¡Ladrones de alto y ministerial vuelo!

por Herbert Mujica Rojas

ministro agricultura ismael benavides ladrones de alto y ministerial vuelo El gato sigue de despensero. Y con frescura y carencia de rubor inverosímiles asciende a niveles ministeriales. No es que ser ministro confiera ningún halo de moralidad o decoro, muchas veces, grandes hampones y delincuentes de cuello y corbata han pasado por estos cargos, sin embargo sus mañas se repiten y reiteran, frente a lo cual, las notas periodísticas no abundan y su eficacia es también simbólica. En días pasados La Primera, en la nota Ministro mentiroso (9-7-2007) subrayó las prácticas de que es habitúe el hoy titular de Agricultura, Ismael Benavides. Es justo entonces recordar el artículo que se lee a continuación por su horizonte pionero y porque puso en evidencia algo que no se ha corregido y que nutre el ya robusto prontuario de nuestros numerosos cacos en la cosa pública y privada. (Herbert Mujica Rojas)

Una Estafa Legal más. Y ... no pasa nada

(por Luis Bravo Villarán – La Razón, noviembre 2002)

Un Banco –en este caso de accionistas europeos- protegido por la modernísima “Ley del Sistema Financiero ...” peruana, esquilmó legalmente a un cliente peruano –mejor lo llamaremos víctima- y le hizo perder la garantía que al final se van a enterar en qué condiciones y a dónde fue a parar.

Aquí la historia:

A inicios de 1998 en una oficina del sur, los funcionarios del Banco en cuestión informaron a la víctima que tenía aprobado su proyecto agronómico por $465,000; con un aporte propio de activos al proyecto por el 20%.

Luego el Banco exige se constituya una hipoteca de un segundo terreno, lo que se procede a hacer por $535,000.

Mientras la Gerencia de Riesgos del Banco en Lima aprobaba el crédito, habilitaron a la víctima vía sobregiro, $120,000 que fueron aplicados para iniciar operaciones.
En marzo 1998, le exigen a la víctima que suba su aporte al 30%, lo que hace con dinero fresco; y para no perjudicarlo con los altos intereses de sobregiro le hacen firmar un pagaré en agosto por $119,800 ―la Gerencia de Riesgos después de más de cinco meses aún no concluía su evaluación― y le dejan abierta la línea de sobregiro para que siga la danza.

En el ínterin en junio 1998, pidieron ―por no decir presionaron― a la víctima, para que una persona relacionada (padre de uno de los socios) hiciera una colocación de $1 millón a la que ofrecieron 9.8% anual y terminaron pagándole unilateralmente 5.3%.

En octubre 1998 se transforma el segundo sobregiro, en otro pagaré por $135,400, incluido los intereses. Debido a que los pagarés suscritos adolecían de errores, se pidió a la víctima que suscribiera un nuevo pagaré con aval solidario (entre los que estaba el hijo del depositante del millón mencionado), ya que el proyecto ―según información del funcionario del Sur-― había sido aprobado por la Gerencia de Riesgos del Banco. ¡Oh maravilla!; después de más de 7 meses. El pagaré fue firmado en BLANCO, por exigencia del Banco.
 
La víctima solicita entonces el desembolso del saldo del crédito concertado y el Banco no desembolsa por que en realidad la Gerencia de Riesgos, no había aprobado nada.
Ante esta situación – a fines del mismo mes de octubre y después de pagar $14,000 por intereses- la víctima presenta una persona amiga dispuesta a comprar el segundo predio hipotecado y se le recomienda que para que la operación pueda realizarse sin trabas por parte del Departamento Legal del Banco, depositara dinero por valor de $300,000 lo que el potencial comprador hizo. Con esto se pretendía terminar con el Banco para no agravar más la situación ―sobre todo debido a que se tenía un pagaré firmado en blanco― y ya que como resultado de la eficiente(?) labor de la entidad financiera en su conjunto y especialmente de su Gerencia de Riesgo, se habían perdido las plantaciones de algodón, tara, tuna y quinua, al no disponerse de los recursos financieros para el debido cuidado, por la inesperada negativa del Banco a cumplir con abonar el íntegro del crédito sin ninguna justificación técnica, ni comercial. La hicieron larga, aburrieron al potencial comprador y este desistió.

El resumen de la operación:

Crédito aprobado, según los funcionarios del Banco: $465,000 / Monto desembolsado por el Banco: $244,700 / Monto de Deuda al 17/07/2000: $312,581 / Monto de Deuda a la fecha de pago: $453,065 / Monto de la transacción final: $350,000 (fuera de lo ya pagado y de gastos). Claro todo esto a través del Poder Judicial que, como es natural, actuó ajustado con la Ley del Sistema Financiero...y por supuesto a favor de la justicia financiera, facilitando que la víctima suscriba lo que haya que suscribir con tal de salir del remolino.

Lo interesante de todo esto es cómo fue la transacción final: la víctima había demandado al Banco por los evidentes daños y perjuicios ocasionados por ―vamos a ser bondadosos en el adjetivo- la totalmente ineficiente gestión de sus funcionarios y especialmente de la Gerencia de Riesgos causante directa del descalabro de la operación; pero como el Banco nunca pierde, en la transacción hicieron firmar a la víctima “... asimismo convienen, de modo incondicional, en que no existe causal válida que sustente el pedido de indemnización contenido en su reconvención; respecto de la cual se desiste de la pretensión, con los efectos de una demanda infundada, y con la autoridad de cosa juzgada ...”

¿Y cómo se pagaron los $350,000 si la víctima había sido arruinada por el Banco? ... El Banco prestó sobre la mesa a la víctima los $350,000 con los que de inmediato ―mediante endoso― se hizo pago del crédito, extendiéndole bondadosamente una Nota de Crédito por $103,065 y dando por concluido el expediente. A cambio el Banco se hacía cobro de los $350,000 con la propiedad de 1,612 Has donde se desarrollaron las plantaciones -que vale por lo menos 4 veces más- y que el Banco vende a un tercero cuyo segundo apellido coincidía con el primer apellido ―nada común― del Gerente de Riesgos del Banco (¿palo blanco?). A ese tercero, el Banco de manera muy expeditiva le extiende un crédito con prácticamente dos años libres???; y no sabemos cuántos para pagar.

Cualquier parecido con su caso amigo Agricultor ―o en general amigo empresario― no es mera coincidencia; esta es una estafa legal más amparada por la moderna “Ley General del Sistema Financiero y del Sistema de Seguros y Orgánica de la Superintendencia de Banca y Seguros”. ¿Hasta cuándo señores del Gobierno van a permitir estos abusos que no han hecho sino paralizar la economía nacional y beneficiar a los Bancos y/o a sus relacionados, especialmente cuando la garantía les resulta atractiva?. Claro está, las 1,612 Has están hoy paralizadas, pero ya pertenecen a ...


¿Dónde está el RIESGO, en el cliente o en el Banco?