"La mayoría de las bacterias del intestino de la abeja contienen la enzima objetivo del glifosato", concluye una investigación.

Las abejas "son potencialmente susceptibles al glifosato", un herbicida creado por Monsanto, señala una investigación publicada recientemente en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. (PNAS, por sus siglas en inglés).

El estudio, realizado por los investigadores de la Universidad de Texas Erick Motta, Kasie Raymann y Nancy Moran, señala que, si bien se espera que el glifosato —el principal herbicida utilizado a nivel mundial para el control de malezas— "sea inocuo para los animales, incluidas las abejas, porque se dirige a una enzima que solo se encuentra en plantas y microorganismos", la realidad es que sí las afecta, porque "la mayoría de las bacterias del intestino de la abeja contienen la enzima objetivo del glifosato".

De acuerdo a la investigación, el glifosato puede ser el causante de la disminución global de las abejas, cuya polinización es vital para aproximadamente las tres cuartas partes de todos los cultivos alimentarios.

En concreto, la investigación, titulada 'El glifosato perturba la microbiota intestinal de las abejas melíferas', señala que el principio del glifosato es matar a las plantas interfiriendo con la síntesis de los aminoácidos fenilalanina, tirosina y triptófano, y lo hace al inhibir la enzima 5-enolpiruvilshikimato-3-fosfato sintasa (EPSPS). Aunque los animales no producen este tipo específico de enzimas y por ende no deberían estar afectados por el glifosato, lo cierto es que algunas bacterias que viven en el sistema digestivo de algunas especies, como las abejas, sí las producen, y por tanto reciben los efectos negativos del herbicida.

Infección y muerte

"Las abejas dependen de su comunidad microbiana intestinal para una variedad de funciones que incluyen el procesamiento de alimentos, la regulación del sistema inmune y la defensa contra patógenos", dice la investigación, por lo que "las perturbaciones de este sistema tienen el potencial de generar consecuencias negativas para la aptitud del anfitrión", así como "su efectividad como polinizadores", además de que "comprometen su capacidad para combatir las infecciones".

En las abejas que sometieron a pruebas con glifosato, bajo niveles usados en los cultivos, los investigadores notaron que los insectos con microbiomas intestinales deteriorados por acción del herbicida también tenían muchas más probabilidades de morir cuando más tarde se expusieron a un patógeno oportunista como el 'Serratia marcescens' —que infecta a estos animales en todo el mundo—, en comparación con las abejas con intestinos sanos.

Según el estudio, aproximadamente la mitad de las abejas con un microbioma saludable seguían con vida ocho días después de la exposición al patógeno, mientras que solo una décima parte de las abejas cuyos microbiomas habían sido alterados por la exposición al herbicida todavía estaban vivas.

"Necesitamos mejores pautas para el uso del glifosato, especialmente con respecto a la exposición a las abejas, porque ahora las pautas asumen que el herbicida no daña las abejas, y nuestro estudio muestra que eso no es cierto", dijo Erick Motta en declaraciones difundidas por la Universidad de Texas.

La Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC, por las siglas en inglés), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, en 2015 le otorgó al glifosato la categoría 2A, incluyéndolo en la lista de productos "probablemente cancerígenos en humanos".

 

RT, 25.09.2018