Herbert Mujica Rojas

“¿Por qué —me pregunta un lector— nadie habla del tema de la torre de control y II pista que no funcionan desde octubre 2023, que usted dio a conocer? La misma persona añade: ¿o es mentira? Y él mismo se responde: pero si fuera falso, por causa de qué nadie lo desmiente”.

 

monos mudos ciegos

En efecto, la torre de control y la II pista no están operativas desde la fecha mencionada, ocasionando grave daño para el entrenamiento de los controladores aéreos, interrogante no respondida ¿cómo infraestructura tan nueva, está en condición de inoperativa?

Pero la concesionaria del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, Lima Airport Partners, LAP, convoca, cada vez que así lo considera pertinente, a conferencias de prensa, anuncia futuros hermosos pero no explica lo único que es imprescindible: la torre de control y la II pista no operativas.

El silencio que rodea a este misterio es profundo. No sólo eso, meses atrás, consigné la propia opinión de la concesionaria, en torno al no pago del seguro contra el terrorismo, US$ 200 millones que Lima Airport Partners NO ha honrado! y en el sentido que aquello configuraba la rescisión del contrato con el Estado peruano.

Ni OSITRAN (encargada de vigilar el fiel cumplimiento del contrato de concesión con LAP), ni el MTC, ni la DGAC, y sus titulares o responsables han dicho ¡esta boca es mía! configurando una extraña situación.

¿Para qué tenemos ministerios que no funcionan o lo hacen por arriba y nada sustancioso, y le cuestan al ciudadano millones de soles en burócratas mediocres y tartamudos?

Con más de 20 años, la concesionaria del AIJCH, la firma LAP, provee de toda clase de explicaciones y las difunde urbi et orbi por los miedos de comunicación. La única respuesta de que carece es una explicación cabal, sincera y responsable en torno a la torre de control y la II pista que –como hemos dicho y reiteramos- están inoperativos.

¿En qué país del mundo se entregan obras que ya no funcionan antes de los 6 meses?

Desde el 2011 y vía un Memorándum de Entendimiento Aéreo, la DGAC peruana concedió segmentos de quintas libertades entonces a LanChile –hoy LATAM- y lo dejado de percibir por falta de reciprocidad, por el Estado peruano, suma varios miles de millones de dólares. ¡Y nadie dice nada pero no hay una sola persona que desmienta la veracidad explosiva del aserto!

Cuando en febrero del 2017, hice pública la denuncia en un programa televisivo, el gobernante del 2011, Alan García Pérez, estaba pleno en sus facultades. Pero calló en todos los idiomas, como lo hicieron José Antonio García Belaunde —excanciller—, Enrique Cornejo, ex titular del MTC. ¡Ninguno refutó absolutamente nada!

¿Se superó el asunto de la construcción del Aeropuerto de Chinchero? Un ministro del MTC le sacó la vuelta a una empresa coreana y le birló un procedimiento para favorecer a otra firma y eso estuvo a punto de llevarnos a un arbitraje internacional que Perú iba a perder. ¿Por qué no se alude a esta barbaridad denunciada semanas atrás?

¿Qué papel debieran cumplir los medios de comunicación? El periodista informa con base a la realidad documentaria. Cuando calla sólo lo hace por indicación expresa terminante de su empresa y porque de por medio, hay tratos no públicos.

La famosa mermelada endulza opiniones, cambia pareceres, enriquece a inmorales que venden sus destrezas comunicativas cuyo precio es discutido, caso por caso.

Pero es la propia dinámica de una prensa servil, la que convierte en “formadores de opinión” a viejos saurios que se disputan el privilegio de ser más serviles que el otro en sus rogativas a las empresas.

Las firmas grandes, medianas y pequeñas no se libran del círculo fétido de la corrupción. Son ellas las que toman contacto vía café, almuerzo, parrilla o algunos tragos, con los candidatos a siervos y luego de tomadas las medidas para saciar alforjas, proceden al suministro de la información.

Una nación foránea construye un puerto privado en asociación con una empresa privada que sólo detenta el 40% del accionariado y el Estado peruano 0.00% y el 95% de las informaciones son elogiosas y se tapa la contribución mercantil de elementos uniformados.

Cuando sienten peligro envían cartas notariales que no amenazan pero que afirman que podrán accionar los mecanismos legales vigentes. ¡Como si el buen periodista se amilanara por semejante y bestial advertencia!

El público lector debe alimentar el juicio de sus informaciones con un sentimiento crítico. Descreer es importante y enriquecer lo que sale en primeras planas e interiores, constituye un deber fundamental para entender la realidad.

Pareciera que esta semana volveremos a las épocas del fujimorismo delincuencial que capturaba instituciones, las llenaba de rábulas cómplices e hicieron cuanto les vino en gana, robándose miles de millones de dólares.

Antaño fue el Tribunal Constitucional, hoy la Junta Nacional de Justicia.

Pero el silencio rentado, la mermelada militante, compra y rifa vergonzosas mudeces que hacen pasar por opinión técnica y experta.

¡Tomar a lo serio cosas del Perú. Esto no es república ¡es mojiganga! Advertía Manuel González Prada.

 

04.03.2024

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Señal de Alerta

 

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