Este 6 de agosto conmemoramos los 199 años de la Batalla de Junín en las pampas de Chacamarca, un momento significativo de revaloración de la gesta heroica de todas las sangres donde se fomenta la unión entre todos los pueblos. Dada la importancia de esta batalla en el proceso de independencia del Perú, la fecha fue motivo para la presencia de la presidenta de la República, Dina Ercilia Boluarte Zegarra, quién llegó a la región Junín para participar en la ceremonia conmemorativa acompañada no sólo de su Gabinete, sino también de congresistas y embajadores.

 

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Las imágenes que mostraron los medios oficiales y el canal del Estado a nivel nacional, fueron las de un evento aparentemente “armonioso” y festejado a lo grande. Los Húsares de Junín desfilaron a caballo, hubo una feria gastronómica, la presidenta bailó con el gobernador de Junín, Zósimo Cárdenas, mientras el premier Otárola bailaba con los policías debajo del estrado para las autoridades; al final de la jornada hubo un espectáculo de fuegos artificiales y quema de castillos en el parque La Libertad.

Esta fue, sin embargo, solo una cara de la moneda. La realidad que vivimos fue totalmente distinta; en esta ceremonia asistimos a la violenta acción del personal policial. Existen imágenes de los medios locales alternativos que muestran cómo mientras la Presidenta y su Gabinete participaban de la fiesta oficial, la policía se encargaba de reprimir con violencia a los manifestantes que protestaban gritando “Dina asesina” y “Lárgate ya”, en tanto algunos policías les quitaban sus megáfonos y carteles con mensajes contra el gobierno, a la vez que otros los empujaban con sus escudos y los golpeaban con sus varas.

El gobierno insiste en utilizar la violencia. Reprimió no solo a los manifestantes, sino también a los reporteros y comunicadores que cubrían el evento, desafortunadamente se trata de una práctica común del actual gobierno, donde la policía deviene en instrumento de represión violenta contra los manifestantes. Recordemos lo sucedido semanas atrás, el 28 de julio, cuando simultáneamente la presidenta Boluarte brindaba un extenso mensaje por Fiestas Patrias, mientras la gente que había salido a marchar contra su gobierno en el centro de Lima y en algunas regiones, era reprimida con violencia, para no perder la costumbre.

En este escenario, el gobernador regional, Zósimo Cárdenas, pidió al Comando Unitario de Lucha de Junín que había planeado un plantón en rechazo a la llegada de la mandataria, “no desnaturalizar la celebración de la Batalla de Junín, porque es una fiesta del pueblo”. Cárdenas argumentó que “es natural que haya desacuerdos con Dina Boluarte”, pero demandó que las manifestaciones contra la mandataria se hagan “en su momento y en su lugar, pero no en esta actividad histórica”.

Ante la postura del gobernador regional nos preguntamos ¿quién desnaturaliza una celebración que significa mucho para la gente de Junín y del Perú? Más aún cuando desde el Ejecutivo se pretende armar en seis meses, con pocos y discutibles requisitos, una nueva Policía de Orden y Seguridad, que suena mucho a un grupo armado y disponible para reprimir los malestares y las protestas de la población que no esté de acuerdo con su accionar.

desco Opina – Regional / 18 de agosto del 2023