Por Herbert Mujica Rojas

La liza presidencial del 2016 verificó al Apra con un mísero 5.8% con ayuda. ¿AG llama a eso “gloria del aprismo que es mi única riqueza”? El personaje sí que navega por extremos, desde los más ridículos –golpe de Estado- hasta los más bobos cuando habla que para distraer la crisis económica, lo toman de pretexto.

Ignoraba, con franqueza, que una así denominada “gloria” fuese propiedad, en forma de “riqueza”, de AG. Empresa social, clarín de rebeldía, escuela de actores políticos, con sus yerros y desaciertos, el Apra instaló durante largas y sufridas décadas su accionar en el corazón de millones de peruanos. Clamar por una pertenencia por AG desaparecida, suena siniestro cuando no absurdo.
 
En los últimos 35 años se desmoronó en el Apra cualquier fraternidad. La zancadilla, trampa, estafa, llegó a niveles abrumantes y desmoralizadores. AG y sus cómplices, esos que hoy pretenden “distancia”, son los que destruyeron una opción colectiva que invocaba la fe, unión, disciplina y acción como sus banderas más importantes e insobornables. Hasta que llegaron los hunos modernos.
 
Causa compasión ver cómo, con inocencia tozuda, algunos creen que bastaría con que AG “suspendiese su militancia”. La candorosidad hiere cualquier lógica. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda, reza el dicho. El cínico lo es hasta el último momento. Y el que tiene vocación criminal no dudaría en disfrazarse de oveja y aparentar arrepentimiento.
 
¿Por qué, lo que queda del Apra, debe cargar sobre su esquilmada estructura, las presuntas culpas o delitos de AG? La justicia penal no está tras los pasos del Partido sino de las acrobacias financieras y conferencistas de aquél que ahora tiene impedimento de salida del país por 18 meses.
 
El Apra con AG resiente su muy debilitada armazón política reducida hasta límites nunca vistos. Su “dirigencia” carece de legalidad porque el JNE no le reconoce esa calidad. Los réprobos no se van o muestran voluntad de irse. Pero con aquellos, la nave sigue encallada y en naufragio sin salvación. ¿Qué esperan los apristas de base para expulsarles de una buena vez?
 
No solo las andanzas versátiles en inventos y patrañas de AG hallan eco frondoso y por largos y aburridos minutos en los medios de comunicación, presuntos deudores de favores inconfesables, también hay cómplices en el Congreso (5 alanistas mediocres y serviles), en la burocracia y en quienes se sienten en la necesidad de blindar, a troche y moche, a quien, de ser hallado culpable, no hesitará ¡un minuto! en revelar el nombre de sus cómplices.
 
Si el Apra no toma medidas, enérgicas y valientes, ante la opinión pública seguirá figurando como el escondite ideal y protección de AG. Tengo la firme impresión que Víctor Raúl Haya de la Torre expulsaría a los mercaderes del templo a latigazo limpio. Y ellos lo saben bien.

 

18.11.2018