Terremoto vuelve real el peligro de guerra entre el Perú y Chile
Saqueadores chilenos tras terremoto


Por Construyendo Suramérica, Año 2. N.º 11


Estado de catástrofe vive Chile desde el 27 de febrero, día del terremoto que afectó la zona centro sur del país. Ideas repetidas por la derecha chilena indican que los planes se han modificado pero no han cambiado. Sólo los tiempos de ejecución fueron acortados. Sebastián Piñera asumirá el cargo de presidente el 11 de marzo convencido de que el espacio vital de Chile debe ampliarse.


Chile depende del gas que le provee Argentina para producir el 47% de su energía. Enfrentarse militarmente con este país sería autoparalizarse productivamente. Difícil expandirse por el lado argentino.

Bolivia por más de 100 años le da agua gratuitamente al norte chileno del manantial del Silala. En septiembre de 1908 la Prefectura de Potosí dio en concesión las aguas del manantial a la empresa The Antofagasta and Bolivia Railway Company Limited. Las organizaciones sociales del departamento de Potosí reunidas en el Comité Cívico Potosinista (Comcipo) han planteado el cobro a Chile por el uso del agua y está en marcha la firma de un acuerdo entre ambos gobiernos. Bolivia comenzó a ser un país al mando de Evo Morales cuyo comportamiento no es igual a los gobiernos criollos precedentes. Declararle la guerra a Bolivia es hacerlo a toda la alianza ALBA, organismo eficiente de ayuda mutua; por lo tanto, Chile para invadir Potosí y Tarija necesitaría de las fuerzas estadounidenses acantonadas en Colombia para atacar
Venezuela, iniciando un conflicto bélico continental.

Desde siempre la burguesía chilena mira al Perú como área de expansión natural, por ello controla la política y la economía peruana. Cuando se formó la Confederación Perú-Boliviana envió dos expediciones a disolverla comandadas en parte por oficiales peruanos, posteriormente considerados héroes nacionales del Perú. El presidente Alan García le otorgó el título de héroe a Miguel Iglesias, firmante del Tratado de Ancón, capitulación incondicional ante Chile. Iglesias es conocido por el apodo puesto por el Mariscal Andrés Avelino Cáceres de “teniente chileno”. En el presente las inversiones de los monopolios pinochetistas chilenos en Perú superan los 5 mil millones de dólares a las que Pinochet garantizó defender con las armas. El próximo presidente Piñera se hizo millonario bajo la protección de Pinochet concordando con la filosofía del dictador. Además la burguesía peruana nunca ocultó sus simpatías por los empresarios chilenos. Así Chile la tiene fácil por el norte.

La burguesía chilena y el Departamento de Estado de EE UU ante las consecuencias del sismo habrían decido apropiarse del sur peruano antes de lo previsto. En 1989 en una reunión a la que asistió el General de la FAP Arnoldo Velarde, según narró en una audiencia del juicio a Fujimori, en el Pentágono se discutía el descuartizamiento de Perú, tocándole a Chile la parte sur.

Desempleo crecerá: otra razón más para una guerra Dos millones de damnificados significan una enorme carga social de la que los empresarios neoliberales chilenos  no se harán responsables. Son los pobres que deambularán por el país buscando trabajo, provocando pleitos sociales y generando conflictos políticos. Son en proporción la misma cantidad de gente que la quiebra de la economía chilena antes de la guerra de 1879 dejó en la miseria, a los cuales les llamaron “los rotos”. Nunca hay una sola causa para que se produzca un hecho, pero el crack chileno aceleró los planes de arrebatarle el territorio a Bolivia donde se ubicaban las salitreras pues la guerra permite crear empleo, en la cual los rotos chilenos pusieron su vida y la burguesía chilena obtuvo una fuerte ganancia.

En abril del 2009 la huelga nacional convocada por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) remeció las conciencias del pueblo chileno y jaqueo la política neoliberal de la burguesía chilena. La Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) acataron el paro para evitar que la crisis recaiga sobre los trabajadores y en contra de los abusos. La empresa privada AquaChile sirve a Puerto Montt despidiendo a 300 empleados el 2009. Son 17 mil los ceses hasta abril del 2009.

Chile está en recesión mucho antes del sismo, y los daños causados a la infraestructura y parte del aparato productivo disminuirán las posibilidades de que la economía chilena supere la recesión. La tasa de desempleo crece imparable. Una salida y la única desde el punto de vista del neoliberal Piñera es utilizar a los damnificados como carne de cañón en una guerra de anexión del sur peruano. La noticia que da la alarma de que esto será así es el planteamiento de Piñera a García de elaborar un plan de trabajo sobre el gas de Camisea ¿Por qué Piñera, la burguesía pinochetista chilena respaldada por el complejo militar industrial estadounidense, conformaría un grupo de trabajo sobre el gas de Camisea, un recurso natural peruano? La respuesta no sopla en el viento sino en los gastos excesivos en compras de armas por parte de Chile  y en la endémica crisis energética que sufre antes del terremoto urgente de solucionar.

Sismo favorece la recuperación de la burguesía chilena y extranjera Más de 30 mil millones de dólares en pérdidas estiman agencias estadounidenses causó el terremoto. Se necesitarán más de los 4 800 millones de dólares estimados por el gobierno Bachelet para reconstruir las viviendas pagaderas por las víctimas aún con empleo. El 63% de las conexiones domiciliaras de agua dependen de tres empresas privadas. Concepción, la ciudad más afectada, es servida por una empresa canadiense que ha repuesto el servicio a quienes le garantizan el pago del servicio; a los rotos les repondrán cuando estos consigan donaciones del extranjero para cubrir los gastos de reposición y posterior suministro de agua. La catástrofe incrementó la desigualdad entre las clases sociales. Chile era uno de los países con más desigualdad en el mundo, de 124 países ocupaba el puesto 114 antes del sismo, esa brecha social se ampliará. Una parte del pueblo chileno culpará al modelo neoliberal de su situación miserable; pero otra, la mayoría sin duda, dirá que es secuela del terremoto. El triunfo de la derecha fascista en las elecciones del 17 de enero indica que la ideología predominante en el pueblo es la neoliberal. Bachelet y Piñera preparan un paquete de préstamos y ayuda fiscal no revolvente para los empresarios víctimas del terremoto. El miércoles 3 de marzo Bachelet garantizó subsidios a las empresas destruidas por el sismo.

Defensa de la ideología neoliberal
Alejandro Navarro, senador, el domingo 28 en Talcahuano denunció la ideologización del recibimiento de la ayuda por parte de Bachelet. El había contactado con Venezuela un compromiso para enviar ayuda a donde les indiquen. Pero Bachelet dio un mensaje diciendo que Chile era capaz de solventar los gastos del sustento y atención de salud de los damnificados. La arrogancia de la saliente presidenta representante de los monopolios pinochetistas lamentablemente la tiene parte del pueblo chileno.

Psicológicamente por la pérdida de seres queridos y de sus bienes materiales a cientos de miles de chilenos les importará poco perder su vida en una guerra, de la que pueden conseguir un pequeño botín personal.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír.


Chile se va a levantar pero el costo correrá a cuenta de Perú. Los enemigos del pueblo chileno y peruano son los mismos pero parte del pueblo chileno se ha hecho amigo del cuco neoliberal. El pueblo chileno se cree el cuento del Chile que vende al extranjero su burguesía. Por otro lado a un sector del pueblo peruano el mejor programa social que es el narcotráfico los ha vuelto insensibles ante los abusos de las transnacionales y de los empresarios. Que los pueblos tienen el gobierno que se merecen es una verdad a medias, pues el pueblo hondureño no merece al Lobo de presidente.

Con un modelo económico desprestigiado, en Estado de Catástrofe por el sismo, con los trabajadores a punto de alzarse por mejores salarios y condiciones de vida, el fascista Piñera asumirá la presidencia de Chile el 11 de marzo. Escuchar el mensaje es pérdida de tiempo, sus manos agarran firmemente un arma que apunta contra su propio pueblo y contra el Perú.