Los obligaron a difundir comunicado redactado por ellos

Una turba de ronderos secuestró a un equipo de periodistas de América TV en el distrito de Chadin, provincia de Chota, departamento de Cajamarca, a los cuales bajo amenaza de muerte obligaron a difundir un comunicado torciendo los hechos presentados el último domingo en el programa Cuarto Poder sobre el escándalo de presunta corrupción de la cuñada del presidente Pedro Castillo, Yenifer Paredes.

 

Eduardo Quispe

 

Los ronderos del lugar se sienten envalentonados, protegidos y favorecidos porque el presidente Pedro Castillo es natural de Chota y está involucrado en pestilentes actos de favorecimiento a una serie de chotanos contraviniendo la legalidad y muy presumiblemente incurriendo en corrupción, como es el caso del chotano exministro de Transportes y Comunicaciones, hoy prófugo, Juan Silva.

Esa protección del mandatario a los chotanos hizo aflorar el salvajismo de esta turba, que sumando al delito de secuestro el de coacción, consiguió que el periodista Eduardo Quispe leyera un comunicado a favor de los ronderos afirmando que su equipo resultó intervenido cuando “se tomaban declaraciones a personas” sobre el caso de Yenifer Paredes, cuñada del mandatario.

Como se sabe, dicho programa mostró a la aludida se había presentado en la comunidad de Chadín para ofrecer una obra de saneamiento vistiendo chaleco de la empresa que ganó la adjudicación y actuando como si fuese funcionaria pública al demandar un censo para el expediente.

“Como medio de prensa que representamos a Cuarto Poder, es una imputación falsa por lo que nos rectificamos como prensa a no hacer daño al gobierno central y a su familiares. En tal sentido, nuestro compromiso ratificamos algunos hechos. Por lo tanto, pedimos disculpas a las rondas campesinas al distrito de Chadín y a nivel nacional por actuar no de acuerdo a la verdad”, leyó Quispe coaccionado por salvajes.

El comunicado preparado por los chotanos también señalaba que en el distrito de Chadín se pudo corroborar que hay “necesidades álgidas que realizar en agua, desagüe y educación”. Por lo que, a nombre de las rondas campesinos, exigió la presencia del presidente Pedro Castillo con sus ministros de Estado “para que puedan atender las necesidades urgentes de esta comunidad”.

“En esta última parte nos dirigimos a nuestras familias para informales que los ronderos nos han tratado de manera muy humana, que luego de leer este comunicado, como parte del acuerdo, nos retiraremos del lugar en nuestro vehículo sanos y salvos”, leyó obligado, pese a los delitos perpetrados contra el equipo periodístico.

Quispe terminó de leer indicando que él firmó el documento junto a su camarógrafo Elmer Valdiviezo y un conductor apellidado Cabrera, mientras los ronderos gritaban “¡vivan las rondas campesinas!”. Es decir, quedaría probado que los secuestradores son ronderos.

Ante este atentado y amenaza contra la vida, América TV tuvo que interrumpir su programación nacional para transmitir la lectura del comunicado por parte de Quispe.  “Eso es todo, hemos cumplido con sus exigencias”, señaló el presentador de noticias.

No hay detenidos

Pese a lo gravísimo de los hechos, no hay detenidos. El ministro del Interior Mariano González se limitó a decir que la Policía acudió en ayuda de los periodistas secuestrados y los trasladó resguardados a Bambamarca, pero los secuestradores robaron la cámara de vídeo de los periodistas, sin que la Policía la haya recuperado. En total son pues tres delitos: secuestro, robo y coacción, por lo cual esperamos ver en la cárcel a estos delincuentes.

Para no detener a ninguno de los secuestradores, Gonzáles dijo con todo desparpajo que llegar a la zona es complicado y que los campesinos son numerosos. ¿Acaso la gravedad de los delitos perpetdados no ameritaba el envío de un grupo suficiente de policías a la zona?

Los hechos están demostrando que hagan lo que hagan los chotanos siguen gozando de la protección de su paisano Pedro Castillo desde Palacio de Gobierno.

El secuestro combinado robo con coacción para obligar a transmitir un comunicado de alcance nacional es un peligro para la seguridad nacional, porque podrían transmitirse contenidos que causen caos, pánico o violencia.