Según estudio científico realizado en la Universidad de Oxford

Un nuevo estudio científico de la Universidad de Oxford del Reino Unido asegura que el uso de terapias hormonales para la menopausia (TRH) está asociado con un mayor riesgo de cáncer de mama y sugiere que este persiste hasta una década después de haber dejado de utilizar este tipo de tratamiento, lo que es algo novedoso para la ciencia médica.

 

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El análisis, publicado en la revista de medicina británica The Lancet, utilizó datos de más de 100.000 mujeres con cáncer de mama de 58 estudios epidemiológicos de todo el mundo, indicando que los peligros son mayores cuando se utiliza diariamente la terapia hormonal con estrógeno y progestágeno, a sabiendas de cada 50 mujeres que la toman, 1 va a desarrollar cáncer mamario.

La Terapia Hormonal para la Menopausia (THR) se utiliza para aliviar algunas molestias como los sofocos, sequedad vaginal o reducción del deseo sexual, es decir las molestias que algunas mujeres sufren cuando cesa la función ovárica. Esto causa que los niveles de estrógeno disminuyan significativamente y los de progesterona se reduzcan casi a cero.

Según el Dr. Mauricio León Rivera, director médico del Centro Detector del Cáncer y cirujano oncólogo de la Clínica Ricardo Palma, los empleos de dichas hormonas de reemplazo pueden mejorar la calidad de vida de muchas mujeres, pero existe un mayor riesgo de desarrollar cáncer, por lo que el mismo debe ser “individualizado”, dependiendo de la historia médica y los estilos de vida de cada persona.

“La terapia de reemplazo hormonal tiene también otros efectos secundarios como el cáncer de endometrio en el caso que se usen estrógenos solos, el incremento de peso, infartos cardiacos, al cerebro o los coágulos que se forman en las piernas llamados trombosis venosa, entre otros”, agregó.

El Dr. León recomendó que las mujeres que reciben este tratamiento que puede ser en tabletas, gel, parches o cremas vaginales deben pasar revisión por un mastólogo especialista en forma anual como mínimo, que incluya el examen físico, actualización del historial médico, exámenes de laboratorio y/o imágenes mamarias que pueden ser la mamografía o ecografía mamaria para el descarte de cáncer mamario, además de evaluar estilos de vida.

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