Los servicios de inteligencia rusos avisan este martes de que los EE.U U. y algunos de los países occidentales están probando una nueva guerra híbrida en Venezuela.

“Cualquier cosa puede ser el detonante: la disolución de manifestantes pacíficos como en Libia o Siria, la muerte de un simple ciudadano como en Grecia o Túnez, el fraude electoral como en Georgia o Ucrania”, ha dicho Serguéi Narishkin, el director del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR, por sus siglas en ruso), en una reunión con altos responsables de la seguridad rusa.

  • El ministro de Cultura de Francia señala que solo se han recibido 80 millones de euros de los 850 millones comprometidos
  • "Notre Dame está aún en situación frágil, especialmente la bóveda que aún no se ha asegurado, y puede derrumbarse", advierte

misa Catedral Notre Dame

Vladimir Putin 13Intimidación, torcidas de brazos, eliminación de competidores con métodos no comerciales, así es el nuevo lenguaje de algunos países que antes defendían los principios del libre comercio. Así describe Putin el escenario internacional actual.

Medios valoran como extemporánea la creación de un nuevo movimiento interno contra Nicolás Maduro más cuando a Trump ha dejado de interesarle la cuestión.

Después de fracasar el intento de golpe de Estado el 30 de abril, liderado por el autoproclamado “presidente interino” de Venezuela, Juan Guaidó, y un pequeño grupo de militares engañados, ha pasado el punto álgido del complot internacional promovido por la Administracion de Donald Trump para derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro, entrevé el diario español ABC.

Por Amy Goodman y Denis Moynihan

“El Congreso no podrá hacer ninguna ley (…) que limite la libertad de expresión, ni la libertad de prensa”. Así lo indica la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos. Sin embargo, por primera vez, un editor está siendo procesado en virtud de la Ley de Espionaje, que data de la Primera Guerra Mundial. Julian Assange, cofundador del sitio web de denuncia WikiLeaks, podría enfrentar una condena de hasta 170 años de prisión en caso de ser extraditado a Estados Unidos desde el Reino Unido. El caso podría asestar un gran golpe a la libertad de prensa en Estados Unidos.