Se confirma ocultos negociados traidores de García con los chilenoscamisea_12.jpg

Mientras los aspirantes a presidente hablan de frivolidades acompañados de psicosociales, el traidor gobierno aprista continúa confabulado con el enemigo chileno para beneficiarlo con nuestro gas despojando de este recurso a los peruanos.

Ayer hablábamos de la visita del canciller chileno promoviendo la engañosa “integración” energética entre el Perú, Chile,  Ecuador y Colombia (ver Chile insiste en parasitar energía peruana con el cuento de la “integración” ). Ahora los chilenos mismos admiten su voracidad por los recursos peruanos, como vemos en La Razón:

Chilenos confirman que gas de Camisea será para solucionar su crisis energética


Gobierno de Alan ocultaba negociaciones con Piñera

En pleno diferendo fronterizo con Chile, por definirse en la Corte Internacional de La Haya, y a pesar de que aún no se asegura el abastecimiento de gas para los peruanos, el gobierno de Alan García pretende dotar de energía al vecino país, usando para ello los yacimientos de Camisea.

El diario La Tercera de Santiago publicó un reportaje titulado “El proyecto que alista Perú para vender energía a Chile” con declaraciones de César Butrón, presidente del Comité de Operación Económica del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional de Perú (COES-Sinac), entidad que forma parte del grupo de trabajo chileno-peruano.

Según dijo, la idea de las autoridades peruanas es instalar la planta eléctrica en la localidad de Ilo, que se ubica en Moquegua. El gas que alimentaría la planta provendría de uno de los pozos exploratorios que hoy tiene en concesión la brasileña Petrobras, en un área colindante a los campos gasíferos de Camisea.

Para transportar el gas natural el proyecto requiere la construcción de un gasoducto de una longitud de 1.085 kilómetros y que involucra unos US$ 1.500 millones de inversión.

“El ducto partiría de la zona de Camisea, cruzaría las regiones de Cusco, Arequipa, Puno y Moquegua hasta conectar con el puerto de Ilo”, señalan, para luego añadir que éste sería el verdadero motivo del retraso en la construcción del Gasoducto del Sur Andino.
Ventajas mapochinas

El consorcio Kuntur Transportadora de Gas, que integran la constructora brasileña Odebrecht y Latin Power, uno de los fondos administrados por la gestora estadounidense Conduit Capital Partners, con sede en Nueva York, sería el encargado.

“La central y el gasoducto tardarían unos tres años y medio en construirse. En Perú estiman que hacia el 2016 podrían estar operando ambas instalaciones”, agrega El Mercurio.

Lo concreto es que el Ministerio de Energía y Minas (MEM) de Perú está impulsando llamar a una licitación para que se construya una central termoeléctrica cerca de la frontera con Chile, que implicaría la unión de los sistemas eléctricos de ambos países.

La central a gas de 1.500 MW sería en Ilo y contaría con una línea eléctrica que cruzará la frontera. Bajo el apoyo de Alan García y Sebastián Piñera, un grupo de trabajo bilateral que se formó en enero analiza el proyecto.

Con esto Chile tendrá acceso a energía más barata y el gobierno aprista avanzaría en su objetivo de convertirse en un exportador energético regional.

Hermetismo

“Hasta ahora Lima ha querido mantener bajo reserva la iniciativa. Dos razones explican el hermetismo. El proyecto aún se encuentra en una etapa preliminar y, además, está el riesgo de que si la iniciativa se publicita en demasía, genere oposición política y ciudadana por parte de algunos sectores nacionalistas, reconocen desde Lima”, precisa el diario mapochino.

El proyecto del MEM estaba en carpeta para ser abordado este viernes en la reciente visita a Lima que realizó el ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno.

“Estamos a favor de una diversificación energética, siempre que no implique dependencia”, dice una fuente del gobierno chileno, precisando que, tras la reunión, los ministros acordaron otorgar seguridad jurídica a estos temas.

Si bien en el Sistema Interconectado del Norte Grande (Sing) no hay déficit de energía (de hecho, la capacidad instalada supera en más de 50% a la demanda), el problema es que es la más cara de América Latina, lo que impacta en la competitividad de la industria minera frente a sus pares de la región. La Razón, 27.02.2011.