Herbert Mujica Rojas

Ante la asombrosa e incomprensible ineficacia de las policías nacionales, en el caso de Perú de la PNP, una empresa multinacional, muy democrática (entre sus miembros hay desarrapados comunes y emperifollados de saco y corbata), Pistoleros S.A., viene demostrando que su idioma ¡el balazo limpio, letal y criminal! es sensiblemente certero y acaba de ocurrir con el asesinato del ex candidato Villavicencio en Ecuador.

 

mano disparando

 

Las “noticias” que dan cuenta de ajustes de cuenta a hombres y mujeres, dejaron de ser patrimonio de los barrios considerados peligrosos. En cualquier parte del país, en la capital o en ciudades del interior, hay crónicas que relatan que Pistoleros S.A. está activa y engrosa su lista de víctimas, a diario.

El recurso fácil de echar la culpa a los diversos carteles criminales extranjeros, no basta para explicar este fenómeno violentista cotidiano. La pregunta es simple: ¿no tiene la PNP miles de efectivos, entrenados, hábiles en el manejo de armas, estrategia y tácticas contra los delincuentes, tanto los del bajo mundo como los del alto y acartonado ambiente de terno y tarjetas de crédito?

¡Claro que tiene esos entrenamientos y en julio se conoció la noticia que grupos financieros (3 bancos) habían donado dinero a la PNP! Por esos mismos días, una partida de 12 millones les fue asignada desde el Ministerio del Interior, para labores de “inteligencia y contrainteligencia”. ¿En qué se emplearon esas abultadas sumas? Porque el accionar sangriento de Pistoleros S.A., en lugar de amainar, aumentó.

El embrutecimiento político en que se considera al ciudadano como autómata votante y ¡no importan sus necesidades o aspiraciones! tiene efectos nocivos en cualquier sociedad. ¿No es posible apreciar cómo se reparten las comisiones cual aguinaldos navideños y con marcados intereses propios en el Congreso?

La inminente captura de todo el sistema electoral, asunto que pareciera no tener antídoto porque la ponzoña es copiosa y existen los votos para semejante mandoble, pretende “garantizar” que los escogidos, los que el Parlamento susurre con descaro, puedan hacer en Perú lo que les venga en gana.

Entrevistado un periodista ecuatoriano sobre el asesinato de Villavicencio, dijo una verdad meridiana y que es apotegma en el país del norte y en cualquier otro latinoamericano: no hay posibilidad de esos crímenes sin la complicidad de elementos en el Estado, en los estamentos policiales y militares, en el Legislativo y Ejecutivo, porque nadie hace nada, todos callan y viven su mundo egoísta.

El Comité Ejecutivo de Pistoleros S.A., sesiona presencialmente o por vía virtual y decide qué blancos escoger para su macabro cometido. Hasta hoy no ha sido asesinado algún personaje más o menos notorio, lo cual no impide imaginar que ese “silencio sísmico”, pudiera romperse en cualquier momento.

¿Cómo se explica la impunidad con que se expiden los forajidos de La Pestilencia? La PNP no los toca, hay miedos de comunicación que les dan tribuna y sus rebuznos son los de siempre pero su agresividad crece sin límites.

¿Cómo embargan con matones, uniformados y jueces inmorales, los bancos a sus clientes? Y esos magistrados que obsequian medidas cautelares antes, durante y después de iniciada la acción civil, son de la peor calaña. Olvidan que no se cobra deudas, ahorcando a los remisos, porque una vez muertos: ¡ya no son responsables!

Esa otra violencia institucional permite que delincuentes convictos y confesos pero con saco y corbata, apellidos sonoros y billeteras gordas, manejen sus sentencias, se paseen orondos y por la sinrazón que ellos son “más iguales que otros”.

¿Hay desconexión en términos de violencia en Perú? No del todo. Cada quien tiene su nicho pero unos crean el clima de zozobra e imagen: muertos a balazos por ajuste de cuentas. La otra violencia deja que las transnacionales no paguen impuestos por obligaciones prescritas y manjar divino para los abogángsteres que intermedian el robo.

Lo que los políticos todos no han logrado: una conciencia —siniestra y temible— latinoamericana, sí la ha perfilado Pistoleros S.A. que acude rápidamente ante cualquier requerimiento y se encarga de apresar líderes políticos, ultimarlos a balazos o empujar a que los bancos zarandeen a los clientes.

¡Eso sí, los intocables, viven robando y robando y el silencio infame barniza sus “hazañas” como parte natural del desarrollo de nuestros pueblos! ¡Pamplinas!

 

14.08.2023
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