por Guillermo Olivera Díaz; Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Estoy convencido que a mí también me alcanzaron las esquirlas de la virulencia de la frase de nuestro presidente Humala: "Aténganse a las consecuencias", con la que amenazó a su papá y mamá enfrente de ambos, por el asunto Antauro, y a los que protesten contra el espinoso proyecto minero Conga y que en ambos casos cumplió con peludas creces.

Resulta que anoche no envié a nadie ningún mensaje de mi cuenta de Hotmail; no me dirigí a persona alguna que habite la internet del globo terráqueo en forma alguna.

Sin embargo, me regresaron un sinfín de mensajes supuestamente envíados por mí, sin mención del Asunto, pues había fallado su entrega (undelivered mail returned to sender) o la respuesta automática de algunos destinatarios los rebotaba. Por mi suspicacia omnipresente eliminé a todos ellos, sin abrirlos.

Mi trepidante sorpresa, y leve temblor de manos y piernas, la confirmó un hermano mío, Carlos, quien me avisaba que a él también le llegó, al igual que a su esposa, Maricruz, un correo Hotmail mío sin Asunto y que no lo abrieron en precaución. Hicieron bien.

Les pareció rarísimo, pues a ella no le remito correo alguno en años; tampoco a mi hermano, sin indicarle el Asunto o tema.

Lo único que escribí anoche, mientras saboreaba la que llamo cena franciscana, al lado de alguien, fue esta reflexión que colgué en mi cuenta Facebook y en la de grupos que generosamente me han incluido como miembro suyo, uno de ellos se viene llamando desde la campaña electoral 2011: GANA PERÚ: "¡Ollanta Humala como autor mediato de homicidios en Celendín! (o sea, el que está detrás de otros, como lo estuvo Fujimori los años 90). Su antelada expresión "aténganse a las consecuencias" (de todo jaez) lo catapulta como el "hombre de atrás" de estas muertes y de cualquier otro ilícito que consumen los que actúan, a sueldo, con estructura jerárquica y uniforme, bajo sus órdenes, a través de su ministro montesinista, Wilver Calle Girón. God"; sí, el que firma su sujeción y después la niega.

A los minutos de colgar este escueto texto, aunque teledirigido al presidente Humala y a su ministro Wilver Calle Girón, me regresaban en tropel los emails supuestamente remitidos de mi cuenta Hotmail, que, reitero, a nadie ni nunca remití. ¡La devolución era vertiginosa! ¡Qué tal virus vidente de hacker palaciego que actúa inmediatamente después que denuncio  los heridos, muertos y detenidos en Celendín!

Ojalá que esta "mano negra", que estoy seguro es ollantista, no pase a mayores, pese a que nuestro presidente Humala no lanzó su ponzoñosa frase "aténganse a las consecuencias" contra mí, ni los familiares que me rodean, cuya seguridad corre peligros.

Sobre tan intimidante y calculada anteladamente expresión puede verse mi comentario en la red Voltaire: “Ollanta: "aténganse a las consecuencias" en partida doble”, que ha sido reproducido por muchos blogs y webs del mundo. Pueden ubicarlo a través de Google.

¿Las huestes ollantistas, de raigambre y pelaje montesinista, se atreverán a más contra un crítico suyo, sin agradecer que voté, ayuno de  intuición, por el presidente Humala que hoy tenemos en las dos vueltas electorales de 2011?

 

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