Herbert Mujica Rojas

Lenguaraz y desconcertante el alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, pareciera poseer una caja de Pandora con qué gratificar o mortificar a la población capitalina. ¿Debiera sorprendernos su comportamiento? Afirmo que ¡de ninguna manera!

 

Rafael Lopez Aliaga 2

 

O López Aliaga tiene genios detrás suyo que hacen que su foto y textos, asertos e inexactitudes, copen las primeras planas de miedos impresos, televisivos y radiales, instalándose en la mente ciudadana o no sabe aquilatar que sus afirmaciones son frágiles y que traslucen serios problemas de conocimiento.

Si bien es cierto que una minoría le eligió burgomaestre de Lima, no es menos exacto que fue aquella la voluntad ciudadana, harta y aburrida de promesas y manifestaciones tradicionales. López Aliaga ofreció de todo y ese todo sonaba bien. Veamos.

Con autosuficiencia, el alcalde López Aliaga, levantó el tema de anulación de los peajes. Y hasta ahora camina por las patas de los caballos. Ha dicho que él conseguirá el dinero para pagar a la empresa concesionaria y ¡absolutamente nadie sabe! de qué monto y en qué arreglo se ha generado dicha transacción que NO existe.

Más aún, también aludió al Ministerio de Economía y Finanzas, y el titular de esa cartera le dio un portazo y dijo que no le darán nada. Irresponsable, López Aliaga, pretendió comprometer al MEF y quedó en ridículo.

Ha amenazado don Rafael, en ir a la Bolsa de Nueva York y a juzgados internacionales. Que se sepa, esa entidad financiera no se inmiscuye en broncas legales. Pero, para migrar cualquier caso judicial, necesariamente se tiene que agotar la instancia nacional. ¿Ya comenzó su demanda López Aliaga sobre peajes?

A eso se llama demagogia. Aprovechar de la poca ilustración citadina en cuanto a procedimientos, formas y protocolos, no disimula la torpeza elefantiásica que ha demostrado López Aliaga para justificar sus tremendas patinadas al frente del municipio capitalino.

Narró una conversación López Aliaga con un parlamentario a quien retrucó que el “turismo sexual” debiera comenzar con las hijas de este legislador, como piloto. No es, que digamos, el alcalde, un hombre que maneje el castellano y tenga facilidad para comunicarse.

¿Por qué no debiera sorprender el señor López Aliaga?

Cuando la campaña presidencial, López Aliaga afirmó estar enamorado de la Virgen María y que cuando sentía el llamado del deseo sexual, se autocastigaba con cilicio hasta que amainaba o moría dicho apetito. Sus creencias son legítimas pero son estrambóticas.

Fanático religioso, ultramontano a rajatabla, ve terroristas debajo de cada piedra y en cada rama de árbol. Basta con recordar sus dichos de campaña.

¿No fue el señor López Aliaga uno de los golpistas públicos más sonoros contra el ex mandatario Pedro Castillo? Puede que la memoria sea frágil pero participó y fue vocero contra el supuesto fraude que nunca existió.

Las convicciones democráticas del señor Rafael López Aliaga son pálidas o inexistentes.

Una vez en el sillón municipal de Lima, bramó que nunca iba a visitar a Pedro Castillo. Y además se siguió expidiendo a favor de la vacancia. Muchas personas piensan hoy que es hora de enviar a su casa a López Aliaga, previa vacancia.

A la par que desaparecía del ojo público por algo más de 7-8 días, los miedos de expresión dedicaban parrafadas inquiriendo por su paradero, convirtiendo sus faltas en tema ciudadano. Reitero: ¿casualidad o acto bien planeado?

La comuna limeña muchas veces ha servido de trampolín hacia Palacio, por lo menos, del intento. ¿Parecería raro que López Aliaga dejara pasar semejante oportunidad?

Las cosas claras y el chocolate espeso. El señor López Aliaga es ambicioso y sabe cómo cautelar sus fondos. Por ejemplo, debe decenas de millones a la Sunat y ¡no ha pagado ni un centavo! Carece de explicación para semejante burla al fisco, pero no se inmuta y sigue un diseño fijo.

Si usted amable lector, le debe a la Sunat, arriesga tranquilidad y se expone a medidas severas y hasta insólitas de esa entidad que es brava con quienes no tienen defensa y parsimoniosa con los que manejan abogángsteres que dilatan y hacen prescribir las obligaciones.

¿Con qué autoridad, un ciudadano deudor puede exigir que los limeños paguen sus tributos que él escamotea vía su empresa gestionada amablemente en tiempos del régimen corrupto de Alberto Kenya Fujimori?

Quien crea que se acabaron las sorpresas de López Aliaga, se equivoca. Pero hay que tener paciencia y no pocos y desopilantes serán los anuncios de las semanas próximas.

¡Dios nos coja confesados!

 

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20.08.2023
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