización de gas licuado de petróleo (GLP) más conocido como gas doméstico que se expende en balones de 10 kilos fue privatizada en 1992 a un irrisorio precio de un poco más de US$ 7.5 millones de dólares, cuando la empresa Solgás participaba del 45 % del mercado de gas y generaba utilidades anuales superiores a los US$ 2 millones de dólares anuales. Hoy como filial de Repsol factura más de 120 millones de dólares anuales con crecientes márgenes de utilidad.

Las consecuencias de haber privatizado las diversas unidades y activos de PetroPerú entre 1991 y el 2000 las estamos pagando ahora, pues la petrolera no tiene grifos propios con los cuales regular con las reglas de la competencia el precio del GLP y trasladar a los consumidores las disminuciones en los precios de los combustibles. La principal refinería del país La Pampilla fue vendida a vil precio y ahora es controlada por la transnacional Repsol/YPF que se constituye en la principal competencia de PetroPerú en el mercado de combustibles.

Repsol/YPF no solamente es la operadora de La Pampilla, es también propietaria de la empresa Solgás, tiene además una extensa cadena de estaciones de servicio de expendio de combustibles (grifos) en la capital y a nivel país; también explora en diversos lotes bajo contratos de licencia, y resulta el principal accionista del lote 57, y participa en el Consorcio Camisea en los lotes 88 y 56, y en el transporte del gas por medio de TGP; es más, es el responsable de la exportación del gas natural licuefectado procesado en Pampa Melchorita. Y, Repsol como miembro del Consorcio Perú LNG tiene la exclusividad en la exportación del gas natural proveniente del lote 56 que en promedio está sobre los 520 millones de pies cúbicos diarios a diversos mercados del mundo.

Esta introducción histórica es importante para situar los nuevos retos y desafíos que tiene PetroPerú en esta nueva administración donde por primera vez después de los gobiernos de los ex presidentes Alejandro Toledo y Alan García, existe la voluntad política por modernizar y fortalecer a la petrolera estatal como lo hacen los estados vecinos que operan en el Perú con sus empresas petroleras. Brasil a través de Petrobras, Colombia por intermedio de Ecopetrol en Savia Perú, Chile con Enap por medio de la cadena de grifos Primax y la importadora Manu Holding, y el Ecuador a través de PetroEcuador que se constituye en el principal abastecedor de petróleo en el país.

EVITAR LA DISPERSIÓN

Los duros años que experimentó PetroPerú prácticamente al borde del abismo de la privatización, con gobiernos que usaron y manosearon la empresa como caja chica y fuente de empleo partidario; con argollas burocráticas y prácticas no transparentes que lindan en la corrupción, con una aristocracia sindical que antepone sus objetivos gremialistas a los intereses del país y de la empresa, todo ello constituyen obstáculos internos que se deben superar, corregir y extirpar, de lo contrario el fortalecimiento y modernización de PetroPerú será un noble intento y una frustración más.

En esta línea de pensamiento el entusiasmo por recuperar el tiempo perdido y hacer varias cuestiones a la vez nos hace olvidar lo que constituye el a ,b, c del planeamiento estratégico y la teoría del costo/ beneficio en la dirección, gestión y administración de una empresa, donde parte de lo mejor de su personal como técnicos, ingenieros y supervisores también fueron privatizados en la transferencia de las diversas unidades de PetroPerú, de allí las varias limitaciones para tener una ruta crítica que nos permita evitar abrir varios frentes a la vez.

Si el objetivo estratégico de PetroPerú es la integración vertical y la modernización de la Refinería de Talara, los mayores esfuerzos debieran estar abocados a tales fines. Si bien resulta prioritario para PetroPerú y el país, el retorno a las operaciones de exploración/producción la petrolera estatal no tiene los recursos humanos ni financieros suficientes para arriesgar capitales en la perforación exploratoria, de allí la sensatez obliga reconocer como lo ha manifestado su Presidente del Directorio a la asociación con los privados.

Es decir, al establecimiento de contratos de “joint ventures”, de riesgo compartido, de asociación o participación en la producción o participación en las utilidades se deberá analizar y apostar por lo que mejor convenga etc., donde el abono de las regalías y el riesgo de inversión sea responsabilidad de los privados. Es el caso de los lotes cuyos contratos están por terminar tales como Interoil, Petrolera Monterrico, Sapet, Unipetro, Pluspetrol Norte, donde el interés de PetroPerú y del país debiera ser el comprometer los mayores montos de inversión para aumentar la producción y las reservas de hidrocarburos para superar el déficit comercial de la balanza de hidrocarburos.

Esta negociación estratégica de PetroPerú con la decisión y apoyo político del gobierno permitiría un incremento de la producción de crudo y gas natural en especial en el norte del país, para satisfacer los mayores requerimientos de la Refinería de Talara, y también mayores excedentes por medio de la participación en la producción.

Ello resulta fundamental para financiar la modernización de la Refinería de Talara cuyos montos de inversión de lejos superan los 2,000 millones de dólares pues se trata de una ampliación de la capacidad de tratamiento para refinar 90 mil barriles diarios, construir una planta de des sulfurización; es decir, extraer el azufre sobre todo del crudo pesado proveniente de las operaciones de la selva nor oriental, y del crudo ecuatoriano importado; a ello se debe sumar el levantamiento de una planta de tratamiento y transporte de los petróleos pesados por el Oleoducto Norperuano, que son los que más abundan en la selva norte. A ello se sumarían las diversas unidades complementarias como las pantas de energía, ampliación de terminales, de producción de ácido sulfúrico etc.

En este contexto de recesión económica internacional que puede desembocar en una crisis mundial, los países como España y Francia están siendo duramente golpeados con empresas y bancos privados al borde del colapso que están siendo oxigenados por sus gobiernos. Este factor afectará la modernización de la refinería en la medida que sus agentes estructuradores como la Societé Generale de Francia la segunda entidad financiera de dicho país prácticamente está en un proceso de insolvencia, y por contratos firmados por la anterior administración sería el agente estructurador para el financiamiento de la modernización de la refinería de Talara.

De otro lado, si bien resulta laudable la participación de PetroPerú como accionista en el Gaseoducto del Sur en el marco de la Ley Nº 29817 que declara de “Necesidad Pública e Interés Nacional la Construcción y Operación del Sistema de Transporte de Hidrocarburos (Gas Natural, Líquidos de Gas Natural y Derivados), y la Creación de un Polo Industrial Petroquímico, con Fines de Seguridad Energética Nacional” resulta contradictoria la presencia de PetroPerú en un negocio que valoriza las reservas de los lotes 58 y 57, donde la petrolera estatal no tiene ni ha negociado alguna participación en las reservas de hidrocarburos de los referidos lotes que abonarán 5% de regalías con precios de mercado cuando estén en operaciones.

La teoría del planeamiento estratégico y el costo/ beneficio exige priorizar los negocios en los cuales debiera participar PetroPerú asegurando la mayor utilidad social al país; por ello resulta por decir lo menos curioso, que nuestra empresa participe con sus escasos recursos y privatice en el mercado de la Bolsa el 20% de acciones para facilitar un negocio que interesa en lo fundamental a las empresas transnacionales como Repsol, Petrobras, Braskem y Odebrecht. ¿No sería esta la razón de fondo de la presencia del asesor palaciego brasileño Luis Favre?.