Tarud acusa a Alan García de cinismo


Jorge Tarud, diputado chileno, criticó al presidente Alan García, a quien acusa de cínico por realizar compras bélicas, según él, millonarias, mientras que por otra parte promueve el desarme en la región.


Continuó con su arremetida diciendo que estando próxima la fecha de la Cumbre de la Unión Europea, América y el Caribe, que se realizará en Madrid el 17 de mayo, Tarud dijo que García no tiene “autoridad” para hablar de carrera armamentista, porque “ellos están comprando 850 millones de dólares en armas”.

Tarud indicó que el Perú adquirió recientemente helicópteros rusos, “que no son sólo para transportar pasajeros, son de guerra. La intención del gobierno de Alan García de desplegar una ofensiva contra el armamentismo en la región obedece a un cinismo realmente exquisito”, sentenció, según informa la prensa chilena.

Pese a que García es entreguista con Chile, Tarud lo califica de “extraordinariamente hostigoso con Chile” y sostuvo que siempre ha “aprovechado el tema con nuestro país para sacar réditos internos, debido al bajo porcentaje de aprobación que tiene su gestión”.

La escopeta de dos cañones

En Chile también es conocida la escopeta de dos cañones de García, pues Tarud recordó que García había ofrecido no tocar el tema marítimo, pero que después interpuso la demanda ante La Haya. También lo acusa de doble juego por pedir desarme y comprar armas. A decir verdad, García sólo interpuso la demanda después de la presión de la opinión pública, después que personas como el ex vicecanciller Luis Solai Tudela, el contralmirante Jorge Brousset, entre otros comenzaron la difusión de la cuestión marítima, que finalmente no pudo ser ocultada más al público.

 Sin embargo, los críticos chilenos nunca dicen la verdad sobre el armamentismo, nunca dicen que están en una desenfrenada carrera armamentista, pues es, junto con Venezuela, el país que más gasta en armamento. En los últimos 20 años las compras de armamento peruanas se cuentan entre las más reducidas y se caracterizan por no ser armamento de ataque, sino de defensa. Estos críticos silencian el hecho de que Chile sí adquiere armamento de ataque.

A Tarud se suman otros críticos chilenos satanizando las compras de armamento, lo cual apunta a una justificación ante su opinión pública para continuar con su programa de adquisiciones bélicas, sembrando mentiras sobre el Perú, tal como hacían antes de la guerra de rapiña de 1879, con el apoyo de la iglesia católica chilena, que incentivó las acciones criminales contra el Perú.