Este fenómeno inusual indica que todavía queda mucho por estudiar en el sistema de formación de planetas, sugieren los expertos.

En dos ciclos de observaciones durante dos años los astrónomos constataron la desaparición de una nebulosa protoplanetaria de una de las estrellas en la constelación de Centauro. Según los científicos, en términos astronómicos se trata de un instante, lo que testimonia la posibilidad de la formación muy rápida de nuevos planetas.

 

"Se creía que la nebulosa protoplanetaria compuesta de gas y polvo desaparece en un período de cientos de miles de años. Lo que vimos fue mucho más rápido y nunca se registró algo parecido. Esto demuestra que todavía tenemos mucho que investigar sobre la formación de planetas", dijo en el artículo publicado en la revista Nature uno de los miembros del grupo de astrofísicos Inseok Song de la Universidad de Georgia en Atlanta (EE.UU.).

Un equipo de científicos dirigido por Carl Melis, de la Universidad de California en San Diego (EE.UU.), observó la luminosidad infrarroja de la estrella TYC 8241 2652 1, ubicada en la constelación de Centauro, y que se encuentra a 450 años luz de nuestro planeta.

Como señalan los astrónomos, se trata de la estrella joven de tipo espectral K2, que surgió hace alrededor de diez millones de años. Este sistema estelar fue descubierto en la banda de infrarrojos en la primera década del siglo XXI, ya que su disco protoplanetario grueso de gas y polvo bloqueó la luz en el espectro visible.

Melis y sus colegas llevaron a cabo una serie de observaciones de esta luminaria en el período entre 2008 y 2010 con ayuda de un espectrógrafo infrarrojo conectado con el telescopio del Observatorio Gemini en Chile y con el telescopio espacial WISE.

Las primeras observaciones mostraron el resultado esperado: la fuerte radiación térmica que iba de la materia calentada hasta los 450 grados Kelvin. No obstante, ocho meses después los astrofísicos se sorprendieron al registrar un fuerte descenso en la intensidad de la radiación infrarroja. Primero su intensidad disminuyó en un tercio y en dos años de observación se redujo en más de 30 veces.

Según los autores del artículo, esto significa que la densidad de las partículas de polvo en la nebulosa ha disminuido drásticamente. Los actuales modelos de formación planetaria no pueden explicar esta inesperada desaparición del disco protoplanetario, constatan los científicos.